miércoles, 29 de diciembre de 2010

THE ROPE

En el puesto 9 La Soga. Alfred Hitchcock no necesita de grandes presentaciones. Es el clásico por excelencia del cine de entretenimiento. Le daba al público lo que quería y eso eran unas cuantas obras maestras. No creo que los espectadores de hoy sean más estúpidos que los de entonces, no creo que venga de ahí ni de la impericia de los directores la devaluación del cine comercial. Tampoco dilucidar eso es el objeto de este post. Hablaba de Hitchcock, el director blockbuster al que adoraban los snob de la Nouvelle Vague. ¿Demasiados extranjerismos? Sin duda. Iré al grano. Hitchcock es uno de mis directores favoritos, porque domina el medio y la psicología del espectador, porque conoce como nadie el partido que se le puede sacar a los recursos propios del cine: encuadre, secuencia, montaje. Es un virtuoso, un maestro, y le da a la masa lo que la masa espera. Sin rebajar la calidad. Entre mis películas favoritas de siempre están La ventana indiscreta o Vértigo, y por supuesto Psicosis. En esta última, en la famosa escena de la ducha Hitchcock narra un asesinato con más de setenta planos cortos en un psicótico montaje acompasado por la desquiciante música de Herrmann. 7o y pico planos. En La Soga (1948) el maestro del montaje se había descolgado con una película hecha en un largo plano secuencia, sólo interrumpido cuando el rollo de película se acababa (resuelto con unos sutiles fundidos en ropas u objetos). Formalmente es un maestro. Bien. Pero esta película no es sólo un delirio formalista. Como muchas de las que he subido por aquí, nos habla del mal y del hombre, nos recuerda a De Quincey, nos enfrenta con Nietszche y con el sustrato moral del siglo XX. Además nos pone de los nervios y nos hace pensar. ¿Puede haber más suspense que el que se plantea en esa cena?

lunes, 27 de diciembre de 2010

UNFORGIVEN

No soy una persona muy dada a la idolatría, no tengo actores fetiche ni logotipos de la suerte. Lo más parecido a algo de eso es mi relación con Clint Eastwood. Algo de mí siempre ha querido ser uno de sus forajidos o tener la fría seguridad de su Magnum. Y más allá, sin connotaciones emotivas y biográficas el Eastwood director. Sí, me declaro fan. Motivos: alguien que cuenta historias como siempre se han contado, un garante del clasicismo cinematográfico en la era del videoclip impostado. Eastwood es al cine comercial contemporáneo lo que un par de paseos por el Prado a un estudiante indocumentado de Bellas Artes. Domina los recursos, habla con fluidez el mismo lenguaje que un John Ford o un Fritz Lang, y establece nuevos paradigmas sobre los viejos géneros. De ahí que considere grandes películas El jinete pálido y Cartas desde Iwo Jima, que el final de Mystic River me parezca el matiz necesario que abre la puerta entre la normalidad y el genio, o que Gran Torino me resulte la mejor manera de oficiar un autoentierro. Y más cosas, como Sin Perdón (1992) que ocupa el puesto 14 de mi lista. En esta película aparecen todas las virtudes aquí expuestas: clasicismo y reivención de los géneros. ¿Será este film el Watchmen del western? Puede ser, de hecho nos habla sin metáforas de la violencia y el destino, de la posibilidad de redención y de las raíces torcidas de la nación que domina el Mundo. Pensé dos escenas para subir: aquella en la que el personaje de Jaimz Woolvett llora tras haber matado a su primer hombre y William Munny bebe su primer trago tras enterarse del escarnio al que han sometido a su mejor amigo hasta matarlo, eso anticipa la escena que finalmente he colgado: el clímax, cuando todo revienta.

lunes, 20 de diciembre de 2010

APOCALYPSE NOW

En el primer puesto puse Apocalypse Now (FF Coppola, 1979), para mí la película perfecta. Luego sacaron la versión Redux que me permitió ver el mejor comienzo (o uno de ellos) de la historia del cine en pantalla grande. De las escenas añadidas algunas le sumaban y otras no tanto, por eso me quedo con la original, perfecta, como digo. Esta es la película definitiva sobre la guerra, ya, también la película sobre la locura y el abismo. Esta película es el hombre enfrentado a su espejo negro: el que le dice las verdades a la cara y le devuelve la mirada. Yo la vi y me hizo distinto, de eso hace ya casi quince años, desde entonces se me han caído mitos y certezas pero los ojos de Marlon Brando inyectados de sombra no. Demasiada sombra. Alargada. Antes de llegar a esta escena Kurtz era un personaje elíptico, una presencia-ausencia que calaba cada plano, luego llega este monólogo y todo lo visto cobra un (sin) sentido quirúrgico. Si uno no ha visto Apcalypse Now sabe menos acerca de lo que somos.

viernes, 17 de diciembre de 2010

DAS WEISSE BAND

En el puesto 7 coloqué una película mucho más reciente: La cinta blanca (Haneke, 2009), una obra que nos reconcilia con la idea de que todavía hay gran cine por venir. Una obra maestra de un maestro moderno, Michael Haneke, autor de algunas de las películas que más me han motivado e influido en mi vida. Funny Games o El Vídeo de Benny son tratados sobre la violencia y el mal desnudo, visto con ojos de entomólogo y frialdad de microscopio, algo así he querido hacer muchas veces con mis poemas (ahí quede como intento La flor de la tortura). Sin embargo en La cinta blanca Haneke llega a una suerte de clasicismo formal tremendo que hace que su incursión en las entrañas de la maldad sea más despiadada y efectiva que nunca. Esta película no es una alegoría del horror nazi, como tantas veces se ha dicho, quedarse en ese detalle (figurado además) sería mirar demasiado al tópico, no, La Cinta Blanca es la disección de un corazón podrido. "Abandonad toda esperanza" se advertía en la entrada del infierno de Dante, ese cartel cuelga ahora del pecho de la especie humana. Es duro, es posiblemente verdad. Como ejemplo esta escena, una de las muestras de violencia psicológica más brutales que haya visto nunca. En fin. El amor de un padre es siempre infinito.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

THE SHINING

Hace poco me llegó a mi cuenta de facebook una de esas invitaciones para hacer listas y compartirlas, normalmente no soy amigo de las listas ni de los cánones, pero esta vez accedí a participar, y más que nada porque quería mirar dentro de mi memoria y de mi sangre para ver qué huellas y cuan profundas habían dejado las miles de películas que han pasado por mis ojos. La cuestión era realizar una lista de 15 películas en 15 minutos, sin pararse a pensar mucho, escribir 15 títulos que hubiesen calado dentro. Yo hice mi lista. Y ahora la voy a volcar poco a poco en este blog. Un pequeño vídeo y un par de frases que se aproximen a lo que dicha película pueda significar para mí. Compartir, aquí, una vez más. Pues nada, aviso, esta es una serie de 15 capítulos.
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En el puesto 13 puse El Resplandor (S.Kubrick, 1980), podría haber incluido alguna otra de Kubrick, algunas importantes como Senderos de Gloria o La naranja mecánica, pero me quedó con esta, posiblemente porque el protagonista sea un escritor, o porque tal vez nunca la sangre fue tan roja ni los pasillos tan largos. No descubro nada, también las pesadillas pueden tener una factura perfecta.

martes, 7 de diciembre de 2010

Una obra de Charles Benefiel


Quedo expuesto, vendido, abandonado a la inercia de ser. Disuelto, cosificado. No tiene cara el deseo ni su fosilización, no tiene rostro lo imposible. Anota un número más en tu cuaderno, deletrea el trauma, el sueño, el hielo. Mírame, este soy yo. Te miro y lo que veo me seduce: caigo niebla adentro. Escaparates, mentes retorcidas como hierros tras una explosión, como cuerpos tras un incendio. Miro el muñeco y pienso en Birkenau, y en un espantapájaros, y en la terrible soledad de estar dentro de uno. En que es imposible besar un rostro vacío. En que también hay un monolito antiguo pulverizándose en la punta de los dedos. Una estela con tu nombre y el mío. Y el dolor y la indiferencia como testigos. Así, catalogado, etiquetado. Lo que es es. Lo que no puede ser no puede ser. La ruina es un efecto del amanecer.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Idioteca en el periódico Ideal de Granada.

Al hilo de la presentación de Idioteca en Granada ayer por la tarde, el periódico Ideal ha sacado este artículo. Contesto las preguntas del periodista y explico un poco mi propia opinión sobre el libro y otras cosas. El enlace AQUÍ.

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La 'Idioteca' cultural


El poeta Raúl Quinto publica un libro en el que reflexiona sobre «el significado invisible de los fenómenos culturales»


El poeta Raúl Quinto (Cartagena, 1978) presentó ayer el libro de relatos-ensayos 'Idioteca' (Ed. El Gaviero), «un compendio de veintidós pequeños ensayos a medio camino entre el texto científico y el relato poético, donde se analizan diferentes fenómenos culturales desde una óptica un poco delirante», explicó el autor.

El lector encontrará en esta 'Idioteca', entre otras cosas, «un análisis antropológico sobre el Coyote y el Correcaminos, la historia del último concierto del compositor Robert Schumann que al parecer le dictaron espíritus del más allá, el significado oculto de deportes como el fútbol o el parkour, la relación entre el cine gore y la poesía, entre la escultura egipcia y las partidas de póker», destacó Raúl Quinto. «Es una búsqueda de respuestas sobre el arte y la vida a base de plantear más preguntas, todo con un tono ligero y de amena lectura», añadió.

Consideró que estos textos son más ligeros que su poesía, porque «no hay tanto afán de decir mucho en poco, aunque también suceda». «En este libro -aclaró- se abre un abanico de intereses más amplio que en mis poemarios, que suelen ser más cerrados en un mundo propio». Quinto afirma que en 'Idioteces' deja «a la vista cuáles son mis obsesiones y muchas de mis ideas».
En la trastienda de este título se encuentra una reflexión sobre «la escritura, pero también sobre el arte y su relación con la realidad». Lo que le interesa plasmar en este libro es «el significado invisible de los fenómenos culturales, lo que a primera vista no se ve de las manifestaciones artísticas, porque Idioteca quiere ser una guía alucinada de la historia de la cultura, o al menos, una pequeña muestra de lo que se oculta tras la superficie de las cosas».

A lo largo de todo el libro hay una intención de crítica social, «desde el momento en que denuncio la superficialidad e intento profundizar», indicó. «Es cierto que vivimos en un mundo de eslóganes y no de literatura, donde todo lo que se produce es para consumo rápido, directo y sin matices. Propongo detenerse un momento y mirar, y pensar», comentó. «Propongo los rayos X frente a la cultura de la superficialidad», concluyó Raúl Quinto.
'Idioteca' no responde a un género determinado, porque Quinto estima que «el libro es un animal híbrido, donde me he dejado llevar y el resultado es una mezcla entre relato, ensayo y poema en prosa».

Este híbrido del poeta cartaginense, pero granadino de adopción, manifiesta cierta proximidad a una nueva tendencia literaria española, la de 'Nocilla dream', aunque Quinto dice no sentirse identificado con grupo alguno. Se muestra admirador de Mario Cuenca Sandoval, de esta nueva línea narrativa, «cuyas dos novelas considero de lo mejor que ha salido los últimos años». «Lo que sí es cierto es que soy fruto de una generación que ha asimilado una serie de motivos literarios y audiovisuales comunes», afirmó.
Juan Luis Tapia..
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martes, 23 de noviembre de 2010

Malevitch y Kapuscinski conversan sobre la muerte


Kassimir Malevitch, Cuadrado blanco sobre fondo blanco.



"Y el blanco, un blanco omnipresente, cegador, misterioso, absoluto. Un blanco que cautiva, pero si alguien deja que lo seduzca, si, queriendo adentrarse en él, cae en su trampa, morirá. El blanco destruirá a todo aquel que intente acercársele, que trate de descubrir su secreto. Los arrojará de las cumbres para abandonarlos congelados en los nevados llanos. Los buriatos siberianos consideran sagrado todo animal blanco; creen que matarlo equivale a cometer un pecado que sólo se redimirá con la muerte. Miran la blanca Siberia como un templo en el que mora el dios mismo. Se deshacen en reverencias ante sus llanuras y rinden homenaje a sus panoramas, siempre temerosos de que allí, de las profundidades blancas, llegue la muerte.


El blanco se asocia a menudo con lo definitivo, con el límite, con la muerte. En las culturas en las que la gente vive con el miedo a la muerte, los enlutados se visten de negro para ahuyentarla y aislarla, para circunscribirla al difunto. Por el contrario, allí donde la muerte se considera como otra forma de vida, una forma diferente de la existencia, los enlutados se atavían de blanco, al igual que visten al muerto. Aquí el blanco es el color de la aceptación, de la conformidad, de la resignación ante el destino.


Hay en este paisaje siberiano de enero algo que inmoviliza, que paraliza y oprime. Y ese algo es, sobre todo, su inmensidad, su inconmesurabilidad, su oceánica infinitud."



Ryszard Kapuscinski, El Imperio, página 41.

jueves, 18 de noviembre de 2010

una pintura de Mikulas Medek



Harto de escuchar: la vida es esto: ver mancharse el lienzo, la pared, el cielo con hormigas o con humo. Ser únicamente testigo. Mirar el dibujo que las nubes forman en la ventana. Asistir a la maravilla. Y sin embargo sé que no somos elementos pasivos del milagro, lo sé, sé que nosotros somos precisamente el milagro. Que lo que sucede sucede para que nosotros lo veamos, que sucede porque lo vemos. En la habitación vacía, la sal derramada, el hilo de insectos que asciende desde el incendio invisible. Tú y yo, testigos de sí.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Andaluces de Jaén


Un par de cosas. No robo mucho tiempo. Hoy a las 20:30h estaré en el centro de juventud de Villanueva del Arzobispo (jaén) realizando la lectura que se pospuso hace meses. Andaluces de Jaén, pasaos. Y por otro lado Jesús Aguado ha editado el volumen No sabe andar despacio (CEDMA, 2010) donde unos cuantos escritores (¿poetas?) más o menos jóvenes damos nuestro punto de vista sobre la obra de Miguel Hernández en la hora de su centenario. Hay cosas muy interesantes como la aproximación a la obra hernandiana desde el punto de vista del fetichismo y el masoquismo que nos ofrece Alberto Santamaría, los hay que glosan las virtudes y otros que enfocan en los defectos. Estimulantes todos. Por mi parte contribuyo con un explícito: Miguel Hernández. Cara B. Algún día subo un fragmento.

jueves, 11 de noviembre de 2010

DAME (Carlos Edmundo de Ory)

Dame algo más que silencio o dulzura
Algo que tengas y no sepas
No quiero regalos exquisitos
Dame una piedra

No te quedes quieto mirándome
como si quisieras decirme
que hay demasiadas cosas mudas
debajo de lo que se dice

Dame algo lento y delgado
como un cuchillo por la espalda
Y si no tienes nada que darme
¡dame todo lo que te falta!


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Carlos Edmundo de Ory descansa ya donde van los versos no escritos. El siglo XX sigue apagándose poco a poco. Si acaso que no se agote ni la magia ni la rebelión.

lunes, 8 de noviembre de 2010

el viento, los libros, la música



Segunda semana de noviembre, y el viento sopla con rabia. Hay un idioma de lobo silbando entre los agujeros de las persianas, también conducir es complicado si el aire choca a una velocidad análoga a la del vehículo. Alerta naranja. Precaución, pero no miedo. Que esto no nos puede parar, y menos esta semana en la que literalmente no vamos a poder. Hoy comienza el Festival de Poesía y Música, y durante la semana vamos a poder disfrutar de los versos y las melodías de Juan Carlos Mestre, Santiago Auserón, Eloy Fernández Porta o el Sr. Chinarro. Buen menú. Dentro de ese mismo festival intervengo el martes a las 20:30h en la plaza que hay enfrente de la Escuela de Artes, junto a los jazzmen Jesús Masero y Liborio López. Algo distinto sonará, algo nuevo. Pero antes, esta misma tarde a las 19:30h, casi como teloneros de Juan Perro, en la librería Picasso ejerzo como presentador del libro Poetry is not dead de Luna Miguel. Sería bonito encontraros por ahí, siempre y cuando el viento no nos lleve por delante, y si nos lleva, que sea en el mismo torbellino.



viernes, 5 de noviembre de 2010

SERÁN CENIZA... (José Ángel Valente)

Cruzo un desierto y su secreta
desolación sin nombre.
El corazón
tiene la sequedad de la piedra
y los estallidos nocturnos
de su materia o de su nada.

Hay una luz remota, sin embargo,
y sé que no estoy solo;
aunque después de tanto y tanto no haya
ni un solo pensamiento
capaz contra la muerte,
no estoy solo.

Toco esta mano al fin que comparte mi vida
y en ella me confirmo
y tiento cuanto amo,
lo levanto hacia el cielo
y aunque sea ceniza lo proclamo: ceniza.

Aunque sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,
cuanto se me ha tendido a modo de esperanza.






[de A modo de esperanza, 1955]

lunes, 1 de noviembre de 2010

ALIMENTACIÓN DOCTRINAL (James Ensor)


James Ensor (1860-1949) era un flamenco de sangre inglesa. Un tipo peculiar ya desde el ADN, que decidió pintar frente al rechazo de su pequeña familia burguesa, pero pintó y también fue rechazado por el academicismo que no entendía sus colores ni su mordacidad, así que fundó el grupo de los XX, outsiders belgas que también rechazaron su obra maestra (Entrada triunfal de Cristo en Bruselas). Así que estaba un poco arrinconado en su encierro de Ostende y le dio por hacer grabados y pintarlos a mano, con toda la mala leche posible. Esta es la tierra de Bruegel el viejo y de ironía sabemos un poco, me llamo Ensor y esto es lo que pienso de Bélgica: mierda mental. Este es el alimento de este país: mierda. La doctrina de la iglesia, del rey, del ejército, de la clase burguesa a la que pertenezco: mierda que recibe con la boca abierta el pueblo belga. Esa es su moral. Desde Ostende se tiene una perspectiva perfecta de todo Occidente. Qué risa, qué enfermedad. Al poco los tiempos trajeron fauvismos, expresionismos y surrealismos, y Ensor, que llevaba ya mucho tiempo plagiándose a sí mismo, fue descubierto. Cuánto aplauso ahora, ¿verdad, James? monografías, exposiciones internacionales, el rey de Bélgica que te nombra Barón y te da una medalla, una estatua en tu pueblo. Entonces, claro, queda feo este grabado y James da órdenes de que no se reproduzca más. La radicalidad tiene el límite de la sombra, muchos perros dejan de morder si le acarician el lomo. No le busquemos tampoco la moraleja al asunto, quedémonos con el detalle de esos culos cagando o con los líos en los que se metió durante la ocupación nazi, cuando sacó su vieja mala baba para pintar hilarantes caricaturas de los generales enemigos. Eso es lo maravilloso de una vida de contradicciones, que siempre nos podemos quedar con la parte que más nos convenga. Yo me quedo con el punk de 1889.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Correr


Correr. Forzar las piernas en concordancia con los brazos y el sudor, la aerodinámica y el esfuerzo. Sin mediación entre el cuerpo y su fuga. Correr. No para huir, si acaso de algo que está dentro y que jamás se desprende. Yo intento salir a correr cuando puedo, entre otras cosas porque intento huir de mí mismo y mis incoherencias. Corro, y nada cambia realmente, todo sigue en el mismo sitio. Pero mi mente lo enfoca todo de distinta forma. Corro y todo es diferente, aunque nada cambie. No hay records que batir, es cierto, pero la carrera siempre es infinita. Hay algo agónico en una persona que exprime su cuerpo hasta el límite, hay algo inmenso en un hombre que busca volcar la inmensidad en el movimiento de sus pies. Una vez hubo un hombre así, alguien que corrió más que nadie, que corrió de una forma que nadie había corrido, que pulverizó lo humano e instauró un nuevo reinado, una nueva especie que bien pudo llevar su nombre. Emil Zatopek fue un héroe de la antigua Grecia nacido en Chequia, el mejor corredor de todos los tiempos, un revolucionario del arte del cuerpo-máquina-y-su-velocidad. Lo ganó todo, y acabó de barrendero por defender la dignidad del hombre frente a la maquinaria brutal del totalitarismo. Zatopek corrió, y nadie podía alcanzarlo. Jean Echenoz ha escrito un libro maravilloso sobre el corredor, sobre la inocencia, sobre el siglo XX acelerando en una vieja pista de ceniza. Correr. Un libro pequeño y necesario. Con cierto aire de familia con algunas composiciones de mi Idioteca. Leer ese libro como se corre, para que todo siga siendo igual pero cambie, tras el sudor y la tinta, nuestro enfoque sobre el mundo.

lunes, 25 de octubre de 2010

KRIMINALROMAN (Justo Navarro)

Era la juventud un estado moral: veíamos
la muerte desde lejos, de broma, como en esas
películas que juegan con el asesinato
y la mutilación y los efectos
especiales, aunque recuerdo que ya entonces mi madre
se había ahogado en la piscina. No
la vi. Vi a mi padre, vestido, salir del agua,
y lo veo de vez en cuando todavía.
Sé que murió también, pero lo olvida
alguna tarde, y viene. Se me acerca,
pregunta por su nombre.






[de Mi vida social, 2010]

jueves, 21 de octubre de 2010

Idioteca según Mario Cuenca Sandoval (Culturamas)

Culturamas es uno de los portales web más completos y seguidos de la red, y allí ha tenido la suerte de caer una reseña de Idioteca, una inteligente lectura por parte de Mario Cuenca Sandoval, el autor de el magnífico El Ladrón de Morfina. La copio aquí:
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Esto no es un libro, pero no se asuste. Siga mis instrucciones. Antes de entrar en Idioteca, tendrá que atravesar un pórtico. Deberá ingresar en el estado mental propicio, poner entre paréntesis el mundo exterior, ajustar su ritmo cardíaco, aceptar la apuesta. Porque Idioteca no es una novela, ni un conjunto de relatos, ni de poemas en prosa, ni siquiera el catálogo de una exposición. Es, como acierta Alberto Santamaría en su espléndido prólogo al libro, un extraño museo, hecho de fantasmas que se alzan alrededor de nosotros, de hologramas. Y es sabido que se precisa de cierto estado de sugestión para ver fantasmas.
Si quiere ver fantasmas, haga epoché, ponga entre paréntesis el hecho de que hay un mundo fuera del texto, y ponga entre paréntesis que el texto forma parte de ese mundo. Entonces, las piezas que componen esta cámara-libro, o caverna-libro, comenzarán a girar a su alrededor, veintidós textos en prosa con los que, diseccionando la vida y obra de ilustres convidados como Goya, William Blake, Klein y los artistas del Nuevo Realismo, etc. Raúl Quinto (Carboneras, 1978) disecciona para usted las particulares obsesiones e intereses de Raúl Quinto, su mundo propio, su idion, de ahí el título que el poeta toma en préstamo de Radiohead.
Pero, insisto, no se asuste: no se trata de aceptar obsesiones en préstamo; usted ha sido convocado a la cabina central del panóptico. La imagen del panóptico de Bentham, eliminadas sus connotaciones punitivas, viene como anillo al dedo a esta colección de fragmentos: todo gira alrededor de una conciencia que ocupa la cabina central, o que no la ocupa. En el segundo caso, ocupe usted el asiento. Una de las ventajas del panóptico, a juicio de Bentham, era que los presos circundantes se sentirían siempre vigilados, sin que hubiera necesariamente un vigía en la cabina. Ahora conoce el secreto: tal vez en el corazón de Idioteca no haya un yo, un sujeto, una identidad firme, sino sólo un centro imaginario en torno al que giran veintidós proyecciones, un narrador convertido en ojo, «un texto entendido como una forma de mirar» (p. 12), escribe Alberto Santamaría en su prólogo. El puesto vacante le pertenece; reclámelo.
A esta altura estará usted implicado en el enigma fundamental de la poética de Raúl Quinto: el problema de la representación, la relación entre el mundo y la mirada, entre pintura y realidad, entre palabra y realidad. Pero no en el sentido de que el lenguaje sea un espejo, no en el sentido del lenguaje-retrato del que hablaba Wittgenstein: la pregunta es qué le hace la representación a la realidad, qué daños provoca, qué heridas, o qué fantasmas pone en pie. La pregunta no es cómo el arte retrata lo real, sino cómo lo real es manoseado, mimado o lacerado por el arte. Por eso sostiene Quinto que la pintura nació «para hacer más real lo real» (p. 21). A Raúl Quinto le interesa peculiarmente la materialidad de la palabra, incluso el carácter orgánico de la palabra, y de ahí su preocupación por el arte pictórico, en donde representación y carne se aúnan, a diferencia de lo que sucede en el lenguaje, la casa del ser, decía Heidegger, pero su casa inmaterial, su palacio en el aire. El de Raúl Quinto, insisto, es un lenguaje que querría ser materia. Se pregunta cómo nació la representación pictórica; tal vez no fuera cosa de los hombres ni los dioses, sino que esté relacionada con la materia orgánica: con la «saliva, heces, sangre menstrual, orina, esperma, heridas abiertas, barro en las pezuñas, baba blanquecina en las quijadas» (p. 22).
Bienvenido, entonces, a un texto híbrido, a medio camino entre la narración, el ensayo, la estampa, el texto de catálogo artístico, donde alta y baja cultura, si existen esas dos alturas, se dan la mano y «Goya y Sonic Youth son intercambiables, al menos durante un instante» (p. 32).

Mario Cuenca Sandoval. "

domingo, 17 de octubre de 2010

Ladoni


Uno no sabe muy bien las formas que tiene la belleza de presentarse, a veces simplemente aparece, o te la regalan como algo clandestino, bajo manga, con la exactitud de los pequeños gestos. Hace poco alguien que sabe mucho sobre muchas cosas me regaló una película, y, por supuesto, era un regalo envenenado. Me gustaría continuar el contagio, o al menos explicar(me) la composición de ese veneno. Sucede que la película mezcla un documental naturalista sobre la pobreza extrema en Moldavia con una voz en off que ficcionaliza las imágenes desde una poesía y una mística absolutamente enferma. Sucede que no hay misericordia. Sucede Ladoni. Palmas. Una experiencia, un argumento para demostrar que existe el cine-poema. Artour Aristakisian, que es el autor unipersonal de este invento, es un tipo especialmente perturbado que se dedicó durante años a perseguir mendigos con su cámara, a colarse en sus depauperadas vidas y casas, como un entomólogo perverso, consiguiendo algunas escenas e imágenes de una belleza brutal. Terrible. En contraste su voz va contando, como pequeños relatos de un libro negro, las supuestas vidas de los personajes (los modelos, como él los llama) llegando a momentos de una intesidad lírica y dramática que hacía tiempo que no encontraba en cine. Valga como ejemplo la historia del anciano que vivía con las palomas y conocía su idioma, un hombre que acogía a las mujeres huidas de la cárcel o los hospitales y les enseñaba a comunicarse con los pájaros, el momento en que una de ellas huye saltando desde el tejado escondiendo una paloma en el regazo, cómo cae y cómo le dan la vuelta en el suelo para comprobar que de su pecho emerge extendiendo sus alas ensangrentadas una paloma en vuelo, y se eleva, y se pierde. Una intensidad desconocida. Una lectura, también, absolutamente enferma del cristianismo y su teoría del despojamiento. Si decidís verla, cosa que os recomiendo, preparaos para la belleza, el horror y el delirio fundamentalista de pensar que sólo la pobreza radical y la inacción total nos podría acercar al reino ese de los cielos. Como sea, Ladoni es necesaria.

sábado, 9 de octubre de 2010

MADRUGADA (Alejandra Pizarnik)

Desnudo soñado una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.








[de Los trabajos y las noches, 1965]

lunes, 4 de octubre de 2010

La digitalización según Thomas Pynchon

"Si las pautas de unos y ceros eran "como" pautas de vidas y muertes humanas, si todo lo referente a un individuo podía representarse en expedientes de computadora mediante una larga cadena de unos y ceros, entonces, ¿qué tipo de criatura se representaría mediante una larga cadena de vidas y muertes? Tendría que ser al menos un nivel superior... un ángel, un dios menor, algo salido de un ovni. Se necesitarían ocho vidas y muertes humanas sólo para crear una letra del nombre de ese ser... su expediente completo podría ocupar un espacio considerable de la historia del mundo. Somos dígitos en la computadora de Dios, tarareó, más que pensó, en su fuero interno, al son de una vulgar melodía espiritual, y lo único para lo que servimos, estar muertos o vivos, es lo único que Él ve. Todo aquello por lo que lloramos, por lo que luchamos, en nuestro mundo de sangre y trabajo, le pasa desapercibido a ese intruso cibernético que llamamos Dios."
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VINELAND, página 93. Thomas Pynchon

jueves, 30 de septiembre de 2010

Idioteca según Óscar Curieses+fiebre mediterránea+el fake de Quimera

Llega el otoño y el calor poco a poco se va fugando como las horas de luz. Aquí en Almería menos, para qué mentir, aquí llega el otoño y es una estirada natural y sin traumas del verano, no se sabe cuándo termina y cuándo empieza ninguna estación por aquí, la luz siempre es sobrenatural. Pero son ya fechas de menos playa y de un ludismo distinto, otros movimientos. Por ejemplo, para gusto de los aficionados y tormento de los reacios, ha comenzado la nueva temporada futbolística. La primera tras la formidable resaca de saberse campeones del Mundo. Digamos que yo también ando contribuyendo a esta inquietante fiesta del balón y el despilfarro económico y emocional que es el futbol; desde la segunda jornada de liga publico una columna de crónica distinta en el periódico La Voz de Almería. Se llama Fiebre Mediterránea e intenta explicar(me) qué es lo que hace cada partido la UD Almería, ese equipo de rayas rojas y blancas que juega en un estadio donde el otoño vendrá cuando nadie le espere y el verano es una certeza y un enigma. Suele salir un par de días después de cada encuentro, o así ha sido hasta ahora. Ni idea de lo que durará el asunto.


Por otro lado la vuelta a los horarios razonables y medidos, a la rutina laboral y sus rituales, hace que vuelva también la actividad sedada durante el veraneo. Idioteca da nuevas señales de vida, concretamente el escritor Óscar Curieses realiza en su blog un alegato, breve, intenso e inmerecido, a favor del libro que copio aquí:

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IDIOTECA de Raúl Quinto (El Gaviero, 2010) es uno de los libros más originales e innovadores que he leído últimamente. En él por fin cuajan todos los registros culturales posibles, no es un collage, es una fusión total. Es genial una obra en la que lo pop (no "lo canónico pop") se unta y confunde con lo que algunos consideran la tradición canónica. Sonic Youth y Miguel Ángel por fin juntos de paseo por el libro... y de la manita (cortada)... Y además, el Correcaminos, la tele, Goya, y muchos otros. Como decía Superrratón, "no se vayan todavía... aún hay más":

http://idioteconomia.blogspot.com/
http://www.koult.es/2010/05/raul-quinto-idioteca/"
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También en el blog de Curieses se ha colgado íntegro uno de los capítulos del libro, por si alguno no lo conoce y quiere abrir boca. Puede leer Arena y distorsión. AQUÍ.
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Y pocas más novedades publicables aquí puedo recordar, si acaso recomendar el último número de la revista Quimera dedicado a falsificaciones y literatura, que ha resultado ser un divertido e intrigante ejercicio de talento por parte de Vicente Luis Mora, quien ha suplantado íntegramente a toda la redacción de la revista, inventando escritores, libros a reseñar, etc. en un secuestro en toda regla de muchas de las nociones de autoría, credibilidad y rigor que damos por sentadas. En su blog él mismo se justifica, y da poderosas y sugerentes razones. Esa Quimera se me antoja el primer golpe de aire fresco del incipiente otoño. Vendrán más, espero. Volveremos a asomarnos al interior del vértigo como ya es costumbre o condena.

viernes, 24 de septiembre de 2010

JUEGO DE LUCES NEGRO BLANCO GRIS (Laszlo Moholy-Nagy)

Moholy-Nagy, el mismo húngaro de hace un mes. El mismo profesor de la Bauhaus. No lo dijo pero pudo: la vanguardia es un virus, el hielo puede ser una forma de vida. La palabra técnica es constructivismo, en este caso también podemos hablar de cine abstracto. Aunque filma algo concreto, su "Accesorio lumínico para un escenario eléctrico". Esos sintgamas en los años 30 sonaban a pura ciencia-ficción. Se trataba de escribir el futuro, de esculpirlo. Filma su objeto, concretamente una máquina inservible, un ábaco surrealista, y en la grabación lo que escribe es su fantasma, concretamente el fantasma de la luz y el fantasma de la materia. Sueños inconexos de la industria, iconos deformes de los sueños colectivos de la sociedad industrial de los años previos a la guerra, cuando toda deformación anticipaba la pesadilla real de la máquina contra el hombre, el fin, la susodicha guerra. Todas esas cosas. Y lo abstracto, por supuesto, lo que nos arrastra a algún lugar de dentro de nosotros. Propongo que veas el vídeo al modo de pantalla completa y que apagues la luz de tu cuarto, déjate rodar ábaco adentro durante los seis minutos que dura el film y si acaso, después, me cuentas.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

un poema de Eduardo Lizalde

El tigre real, el amo, el solo, el sol
de los carnívoros, espera,
está herido y hambriento,
tiene sed de carne,
hambre de agua.
Acecha fijo, suspenso en su materia,
como detenido por el lápiz
que lo está dibujando,
trastornada su pinta majestuosa
por la extrema quietud.
Es una roca amarilla:
se fragua el aire mismo de su aliento
y el fulgor cortante de sus ojos
cuaja y cesa al punto de la hulla.
Veteado por las sombras,
doblemente rayado,
doblemente asesino,
sueña en su presa improbable,
la paladea de lejos, la inventa
como el artista que concibe un crimen
de pulpas deliciosas.
Escucha, huele, palpa y adivina
los menores espasmos, los supuestos crujidos,
los vientos más delgados.
Al fin, la víctima se acerca,
estruendosa y sinfónica.
El tigre se incorpora, otea, apercibe
sus veloces navajas y colmillos,
desamarra
la encordadura recia de sus músculos.
Pero la bestia, lo que se avecina
es demasiado grande
-el tigre de los tigres-.
Es la muerte
y el gran tigre es la presa.









[de El tigre en la casa, 1970]

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Claude Cahun




Lucy Schwob nació en Francia en 1894. Sobrina de Marcel Schwob, y qué. Lucy se enamoró de su hermanastra y vivió ese amor hasta su muerte. Lucy era judía y lesbiana, y decidió afeitarse la cabeza en plenos años 20. Si la gente murmura que sea ya con todos los motivos posibles. Lucy Schwob decidió que quería ser otra persona y se inventó un nombre que ser. Ahora soy Claude Cahun, le dijo al espejo y el espejo le sonrió con malicia. Claude imaginaba que era escritora y se dejaba fotografiar por su amante, y posaba para sí disfrazada de equívoco y umbral. Sin embargo el feminismo rescató a Claude Cahun como paradigma plástico de la lucha por la igualdad y la visibilidad. Cuesta creerlo si uno sabe que la mayoría de sus fotos eran para consumo privado (el de ella y su amante), sin embargo la crítica es experta en reubicar las obras, en dotar de cuerpo a los espíritus del aire. Este caso, por ejemplo. Claude Cahun, la musa del transformismo. Suponemos que Beatriz Preciado le pone velas un martes sí y otro no. Claude es un nombre ambiguo, que puede ser tanto de varón como de mujer. Claude Cahun jugó a romper los moldes genéricos, destrozó con ironía las convenciones sexuales. Dejó claro que el ser hombre o ser mujer muchas veces no es más que un relato, una etiqueta marcada con unos signos (opresores en ocasiones). Eso quiso hacer, o ese papel le otorga la crítica moderna. Porque Cahun apenas fue conocida en su tiempo, y murió sin que casi nadie sintiera un temblor bajo los pies, y pasaron muchos años hasta que alguien encontró en ella (en él) el motivo para justificar sus tesis. El caso es que llegó. Volvió. El ángel del tercer sexo. Y llenó de autorretratos la conciencia de los límites. Y se convirtió en una gran pregunta, en un dedo acusador, invisible, de los que agrandan la llaga. Hombre. Mujer. Historia. Estructuras sagradas, o no tanto, ¿verdad, Lucy? No. Os dije que me llamaba Claude, Claude Cahun. La misma que escribió: “Esta noche, te lo juro, por el mismo Gran Sacerdote, ante nuestros pueblos reunidos, yo, Dalila la infiel, me haré circuncidar.”

viernes, 10 de septiembre de 2010

un fragmento de Henri Michaux

Gestos más que signos
comienzos

Despertar
otros despertares

MEDIANTE TRAZOS

Acercarse, explorar mediante trazos
Aterrizar mediante trazos

exponer
alterar mediante trazos

suscitar erigir
liberar mediante trazos

Deshacer
desviar

atraer hacia sí
apartar de su lado

arrugar
Insignificar mediante trazos

Atravesar
empujar
buscando
buscando siempre LA SALIDA DE LA MADRIGUERA

Para liberar
Para aflojar
para desecar
para desbloquear
para hacer estallar








[de Mediante trazos, 1984]

lunes, 6 de septiembre de 2010

Una obra de Atsuko Tanaka



Querría hablaros de la hilazón, de la madeja invisible que une un aliento con otro. Vamos dejando rastros, escribimos caminos, cada puerta abierta es una senda que crece y se expande, cada puerta cerrada es un nuevo giro, un nuevo nudo desde el que partir. Vivimos, luego construimos caminos, queda dicho. Avanzamos soltando como una sombra el hilo de nuestra Ariadna interior, nos cruzamos con el resto del mundo, saludamos, reímos, amamos, escupimos, pasamos, y seguimos hacia delante, cada cual con su madeja desliándose. Como un hálito. Eso ya lo sabemos todos, es fácil darse cuenta. El laberinto es el hilo, sus interminables cruces, sus colores brillantes. La vida, cuando las soledades se anudan, eso pienso que pintó Atsuko Tanaka. Mejor dicho, eso veo en esta pintura hoy que me encuentro el cabo de mi propio hilo frente a mí.

martes, 31 de agosto de 2010

un poema de Julia Piera

Sueño blanco. Entre el amor y la cocaína
en busca de la parálisis del sol

un vientre llamado a las sendas del Este

condenado por un ejército de enanos
mitadniño-mitadmono

a convocar
manchas de noche cerrada,
oscuro séquito clic
poliformes, a sus muertos







[de Puerto Rico digital, 2009]

jueves, 26 de agosto de 2010

Satoshi Kon


Hace un par de días murió el autor japonés Satoshi Kon, tenía 46 años. Ese dato nos puede hacer pensar en lo mucho que aún le quedaba por ofrecer, la de obras que se habrán quedado en el limbo de lo no escrito. Habrá que conformarse con lo que sí nos legó, que ya es mucho. Para los que no lo conozcan el campo de Kon era el anime japonés. Los dibujos animados. Firmó largometrajes como Perfect Blue o Millenium Actress, donde vemos un acercamiento a las paradojas temporales y a los vericuetos del subconsciente que anticipa en cierta manera conceptos trabajados en la serie Lost de JJ Abrams o en el reciente taquillazo Inception, de Cristopher Nolan. No obstante, es en el formato televisivo donde, a mí entender, Satoshi Kon nos dejó una sólida obra maestra, una de esas seies que hacen mella en el ojo y en la mente. Paranoia Agent. Cada capítulo es una pequeña joya que habla desde las entrañas del Japón, desde su neurosis más profunda, que una vez destilada también se convierte en la nuestra. El chico del bate va tras nuestros pasos, siempre, eso no se nos olvida con facilidad. Paranoia Agent es una serie con mayúsculas, y para buscarle un semejante sólo se me ocurre hablar de Twin Peaks. Parece que con esos tres nombres puedo aclarar (no definir) a los profanos de qué materia está hecha esta serie: Abrams, Nolan y Lynch. Me quedo con Satoshi Kon. Y os grito que debéis ver Paranoia Agent. Descanse en paz.

jueves, 19 de agosto de 2010

DANZA SERPENTINA (Hermanos Lumière)


Bienvenidos al siglo XIX, bienvenidos al ojo trémulo del cinematógrafo. Con ustedes los hermanos Lumiere. Con ustedes la danza, la masa, la abstracción matérica de la carne y el tejido. ¡Los efectos del windows media! gritan desde el fondo de la habitación. Vale. Puede que eso también. Yo por mi parte quiero decir varias cosas. 1)en los Lumieres había un simple afán científico-documentalista, captar los efectos, el movimiento. 2) mejor ver el vídeo sin sonido, como fue, como es, como debe. 3)el paso del tiempo, las quemaduras de la película, el parpadeo de la luz, le dan al film un matiz de belleza inesperada, indeseada por sus autores, necesaria. 4) entornar un poco los ojos y prescindir de que hay una mujer bailando puede inducir incendios, abanicos, medusas, explosiones subacuáticas. 5) pura vanguardia, casualismo, el ojo del huracán, guiñado. 6) pulsa play, déjate envolver, y cuando lo hagas regresa a tus cosas.

miércoles, 11 de agosto de 2010

JIMMY CORRIGAN, EL CHICO MÁS LISTO DEL MUNDO, de Chris Ware


Por si hay alguien por ahí que no sabe qué leer estas semanas que quedan de verano, intentaré ofrecerle una solución a su problema. Pueden leer, por ejemplo, Jimmy Corrigan, la novela gráfica de Chris Ware. Seguramente si eres aficionado a los comics no te esté descubriendo nada, aunque una relectura nunca viene mal. Sobre todo de libros como este con tantas capas y estratos de los que alimentarse. Para empezar, la renovación del género volviendo precisamente a sus raíces. El paladín del cómic posmoderno toma como referencia aquellas primeras tiras cómicas de hace (sí, tanto) más de un siglo. Eso nos puede hacer pensar en esa especie de bucle aparente en el que han entrado las artes desde la eclosión de las vanguardias, daría para un par de buenas charlas. Pero pasamos. En Jimmy Corrigan además de una apuesta estética hay una historia. Y es una de esas historias tristes, reales, quirúrgicamente descorazonadoras y auténticas. Todos hemos sido niños. Todos hemos tenido padre, por ausencia o por excesiva presencia. Todos hemos querido ser un hombre con capa que saliera volando desde las azoteas grises de nuestra vida. Alguna vez. Hay momentos que la historia duele. El paso de las generaciones. El hilo de hastío que une al hijo con el padre con el abuelo. La crueldad, los formatos del amor y la incomprensión. La longitud de los pozos interiores. Bueno. No sé si he convencido a nadie. Pero leer Jimmy Corrigan puede ser una manera óptima de acabar el verano con un viaje a las profundidades de uno mismo.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Un poema de Alda Merini

Todos buscan endulzar la tristeza y el dolor, pocos han entendido que también el gozo necesita deconselo. La persona que se regocija, que toca el acmé de la felicidad, que se perdió en Él, debe reencontrar la senda de la vida.
Pero en ese momento, en ese momento de gran abandono en el amor, necesitamos que alguien nos acaricie, porque también la dulzura es una gran bestia mansa y un enorme unicornio que vuela hacia el Cielo en el amor.





[de Cuerpo de amor]

jueves, 29 de julio de 2010

Una fotografía de Laszlo Moholy-Nagy


El chico trabajaba en la Bauhaus, enseñaba diseño. En su corazón había una central nuclear rusa, mucho antes de que existieran las centrales nucleares. No quiso fotografiar un espectro, no quiso hibridar el humo de la mística con los discursos de la industria. No era su intención representar ningún dios, ni hacer un relato minucioso de lo que significa un ojo cerrado. Un ojo solitario, único, cerrado, seguramente una mancha más que nuestros ojos abiertos recomponen en el envés de su espejo. U otra cosa. Suma teológica del blanco y negro. Abstracción de la carne, justo en el umbral entre los dos mundos: representación material e irrepresentación. Dentro de un túnel. De la cabeza del chico húngaro de la Bauhaus. El inventor de trampas contra el frío. Que posiblemente no quiso decir nada de eso. Pero claro. Yo creo con firmeza que en esta foto hay una parte sustantiva de cada uno de nosotros. El ojo se abre, deja salir un foco de luz que nos deja ciegos. Creo en la llama.

lunes, 26 de julio de 2010

EL POEMA (Luis Feria)

Si después de leerlo sientes sed
es que el discurso es fértil;
léelo aún, y más: la sed engendra sed.
Qué error el del saciado;
no conoce la sed de la sed que no acaba.






[de Cuchillo casi flor, 1989]

martes, 20 de julio de 2010

EL FANTASMA AZUL (Wols)

Una aparición. Un ectoplasma. El espectro de la oscuridad brillante rasga el velo azul. Azul del cielo hundido en el océano. Acaricia la densidad. Avanza de la mano de la luna nueva como un corazón carbonizado. Lo tengo claro: se trata de un santo. Un ángel de la guarda que se alimenta de nuestros deseos podridos, que liba los deshechos de aquello que inexplicablemente queremos y ya jamás tendremos. Se trata de ti.

miércoles, 14 de julio de 2010

un poema de Yorgos Seferis

Lamento haber dejado pasar un río ancho entre mis dedos
sin beber ni una gota.
Ahora me hundo en la piedra.
Un pino pequeño sobre la tierra roja,
mi única compañía.
Lo que amé se ha perdido con las casas
que estando nuevas el verano último
se hundieron con el viento del otoño.






[Mithistorima, 1935]

viernes, 9 de julio de 2010

un poema de Silvia Eugenia Castillero

Oculta
esa línea conjuga
la liturgia de la piedra,
su ondulación de agua viene
cargando los ripios del camino,
una espiral y luego otra
lanzadas al vacío como un puente.
Leve y metálico trazo
rumia bestial un adelanto
de luz.

lunes, 5 de julio de 2010

Algunas cosas

Ha comenzado el verano y los verdaderos calores, también hay fiebre de Mundial, y no seré yo quien rompa el hechizo. Así que ha terminado un curso lleno de historias y aventuras varias. Mi novedad más evidente ha sido, lógicamente Idioteca, pero a lo largo de estos meses han salido otros libros en los que modestamente también intervengo:

El primero de todos fue Lo que queda del naranjo (Ed. Puerta del Mar) una bonita idea de Jesús Aguado que consistión en juntar a un montón de poetas que le cantaran a Palestina, dando como resultado un libro caliente y necesario. Nunca se grita lo suficiente por esa causa. Mi contribución fue un poema escrito ex-profeso para la ocasión que parte de mi experiencia en Gaza y que tiene como protagonista al poeta gazeño Yusef al Quedra.






Raúl Díaz Rosales Y Julio César Jiménez hilvanaron el proyecto, convertido después en antología Y para qué + poetas (Ed. Eppur), realizando ocho mesas de debate, una por provincia andaluza, donde se tocaron muchos e interesantes temas. Si alguno quiere echarle un ojo a lo que se dijo en ellas, en la página del CAL están colgados los vídeos íntegros de los actos. En fin, cuatro poetas por provincia con un poema y una poética es lo que aparece en el libro.






Por su parte Jordi Doce y Marta Agudo han compilado el volumen Pájaros raíces (Abada Ed), un monumental tributo a José Ángel Valente donde hay ensayos y poemas sobre o con el poeta gallego. Participamos unos cuantos autores y merecerá la pena para los valentófilos como yo.


Pueden ser, por qué no, lecturas para llenar de arena de playa...

jueves, 1 de julio de 2010

VIRGEN AZOTANDO AL NIÑO JESÚS (Max Ernst)

Te mereces un par de azotes, niñato. No estuvo bien eso de convertir en pájaros el barro, el resto de los niños no tienen porque soportar tu imbécil divinidad. Te vas a enterar. En la Alta Edad Media me conocían como Theotocos y era el trono de tus santas posaderas, era una puta silla. El Renacimiento quiso dulcificarme y convertirme en una siempre joven madonna de belleza neoplatónica. Pero a pesar de las composciones piramidales yo seguía añorando el rigor geométrico del duocento. Ahora viene este surrealista especializado en paisajes extraterrestres y me da la oportunidad de volver a ser tu trono, de regresar a la geometría, de darte una tunda que te llevas mereciendo dos mil años. Las implicaciones subconscientes las dejo al margen, las explicaciones socio-religiosas también. Paso de esos hombres de bien que cuchichean tras la ventana. No es el momento de interpretar nada, ahora lo que toca es darte lo que te mereces, y por dios que te lo voy a dar.

sábado, 26 de junio de 2010

En El Club de las Ideas (Canal 2 Andalucía)

Aparte de escribir esos libros raros y de actualizar de vez en cuando este blog hay otras muchas cosas que mantienen mi vida en pie, por ejemplo aquello que me proporciona el sustento económico y que con el paso del tiempo se ha convertido en otra necesidad, en otra faceta inalienable de mi persona; hablo de eso de ser profesor en un instituto. Ahora acaba el curso y entre reuniones y despedidas a uno se le amontonan las sensaciones. Sea como sea voy a compartir con vosotros un pedacito de ese otro mundo mío. El vídeo está sacado del programa El club de las ideas, de Canal 2 Andalucía (algo así como la 2 en plan andaluz), los seis minutos han sido extraídos en formato blogueable por Alejandro, el alumno de rojo que sale protestándole a Turquía, así que le doy las gracias. Más cosas, el poema con el que trabajamos en la clase es Armenia 1915, perteneciente a La flor de la tortura, y los alumnos son de 4º de la ESO. El lugar con columnas rotas que aparece a mitad del vídeo es un memorial a las víctimas del campo de concentración de Mathausen que hay en Almería. Y poco más.

miércoles, 23 de junio de 2010

una fotografía de ParkeHarrison


uno Una cámara de fotos andrógina, marido y mujer poseen un solitario ojo igual que las tres parcas. Su mundo es el mundo de los sueños, seguramente no, pienso que es el mundo que hay tras la puerta fantasma que se abre frente a nosotros cuando cerramos los ojos movidos por la abulia o el deseo. Creo que ese mundo es el mundo plegado sobre sí mismo, creo que ese mundo es un zumo del mundo que hay dentro de nuestros huesos. Creo que el matrimonio Parheharrison le da profundidad a la nomenclatura "fotografía pictórica". Pienso en el surrealismo naif de Grete Stern. Me transformo en tono sepia.

dos En la desolación sepia los hombres de traje oscuro caminan de espaldas hacia el horizonte arañado. El vacío de la fotografía es lo que más significa. Es el mismo vacío que queda dentro cuando partes de un lugar dejando atrás corazones anudados al tuyo. Pero eso es vivir. Comprender que el vacío nunca es tal, que siempre hay partículas invisibles en el aire, que respirarlas es lo que te hace crecer por dentro, o al menos mantener el equilibrio. Sí, para no caerte cuando no haya ni horizonte. Porque esto es así, pero la vida.

jueves, 17 de junio de 2010

un poema de Mariano Peyrou

viene desde las habitaciones del aire

la forma de una idea avanza hacia los límites

llora de terror al calcular el peso de las cosas
y articula el azar

hemos combatido el viento
con manos húmedas abiertas levantadas
el viento sus colores su dolorosa
tanto por desteñir

este corcho es antiguo pero sigue subiendo
significa algo nuevo habla de antes
una tortuga sola que asoma la cabeza
en los mares del mito

no entiendo lo que dice
pero entiendo que dice la verdad





[de Temperatura voz, 2010]

domingo, 13 de junio de 2010

La canción de la chica del radiador

La escena en Cabeza Borradora, David Lynch





Cover de los Pixies.

Llevo años amenzándome con escribir un poema sobre esa mujer, de momento doy un paso y cuelgo esta entrada. Es de madrugada y el insomnio viste traje largo y escotado.

lunes, 7 de junio de 2010

PROFUNDA DEVOCIÓN (Jan Saudek)



Explícame lo que es el barroco, en qué consiste el tiempo impreciso. La precisión del infinito. Explícame el equilibrio de las deidades antiguas, el por qué la primavera escribe sus signos y no espera a nadie. Este es un lugar alejado, justo en el centro del cuerpo, el centro de lo que somos. Estamos tú y yo solos, nuestro disfraz de hoy es de pared desconchada, nuestra máscara de hoy es el deseo incontrolable. Pedimos columna vertebral para poder postrarnos, pedimos boca para poder besar reverentes el centro de lo que somos. Me hablas de sumisión, me hablas de primavera. Te escucho infinito adentro. Este es el lugar perfecto para abandonarnos. Alejados y dentro. Permíteme ofrecerte mis servicios. El que habla es un perro. No hay tiempo para la retórica, tan sólo te deseo, y deseo que hagas conmigo lo que te plazca. Eso mismo, me dices, podría ser el barroco. Y tú el punto de fuga.

jueves, 3 de junio de 2010

Idioteca según Javier Moreno + Firma invitada en DVD con collage idiota e incluso un poema inédito

La web de la editorial DVD Ediciones tiene una sección llamada Firmas Invitadas donde se les presta una habitación a distintos autores de alguna forma relacionados con el sello para que la decoren a su gusto. Aquí os dejo el enlace donde podréis disfrutar (o sufrir) un collage con fragmentos de Idioteca, para ir abriendo el apetito, más dos poemas de La flor de la tortura y una completamente inédito que deja ver un poco por dónde voy tirando en el campo de la poesía.


Y siguiendo con la recepción de Idioteca, ló último es una interesante lectura del escritor Javier Moreno en su muy recomendable blog. A continuación os dejo con la reseña:


"Idioteca o retrato del artista incubado


Desde la antigua Grecia el filósofo o el pensador ha necesitado de ese fenómeno denominado incubación –apartamiento físico, que no espiritual- para acceder a la verdad o a sus sucedáneos. Se cuenta que Parménides se retiró a una gruta de donde salió entonando las preces de su famoso poema, Descartes se encerró en su habitación e incluso intentó cerrar las ventanas de sus sentidos para madurar el fruto de su cogito y no imaginamos al Montaigne de los ensayos de otro modo que enclaustrado en su torre. Pues bien, Raúl Quinto, iniciado en los misterios de la sabiduría, comienza su Idioteca proponiendo su propio encierro, un encierro en el salón, todas las luces apagadas salvo la fantasmagoría del televisor. El pensador atiende a la pantalla como a la nueva caverna platónica. Ahora la verdad es aliada del zapping. La pitia délfica se manifiesta a través de una echadora de cartas o –lo mismo da- de una actriz porno.


El método que usa Raúl Quinto en este libro es similar al que Warburg intentó en su Mmemosyne, la primera enciclopedia visual. Warburg coloca en uno de sus paneles (es un ejemplo) una imagen de un dado astrológico de origen egipcio junto a un juego de preguntas y respuestas con el fin de establecer entre ellos resonancias y analogías que operen más allá de las diferencias cronológicas, ejemplificación de lo que el historiador del arte llamaría pathosformel. De igual modo el Perro ahogándose en la arena sirve a Quinto para poner en relación a Goya con Klee al tiempo que se establecen secretas analogías entre el esfero parmenídeo y el balón de fútbol o entre las pinturas jeroglíficas egipcias y las posturas del jugador de póker. Se trata de un juego estético, pero quizás, elidida la metafísica de la pathosformel warburgiana, se trate del único juego que un ensayista con alma de poeta (y viceversa) como sin duda es el caso de Raúl Quinto puede tomarse en serio. La imagen dialéctica de Benjamin (que tanto debe a Warburg) se llena aquí de ironía, una mezcla explosiva para la que la teórica del arte (o, deberíamos mejor decir, de la imagen) Mieke Bal usa el concepto de preposterous, algo que tiene que ver con el ‘tiempo compartido’ (inversión o cortocircuito de la causalidad temporal) propio del barroco.


Esoterismo lúdico (‘así es arriba como es abajo’ o, más bien, ‘así fue antes como es ahora’) e investigación minuciosa y poética en el mundo del arte (donde aquí arte abarca un abanico extenso que va desde una obra perdida se Schumann hasta la satánica existencia de Ingwe Ohlin, cantante de Mayhem, pasando por el Nuevo Realismo o los personajes de la Warner). Esta Idioteca es, en definitiva, un panóptico, una especie de aleph donde los tiempos y las escenas se confunden, donde la única ley es la poesía y la tensión desplegada entre imágenes que se persiguen de forma inacabable sin origen o final posible.


Javier Moreno.

domingo, 30 de mayo de 2010

Fatena al Gurra

Os dejo una reseña que ha aparecido en el último número de El Maquinista de la Generación. No es exactamente una reseña, más bien es una crónica de uno de los momentos más intensos de mi vida y de una de las mujeres más especiales que recuerdo. Una inmensa poeta. La palestina Fatena Al-Gurra. Espero que pulse alguna tecla dentro de vosotros.


"



Notas sobre la sediciosa Fatena Al-Gurra a próposito de Excepto yo (El Gaviero, 2010)









Año 2005, se organizan unas jornadas de intercambio entre poetas andaluces y poetas palestinos. Llegamos a Gaza tras pasar incómodos controles y ariscas alambradas, uno de nosotros es retenido por soldados israelíes sin una explicación coherente. Hemos trazado un camino desde la Jerusalén judía, del lujo occidental al desierto y en Gaza nos esperan las formas del subdesarrollo. El camino estaba minado de paranoia. El miedo y la rabia se reparten a un lado y al otro de la frontera, es cierto, la pobreza sin embargo sólo tiene rostro palestino.



Allí conocemos a los poetas que ya habíamos leído, los que luego vendrán a España. Están Bashir Shalahs, Sumaya al Susi, Hala al Shorof y el joven Yusef al Quidra. Su poesía oscila entre el grito rebelde juvenil contra la situación de su pueblo, el largo poema discursivo y la sombra de Darwish. Son poetas, eso debe bastar, pensamos que ya es suficiente alimentar la llama de la poesía entre escombros y alambre de espino. Tal vez aquí sea más necesaria que en ningún otro lado.



Entonces Fatena. Como un cristal destellando entre las ruinas. Leemos en un centro escolar, los alumnos nos muestran sus cicatrices, pero también notamos que están vivos y que sueñan. Yo noto que mis poemas se deslíen, que pierden sentido ante tanta realidad. Entonces Fatena, un par de poemas que golpean de verdad. Al oírlos pienso en Celan, pienso en la elipsis como motivo central del arte, noto como se activan los mecanismos de la poesía que conmueve por sí misma, sin añadidos. Mis compañeros de viaje también han experimentado el alud. Hay una poeta gigante en la pequeña Gaza.



Fatena al Gurra.



Tras los versos hay una mujer hermosa con un brillo negro en la mirada, es una mujer fuerte, quiere beberse cada gramo de conversación, aprehender cualquier cosa que salga de los labios de esos visitantes, ya sobrepasados. Comemos en un restaurante frente al puerto que la UE ha construido dos veces, las mismas que Israel lo ha bombardeado. Cuando el sol amenaza con irse Fatena se excusa y desaparece: su familia no permite que ande en la calle con la noche vencida. Tampoco la dejaron participar en el intercambio: nunca vino a España. Se ha ido la mujer magnética. Ex-presentadora de televisión, activista por los derechos de la mujer. Doblemente sometida, por el integrismo islámico y por Israel. Meses después la llegada de Hamash al poder en Gaza la sentenciará al ostracismo total. Entonces el exilio. Egipto. Bélgica. Centros para refugiados. Desarraigo. Entonces El Gaviero.



Excepto yo.



Este libro es un diván, una antología que la propia autora ha confeccionado desde sus libros publicados y algunos inéditos. Destaca el título de su segundo poemario, publicado en El Cairo en 2003: Una mujer muy sediciosa. Sí, así es Fatena. También su poesía, que podemos leer en árabe o volcada al castellano por Rosa-Isabel Martínez Lillo en una estupenda edición (casi no hay sorpresa en esto) del Gaviero en su colección Salamandria. Todos seguimos en aquella cena excepto ella, todos viajaron a España excepto ella. Sin embargo su poesía está aquí para quedarse.



Excepto yo. Dividido en secciones como “El libro del sueño” o el explícito “La lengua es un ritmo salvaje y el texto la pregunta del vacío”, y es que hay en este libro una constante indagación sobre la función del lenguaje en el sistema de valores, en el sistema del poder y su crítica. Un dibujo en el muro que la encerró para el macho. El machismo, la religión, el lenguaje como cárcel y como vía de escape. Pensemos en El Corán, como caligrafía sagrada. Pensemos en algunas fotografías de Shirin Neshat. Cuando se erige la palabra se estropea el mecanismo del lugar. Una presencia que desconcierta, como la del hombre, que es también la tradición y el encierro: eres tierra y tumba. Comprobamos que en estos poemas anida un grito de rebelión, un grito sordo, consciente del silencio y el silenciamiento. La rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos, decía Alejandra Pizarnik. Esa es la rebelión de Fatena, no renunciar a la belleza, a las posibilidades expansivas del lenguaje poético, a su cuestionamiento, a ensanchar límites respecto a la tradición moral y literaria de la que parte. Tener conciencia de la ruina. Saber que cualquier dios es sordo. Extirpar la belleza del miedo : saltó/ desde tus dedos una fina traducción de las cenizas. Tener conciencia de que el lenguaje, también la poesía que chilla verdades, no es otra cosa que una impostura. Destaca el uso de la ironía, las palabras truncadas que se repiten varias veces a lo largo del texto: l...a... y allí se corta, el lenguaje no sirve, sólo es una pregunta, un camino, no hay lugar al que regresar desde las palabras. Otra cosa sucedería si hubiera sido él, seguramente, pero es ella, la mujer muy sediciosa, la poeta oculta entre los cascotes de Ciudad de Gaza, ahora entre refugiados, con un brillo negro en su mirada. Embarazada de sí. Entonces su poesía:



A ella se le asemeja una mujer que frivolidad viste
un azote cuyos pasos extiende
y un vacío con el mismo volumen del porqué de la creación
¿qué generará en breve?
La pregunta tiene margen..., la fisura del mar incapaz de llegar
van menguando sus pies cuanto más andan
y el abismo se esconde.





[Aparecido en El Maquinista de la Generación número 118, mayo de 2010]

miércoles, 26 de mayo de 2010

LA CAÍDA DE ÍCARO (Pieter Bruegel el viejo)


Alguien me habló el otro día de este cuadro. Hablábamos de arte, de que el arte puede tener un componente nuclear, desconocido, sí, pero que existe. Me contaba que había escuelas que unían la neurología y la crítica literaria. Seguramente la maravilla sea que el corazón de lo poético no necesita relato, no necesita ser contado o explicado, simplemente es algo que sucede: un acontecimiento a nivel fisiológico. No más. Yo estoy con él. Podíamos reducirlo todo a una teoría de la recepción y los sentidos, pero tampoco es eso. Algo hay de jungiano en todo esto. O seguramente nada. El caso es que hablamos de arte, y salieron los nombres de Goya, y de Bruegel el viejo, por supuesto, y me dijo que su cuadro favorito del flamenco era esta Caída de Ícaro. Y sí, en el fondo eso terminaba de resumirlo todo. Ícaro cae y nadie se da por aludido, ni siquiera el pintor. Casi. El arte asciende hasta el sol y puede caer en picado hasta destrozarse, pero la vida, que es más poderosa, apenas se inmuta tras el suceso. El acontecimiento es sólo un chapoteo ante la vastedad del paisaje, y del mundo. Bruegel nos deja mudos, y sonreímos: cuando se extingue una estrella en el cielo puede que hayan desaparecido decenas de mundos con ella, sucede todas las noches, y nuestros sueños persisten. Hablábamos de Ícaro en un bar mientras sonaba Blur, alguien ofreció un cigarrillo y del mito sólo quedó una pierna, como un testigo absurdo de la nada.

viernes, 21 de mayo de 2010

TAN ADULTO (Julieta Valero)

Sofisticado. Algo que recuerda a las reducciones de la alta cocina.

Apenas tres escenarios: un despacho, el nocturno con cansancio y los fines de semana, marítima estafa del azul ante la orilla,

el desprestigio de los juramentos infantiles.

Es verdad que todos los senderos conducían a este volcado diario en ponerse de pie;

treinta y cinco toneladas de afectuosa normalidad y cine.

A medio camino dos proyectiles le convencieron de la moral como fungible:

un viaje a Latinoamérica del que quiso regresar intacto

y la excelencia del sepulcro en los recitales de poesía. Mientras

el tiempo que insiste en su rizado fracaso, este rumor tectónico graduándose una y otra vez en su amenaza. En ocasiones

la soledad, escandalosa y ciega, el muerto reciente y su plazo para estar sufriendo.

Lo preocupante no es la mano diminuta que sujeta un globo sino los ojos que anticipan el telón del cielo y bueno,

podrían esforzarse más pero hace tiempo que ni el dolor es unitario -segunda pérdida ancilar, tras los dientes de leche y el astrolabio del drama.

Aquí el origen de la religión y la farmacología.


A este paso, piensa, somatizaremos flores desde las anginas

o el caso de aquella mujer que aplastó a su bebé, alguien había mojado el suelo.

Claramente: a más puro el amor más estentórea la carcajada.


Por qué razón la gente mirará fósiles en los museos.

Por qué parece un cuento la indolencia de los dioses mitológicos.








[de Autoría, 2010]

lunes, 17 de mayo de 2010

Idioteca según Juan Pardo Vidal (Koult) y presentación en Almería

Seguimos con la invasión idiota. Este próximo jueves día 20, a las 20h en el Teatro Apolo de Almería y dentro de las actividades de LILEC, celebraremos el bautismo de Idioteca. Hará las veces de maestro de ceremonia el profesor de la UAL Miguel Gallego Roca. Habrá proyecciones y música. El teatro es enorme, así que no sobráis ninguno.

Si alguno todavía no sabe de qué va este libro puede hacerse una idea leyendo la reseña que el escritor Juan Pardo Vidal ha realizado para la revista Koult (una de las más frescas y buenas noticias que nos ha dado la red en los últimos tiempos). Nos vemos el jueves.


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En un mercado donde la obra en prosa se vende al peso y las novelas no te hacen más grande al leerlas sino al subirte sobre ellas, me encuentro de bruces con Idioteca de Raúl Quinto y me estremezco. Me da por pensar en el manido debate sobre el modelo galdosiano caracterizado por el realismo frente al modelo cervantino de tramas imposibles, heterogéneas, discursos que requieren esa complicidad del lector. Pero pronto lo abandono, porque la arquitectura que Raúl Quinto propone, aunque se apoya sobre esa tradición tan hispana, está más allá: un libro híbrido en el sentido ético y estético, un libro que se debate entre el ensayo, el libro de cuentos y la poesía.

La diferencia entre una novela y un cuento radica en que en el primero el autor intenta perfilar la psicología de los personajes hasta el punto de que el lector los haga suyos, los conozca personalmente y se identifique con ellos, y por lo tanto, con su destino. En cambio, en el cuento lo trascendente no es a quién le ocurra la vida, sino qué es lo que sucede, cuáles son los acontecimientos que han de precipitarse, lo neto, lo apuntado, lo sintético, lo justo, en palabras de Juan Ramón Jiménez.

En Idioteca no importa ni una cosa ni otra, no importa provocar la certeza sino la duda, importa la poesía como imaginario y la posibilidad de que algo ocurra, imaginaos por un momento que… Convendréis conmigo en que no estoy loco, en que todo esto que yo, Raúl Quinto digo, es la pura verdad imposible. Lo sabréis con certeza si os lo imagináis así. Fantasmas dice Alberto Santamaría en el prólogo, y yo digo que sí. Que certero.

Pero Idioteca es también una arenga que se dirige directamente al lector, a su línea de flotación, la realidad sí, la referencia cultural de un imaginario biográfico sí, pero y si… piensa, imagina, enciérrate en el salón de tu casa y haz esto, o tira un dado, ya verás. La cuestión es “y si…”. Supón que tuviéramos rayos X, supón que el horror que nos causa repulsa es sólo miedo a nuestra voluntad… ¿cuál es el lugar en el que la experiencia vital y el arte se encuentran? ¿en qué punto confluyen la Ciencia y un chico haciendo parkour o viendo un partido de fútbol por televisión? La Ciencia ha matado a Dios, pero sigue sin poder controlar la ubicuidad del arte. Gracias a dios que la Ciencia sigue teniendo al Arte como enemigo. La pintura se volatiliza y se mete en nuestras estructuras moleculares, los dibujos animados son hijos de Dada. ¿Y si nada es lo que parece? ¿y si nada es como nos lo han contado? ¿y si, tal y como sospechamos, todos somos el Coyote?

Si Einstein tenía razón y todas las fuerzas interactúan, si hay un budismo esquizofrénico y delicioso en Idioteca, que venga Dios y lo lea, porque merece la pena. Raúl consigue infectarnos con el virus de un universo que, a medida que avanza el libro, parece más real, entramos al trapo como el lector de El Quijote entraba y entra en el universo disparatado y real de la locura. Este soy yo dice Raúl, y seguramente, quizás vosotros también seáis yo. Y si he podido ver más allá que otros es sólo porque me he apoyado en los hombros de gigantes, dijo Newton modestamente, gigantes cervantinos y homéricos. Desde Idioteca se ve otro mundo.



Juan Pardo Vidal"

viernes, 14 de mayo de 2010

un poema de Olvido García Valdés

escribir el miedo es escribir
despacio, con letra
pequeña y líneas separadas,
describir lo próximo, los humores,
la próxima inocencia
de lo vivo, las familiares
dependencias carnosas, la piel
sonrosada, sanguínea, las venas,
venillas, capilares





[de Caza nocturna, 1997]

martes, 11 de mayo de 2010

un copo de nieve y un ladrón de morfina


Cada copo de nieve, observado bajo un microscopio, es único. Las formas caprichosas de la naturaleza adquieren su belleza imprevista casi por un milagro, y sin embargo se diría que hay un esquema perfecto. Casi mágico. Y cada copo es un universo en sí mismo. Irrepetible. Para que estuviéramos seguros de todo eso dedicó su vida "Snowflake" Bentley. Y además. La nieve, la guerra, el sueño, la droga: la literatura con mayúsculas donde cada lectura, como los copos de nieve, es una lectura única y distinta del resto. Eso pasa con la buena poesía, sí, y con las novelas de Mario Cuenca Sandoval. Leí Boxeo sobre hielo hace años y me impresionó que un tipo de mi edad más o menos pudiera haber escrito eso, ahora con El Ladrón de morfina me confirma que sí, que fue un milagro, que la maravilla puede ser distinta en cada copo de nieve, en cada libro, y sin embargo existir. No diré que Mario es el mejor novelista de nuestra generación, tampoco tengo datos para ello. Lo que tengo claro es que sus novelas son necesarias, son lecturas que transforman. El lenguaje no es inocente, como tampoco lo es la nieve. Si quieres saber la conexión entre los ángeles, los roedores, la morfina y la locura humana. Si quieres leer un libro en condiciones. Aquí tienes una oportunidad.



sábado, 8 de mayo de 2010

Idioteca según Antonio J. Alías (Afterpost)

Reseña aparecida en la revista Afterpost. Muy recomendable, la revista.

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Lo que usted quiso saber sobre arte y nadie le explicó: “Idioteca”, Raúl Quinto


El fantasma es un fenómeno de superficie, y además un fenómeno que se forma en un cierto momento del desarrollo de las superficies.

Gilles Deleuze, Lógica del sentido

Raúl Quinto se confirma como un escritor iconoclasta con la publicación de Idioteca. En primer lugar porque escapa del verso como forma de expresión poética para instalarse en una aparente narrativa y, segundo, porque lo hace corrompiendo al arte entendido como lugar de representación, pero arrastrando también toda esa literatura crítica que le acompaña (mitos, anécdotas). De esta manera se articulan las veintidós piezas en el libro: una serie de relatos ficcionales que parten de imágenes artísticas conocidas con el fin de llegar a otro sitio. Por esa misma razón, y con el objetivo de ofrecernos algo distinto, la escritura de Idioteca no se establece ni en el ensayo ni en la ficción, puesto que es el suyo un discurso propio. Esta disconformidad se entiende bien no sólo por la existencia de fronteras entre discursos, sino porque también dentro de sus límites es donde se conforman los lugares comunes. Y estas convenciones son las que, de una manera u otra, afectan directamente a la creación, limitándola.

Sin hacer explícitamente un ejercicio contrahegemónico, Raúl Quinto se centra entonces en algunos lugares reconocidos y conservados por el arte institucional, en provecho de su propia obra. Esto es, iconografías reconocibles por cualquier ojo que han pasado a ser hitos artísticos y modelos que seguir, pero que él desmonta en su intento de explicar que el arte también se reescribe página tras página. Una trans-cripción de imágenes, en todo caso, a la única imagen que aparece en el libro: la escritura. Y aquí una de las claves de Quinto: hablar de imágenes desde otra imagen. Estas, en la obra, se cuentan pero no están; al menos no ilustradas en el libro. Por eso esta idioteca no se puede confundir con un museo al uso, ni siquiera comparar con un catálogo. Acaso sería –como sugiere Alberto Santamaría en el prólogo- una escritura que se constituye, exactamente en eso, en la presencia de una ausencia (phantasma-phantasía) y en la fabula que de allí surge.

Así, el arte es tan solo un medio, una excusa recreativa. Y este obra no es más que la pátina engañosa que cubre el acontecimiento verdaderamente poético de Quinto: “No se trata de mímesis sino de crear algo más perfecto que el modelo”. Si no entendemos esto, es que somos tontos, aunque esto es ya un problema de recepción.

1. Lo que usted quiso saber (es Historia del Arte). Como pasa en todas las disciplinas académicas desde que la Ilustración decidió poner orden –y conservar- el conocimiento, la Historia del Arte ha ido emancipándose de la Historia general para crear su propio discurso sistematizado. Basado igualmente en hechos (demasiadas fechas) el arte institucionalizado es lo que contemplamos en los museos y lo que aprendemos superficialmente a nuestro paso por el sistema educativo: una sucesión de diapositivas a destiempo, una mitología asociada a cada una de ellas y, detrás de todo, las ocurrencias del artista atormentado. Y esto es lo que se ha convenido. Sin embrago, cada una de las páginas de Idioteca nos da una lección en arte mientras desarma la inútil metodología científico-positivista que prevalece en los dominios de lo propiamente fenomenológico:

“Todo esto lo sabemos por la Historia y su prospección de documentos y fuentes primarias y secundarias, lo sabemos por los rayos x y su electromagnetismo indiscreto, y también lo sabemos porque el pintor tuvo hijos pintores que pintaron sus pinturas. Y ese hecho no debe invalidar la posibilidad de que la verdadera Historia de la pintura pueda estar oculta bajo las capas de colores y formas que hoy estudiamos y aplaudimos.”

Raúl Quinto juega, pues, con un lenguaje crítico establecido (a veces ordena las ideas y sus partes en diversos puntos) para destrozar con su parodia irónica el sentido pedagógico sobre aquello que, en ocasiones, es indemostrable: la póiesis artística. Frente a lo que la Historia determina, lo crítico se manifiesta como elemento desestabilizador. Por eso, todas las imágenes que se nos describen en los textos del libro, inician el recorrido desde su plano fijo (lo que es reconocido por el Arte, en mayúsculas) hacia un plano menos referencial y, por tanto, menos evidente, incluso desconocido. Se podría afirmar que éste es un ejercicio de desconocimiento, que lo que trata es, justamente, de buscar maneras de ser más de lo que se es, crear una violencia contra lo establecido o aprender desaprendiendo: “Queremos volver a la realidad. Dilapidar herencias”. Al final, este desplazamiento de la imagen representada hasta el encuentro con su acontecimiento es la propia escritura (lenguaje) fabulosa del poeta murciano, o lo que es igual, un nuevo lugar que se escinde de la Historia del Arte.

2. Lo que nadie le explicó (es poética). En el relato “Arena y distorsión” Raúl Quinto usa dos representaciones artísticas materialmente diferentes y distantes en el tiempo: una pintura, Perro ahogándose en la arena, de Goya y la canción de Sonic Youth Shadow of a doubt. Y las hace coincidir en una sola imagen: “mientras Goya pinta a su perro en la arena lo que escucha en su cabeza es Shadow of a doubt”. Ese momento en el que ambas confluyen, en el que se hacen intercambiables e, incluso, un mismo instante creativo (más allá de espacio y tiempo) es el acontecimiento de su escritura en Idioteca. Y éste es tan solo un ejemplo de los muchos con los que cada relato abre grietas y busca nuevos espacios para la ficción. Reescribiendo las referencias de nuestro imaginario cultural, Raúl Quinto enseña una silenciosa poética: dañando sin incomodar, sacando poesía de donde sólo hay dato. Que esto sea un relato de ficción, es una realidad. Es una imagen (poética) hecha en el lenguaje de imágenes que no vemos. Es un acontecimiento que deviene fábula y que se escribe contra los hechos históricamente acaecidos, contra lo que oficialmente conforma nuestro acervo cultural (de hechos).

La complejidad de Idioteca como libro reside, precisamente, en la negación de una idea muy extendida: el libro no es una imagen representativa del mundo; el libro se hace mundo, dice su autor, “hilado en sutiles correspondencias” con este otro mundo que habitamos y desde el cual (lo) leemos. Aquí o allá, lo que acontece pone en conexión cualquier parte con ningún sitio a la vez. Como sucede en cada verso de estas pequeñas narraciones que se escriben a modo de ensayo. Todo eso puede estar ocurriendo. La presencia de las imágenes ausentes también, pero eso dependerá ya de la imaginación del lector, de su memoria [externa].

ANTONIO J. ALÍAS

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