Mostrando entradas con la etiqueta poema. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poema. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de abril de 2016

ALONSO TÚ QUIJANO (CANCIÓN).

Galopa hueso

y perro de más hueso.

Tienes tierra en los ojos

y sombras dentro.


Aquí tienes los libros que escriben el mundo,

ésta es la biblioteca de todos los tiempos.


Tacha una página y se rompe el cielo.

Tacha con fuego

y el horizonte

es sólo un agujero.


Aquí tienes los libros y el resto es silencio,

ésta es la biblioteca y afuera está mudo.


Camina hueso

y perro de más hueso.

Tienes tinta en la boca

y un solo sueño.


Tacha los ojos.

Mira leyendo.


Aquí tienes los libros,


el universo.







[poema publicado en la separata de homenaje a Cervantes de La voz de Almería del 23-4-16]

martes, 15 de marzo de 2016

MUSEO INTERIOR (Patricia Gonzalo de Jesús)

Hay una decimocuarta manera
de mirar
un mirlo: que sea él
quien te observe,
su ojo
lo más inmóvil
en el interior de una vitrina.

Mi ojo,
carente de criterio,
registra
ese fotograma
congelado,
se empacha de
taxidermia.

La arcada
le devuelve
una única frase,
que hace suya:
una vida embalsamada
no hace poesía.






[de Raíces áreas, 2016]

jueves, 18 de febrero de 2016

PERTINAZ (María Auxiliadora Álvarez)

:alrededor
se dispersan:

urnas
llenas
y
urnas
vacías

(al fin
se llenarán
todas
al fin)

Las vacías
se estremecen
inquietas

Asediadas
por una larva
imperceptible

y pertinaz
en las rendijas







[de Piedra en :u:, 2016]

sábado, 28 de febrero de 2015

un poema de Juan Manuel Romero.

Una ola desplaza continentes.
Ganamos experiencia en las pantallas
donde la realidad
es una zarza que ha cubierto el monte.
La información deforma
las respuestas
como una foto que se va borrando
mientras flota en el agua.




[de Desaparecer, 2015]

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Obituario de Charles Baudelaire.

La revista digital Obituario acaba de sacar su número 17, dedicado esta vez a la figura de Charles Baudelaire. Me pidieron colaborar y escribí este poema que sigue.






Baudelaire abre un animal
como si fuera un fruto, los insectos
entran y salen del tejido roto,
como una música.
Baudelaire hunde su cabeza
y mastica la carne aún caliente.
Ahora es una mancha
de sangre negra que respira,

sólo sus ojos y su boca

delatan que es humano

y que lo humano es sólo eso.













sábado, 26 de julio de 2014

NO TIENE NINGUNA IMPORTANCIA (José Ramón Otero Roko)

Todo lo que
lee, lee,
contra vosotros

Todo. Vuestro diccionario
escribe contra vuestra lengua
contra vuestros ojos

/nada
nunca
nada
termina/

de mirarse, todo se repite
por última ve
z, la palabra nunca escuchada
la palabra que v
es
esta mirada que se encierra sobre todo

todo lo que creo
creo contra vosotros

las letras de las que pensasteis fueron un objeto
a todo a lo que llamáis hecho

con la consistencia justa de las cosas
que se llevan al viento
todo
lo que tuviere algo de fuego o lo que des
arma frágil el sentido, casi todo lo que
le es una sola noche contra la que el tiempo

todo lo que escribe
escribe contra Uno.









[de La falta de lectura, 2011]

sábado, 28 de junio de 2014

un poema de Carlos Oroza

Ni un murmullo ni un ápice ni un atisbo
Solo el silencio -sin embargo el silencio espectante-

Contemplamos ilesos el accidente
Tal vez yo sea el error
El accidente
La estatua
La actividad
Corporativa la moral
En su obviedad lo neutro lo secundario
Los criterios formados en la era del múltiple

Y cuando todo nos falla sólo nos queda la poesía

Iluminada su presencia
Como un río que viniese a besar esta provincia enajenada
Cariñoso salvaje sometido corazón saciado encima de mi sombra
Qué difícil subir a tientas la escalera

Sin embargo la cordura -el estilo-
La austeridad que  goza del favor de la concordia

Preciso en lo inesperado
En los límites la lucidez
Una luz puntual donde nace la corriente -la palabra y el número-
La palabra que canta de la mar el amor que profeso
El tanteo el intento la ola
La madre en cuanto a distancia que nos da el origen

El cinco ha quedado atrás
No obstante las mareas se precipitan
El horizonte ase alarga y nos muestra el ocaso
El universo se convierte en vocales
La ascensión del cópul
Su itinerante -el ave- el alma -los reflejos-
Las simpatías de los opuestos y los embarques
Ellos van donde nosotros ya estuvimos
En el propósito de continuar
No cesaré en el empeño hasta convertir el territorio en mi estatura
Difiero de su parecer
No me gustan los adverbios
Sus adyacentes las estatuas
La impresión moral de su geografía restaurada

Pasa el viento lento
Y sus sombras se deslizan con suave complacencia en la corriente
Unívoca la voz
De encendidos tonos de color las mareas
Las maneras y el modo
La intuición
El estilo -el instinto- la gracia
En el lugar -no en la hora-
En el lugar estaré siempre atento
Pero no dejaré nunca que la forma llegue al fondo para que todo siga igual

El narrador divaga
Y se muestra con cautela ante lo inesperado
Preciso en la contemplación

En el sedal de fiebre hay una escalera blanca
Oscurece
Sube la temperatura y en los altibajos crece el fantasma.









[recogido en Évame, 2013]

martes, 1 de abril de 2014

un poema de Jorge Gimeno

Llegará el día, Dios tendrá que oírme,
como yo oigo a los grajos
y su estulticia de bronce en el atardecer.

Declina el tiempo responsabilidades,
excepto la de estar a punto de volverme loco,
la del convicto movimiento de mi diafragma,
que canta y come y me cree vivo.

(No es que pasen los años
con su camisa de fuerza
que lacios los miembros
ya no logran romper...)

Creo saber que me he perdido,
en la boca un gusto a pomelo,
en el ojo la compañía daltónica de una buganvilla.

La poesía exige un exceso de determinación,
demasiada para la pobre mónada humana...

Por ello sólo cuando se rompe, rota, hecha añicos,
sólo entonces trasluce, y aún así
por medio de un saber.

Es ley de locos.










[de Espíritu a saltos, 2003]

lunes, 10 de marzo de 2014

SCHEKINA (Leopoldo María Panero)

                    “Que ella me perdone tanta ambición pisoteada,
                     y tanta esperanza apagada una y otra vez, como
                     una vela, de un soplo”


                                       (De la canción de Patti Smith, “Horses”)



Hace falta morir para amar a la Schekina, decían
aquellos viejos ebrios de saber y de misterio, aquellos
libros que leíamos juntos como con miedo de su esplendor,
o a veces siguiendo el ejemplo del niño
que va ciegamente hacia la luz, atraído
por el brillo inefable
en lo oscuro, y muere igual que una mariposa nocturna:
                                                                  porque hace falta morir, hace falta morir para amarte más y más,
      mujer sin nombre
soplo al que llaman, quién sabe por qué, caridad.
Y heme aquí que ya he muerto, ya he gozado, merced es,
de tu caridad, en verdad la única y suprema, porque
en este mundo sin ojos debe de ser cierto
que solo la muerte nos ve. Y ahora sé por fin
por qué eras tan frágil como la inexistencia, por qué
nunca sabía cómo llamarte y eras tan torpe para ser, y es que en el país de los muertos sólo habitas tú. He muerto porque hacía falta morir para volver a amarte
he muerto y en esta helada habitación donde
ya no hay nadie, y que recorre el viento, destruyendo los libros
que tanto daño hicieran, quedan sólo debajo
de las ruinas aquellos recuerdos de absurdos juegos y cópulas
y de niñez desenfrenada cual
un palacio enterrado bajo el mar: y he aquí mi regalo, he aquí
mi ofrenda de amor: este cadáver, este
despojo que aun así
sabe que no es digno, no es digno aún ni nunca,
no es digno pero
dile una palabra solamente
y caminará, caminará de nuevo no como aquel viejo
magullado que vivió en España, sino
como alguien renacido gracias a un disparo,
lavado por la destrucción. Porque tal parece que
detrás de la muerte está la infancia otra vez,
                                                             y el miedo
esconde coros de risas, te lo juro:
he muerto y soy un hombre, porque
detrás de la muerte estaba mi nombre escrito.







[de Narciso en el acorde último de las flautas, 1979]

martes, 4 de marzo de 2014

unas palabras de Lao Tse.

Unimos los radios en una rueda,
pero es el agujero central
lo que permite que el carro se mueva.

Torneamos la arcilla para hacer una vasija,
pero es el vacío interno
lo que contiene aquello que vertemos en ella.

Hincamos estacas para construir una cabaña,
pero es el espacio interior
lo que la hace habitable.

Trabajamos con el ser,
pero es el no-ser lo que usamos.

lunes, 10 de febrero de 2014

un fragmento de Alejandro Céspedes.

la escritura resiste en lo inseguro indica direcciones
                                                                    da sentido
lo quita

se aparean los vértices de la mediocridad
todo lábil en la fosa común de las hogueras

                                  no perdura lo que quema del fuego
y seguimos apagando la sed bebiendo de una llama
consumida que ignoraba todo lo referente
a la temperatura

            un escorpión hace su nido entre el teclado








[de Topología de una página en blanco, 2012]

viernes, 24 de enero de 2014

Acerca de un poema de Alejandra Pizarnik.

Los Versos Más Míos es un proyecto de Ángel Talián en el que diferentes autores van explicando las razones por las que un poema determinado se le ha atravesado en el cerebro, o directamente lo hubiese querido escribir. Mi colaboración parte de un breve poema de Alejandra Pizarnik que ya subí a este blog hace años, y se trata de lo que sigue:




una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo

la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos



Me obsesiona este poema desde hace demasiados años, lo escribió Alejandra Pizarnik y está dentro de su libro de 1962 Árbol de Diana. Alejandra Pizarnik escribía relámpagos de belleza herida, desgarros breves que latían en carne de palabra viva; y lo hacía a pesar de ser Alejandra Pizarnik y llevar esa pesada máscara que su muerte y nuestro afán por encontrar mártires de la pureza equivocada le ha colocado en el rostro, sobre cada uno de sus poemas. Alejandra Pizarnik sobrevive a su muerte y a su mito precisamente porque escribió poemas como este. Digo este poema y digo también amén. Porque este poema puede ser una religión, la mía. Resume con apabullante exactitud lo que le pido a mi propia poesía. Este poema puede ser una poética, la mía. Resume con apabullante exactitud lo que le exijo a mi propia vida, a mi manera de estar en el mundo frente al mundo y sus delirios. Este poema puede ser una ética, la mía. Hay que mirar y hay que rebelarse. Mirar, vivir, intensamente, el horror y la belleza de la realidad, para subvertirla, para cantar la podredumbre y la posibilidad. Este poema me obsesiona. Una vez lo dije y ahora lo reitero: si pudiera me tatuaría estos cuatro versos en el interior de los párpados para que al cerrar los ojos pudiera recordar siempre lo que es importante.


jueves, 16 de enero de 2014

un poema de Esther Ramón.

¿Cuál es el nombre de la especie 
que perseguimos, 
el sedal que atraviesa la semilla?

Los rastros están dentro del ojo,
en los nervios del color
plantamos trampas.

Pronunciando lo que cae, 
limpiando la rotura con sonidos. 
Algo chilla por dentro, como un árbol. 

Como un pájaro borrado.









 [de Caza con hurones, 2013]

jueves, 14 de noviembre de 2013

otro poema de César Vallejo

De disturbio en disturbio
subes a acompañarme a estar solo;
yo lo comprendo andando de puntillas,
con un pan en la mano, un camino en el pie
y haciendo, negro hasta sacar espuma,
mi perfil su papel espeluznante.

Ya habías disparado para atrás tu violencia
neumática, otra época, mas luego
me sostienes ahora en brazo de honra fúnebre
y sostienes el rumbo de las cosas en brazo de honra fúnebre,
la muerte de las cosas resumida en brazo de honra fúnebre.

Pero, realmente y puesto
que tratamos de la vida,
cuando el hecho de entonces eche crin en tu mano,
al seguir tu rumor como regando,
cuando sufras en suma de kanguro,
olvídame, sosténme todavía, compañero de cantidad pequeña,
azotado de fechas con espinas,
olvídame y sosténme por el pecho,
jumento que te paras en dos para abrazarme;
duda de tu excremento unos segundos,
observa cómo el aire empieza a ser el cielo levantándose,
hombrecillo,
hombrezuelo,
hombre con taco, quiéreme, acompáñame...

Ten presente que un día
ha de cantar un mirlo de sotana
sobre mi tonelada ya desnuda.
(Cantó un mirlo llevando las cintas de mi gramo entre su pico)
Ha de cantar calzado de este sollozo innato,
hombre con taco,
y, simultánea, doloridamente,
ha de cantar calzado de mi paso,
y no oírlo, hombrezuelo, será malo,
será denuesto y hoja,
pesadumbre, trenza, humo quieto.

Perro parado al borde de una piedra
es el vuelo en su curva;
también tenlo presente, hombrón hasta arriba.
Te lo recordarán el peso bajo, de ribera adversa,
el peso temporal, de gran silencio,
más eso de los meses y aquello que regresa de los años.






[de Poemas humanos, 1938]

viernes, 25 de octubre de 2013

un poema de Ada Salas

Podría describir lo que
se desmorona.
El proceso.
La pausa.
Una lepra tranquila comiéndose los bordes
de las cosas
la pérdida
de la cartografía del
contorno. De lo irreconocible
entonces
como lo familiar. Podría
por ejemplo decir
                            no tiene consistencia
lo que abrazas

o bien

la no carnalidad
de la ceniza
si muerdes del lugar del corazón.







[de Limbo y otros poemas, 2013]

lunes, 23 de septiembre de 2013

un poema de Óscar Curieses

EL HOMBRE

un, desnudo
busca tierra
.bajo la. nieve

.debajo de
la, nieve
más. nieve

no hay. suelo
.tampoco hombre





 [de Hay una jaula en cada pájaro, 2013]

domingo, 1 de septiembre de 2013

TÁCTICAS TEMPORALES (Enrique Falcón)

De momento, vivir

más cerca de la piel
que del revólver

más lejos de la sal
que del aullido.



[de Porción del enemigo, 2013]

viernes, 16 de agosto de 2013

ESCRIBIR CON UNA ESPADA (TUMORACIÓN SOBRE UN POEMA DE CARLOS EDMUNDO DE ORY)

Hace un par de años escribí una versión de este poema de Carlos Edmundo de Ory para un homenaje que coordinó Alejandro Luque, hace poco la revista POEMAD dedica un interesante número al poeta gaditano y rescata mi poema. Aquí lo tenéis. Eso sí, no dejéis de acercaros a la obra de Carlos Edmundo de Ory, poeta.



Escribir con una espada (tumoración sobre un poema de Carlos Edmundo de Ory)


Escribir con una espada, dice. Escribir dentro de una caracola, traduciendo el mar y el tintineo idiota de la sal. El idioma del mar o un ejército de muñecos rotos de porcelana dispuestos en la orilla, girando sus cabezas a la vez cada nueva ola. Escribir porcelana y dejarla caer desde un sexto piso. Con una espada, dice, porque algo tiene que sangrar si queremos que haya vida.
Escribir entonces con una espada, o dentro de una caracola, o en los mil pedazos de una vajilla rota. Pero escribir y que en algún trozo diga: acariciar sin tener manos. Es una orden. Encontrar pedazos de luna en los bolsillos. Que ése sea el principio básico de una religión azul. Un largo viaje de palabra a palabra, de este mundo al fin de todos. Y todo eso con una espada porque tiene que existir el filo si queremos que haya vida.
Comprar una playa a gritos. Comprar un grito a versos. Escribir una espada y clavarla en la orilla frente a un ejército de muñecos blancos. Que giren sus cabezas blancas y digan nieve o algodón. Ir al infierno a ver a un amigo. Ir al infierno a pintar un graffiti con la caligrafía de un sueño y la forma de una caracola. Ir al infierno a decir poema y abrazarse al eco. Eso podría ser. Escribir con una espada y cortar de cuajo el último verso, porque debe ser imperfecto lo que llamamos vida.

sábado, 3 de agosto de 2013

CERTIDUMBRE (Lêdo Ivo)

Ni temo ni me asusta
la fría luz invernal:
sé bien que la primavera
se esconde bajo la nieve.





[de Aurora, 2013]

viernes, 5 de julio de 2013

OS HABLARÉ DE TI (Andrés Navarro)

No son las tomas falsas, soy yo
siguiendo el rastro
de la caducidad reinante: gaviotas descarnadas,
caras que se harán viejas, insectos
contra un parabrisas
como ideogramas del futuro. Y aún parece posible
redefinir el vértigo con eslabones de asma,
con lingotes de suerte de otros días.

No hay palmeras aquí, sólo cuerpos sumidos
en su propia versión utilitaria. Van y vienen
sobre el mapa de aceras, atraviesan
jardines donde los niños amplían el verano
bajo grises costillas de cobre. Dos horas
y media tormenta estallan
para que vuelvas a casa sola
con el cuello más erguido
y los hombros pidiendo limosna.

Aún sabemos hacer de la conversación
una ficción
de anonimato mutuo. Pero hagamos
balance: las gaviotas son cisnes
de extrarradio, no simbolizan nuestra vida.

Lo has olvidado:
al acercarse al foco las sombras se agigantan
como verdades con textura. Y cómo éramos
precoces en lo que no supieron enumerar
o comprender. Podría equivocarme
pero esas flores tan blancas, en la terraza,
no duermen nunca.







[de Un huésped panorámico, 2010]