sábado, 17 de enero de 2009

A MI MADRE (REIVINDACIÓN DE UNA HERMOSURA) (Leopoldo María Panero)

Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia
tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida
por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con empuñadura en forma de pato
y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra
y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema
(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)







[de Poemas del manicomio de Mondragón, 1987]




Uno de los poemas más bellos que recuerdo haber leído nunca. Seguro que muchos lo conocéis ya, pero siempre es buen momento para reivindicar cualquier tipo de hermosura.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

grande inmenso bellisimo, NO lo conocia besos RAUL Y GRACIAS POR LLEVARME AL PÁRAMO!ADOLFO

raúl quinto dijo...

adolfo, hay grandes poemas como este esperando a grandes lectores como tú. un saludo.

Stalker dijo...

también hay poemas pequeños esperando a lectores ínfimos, lectores-ratón como yo. ¡Reivindico la pequeñez, el hueco, decreto la abolición de la grandeza! ¡Una tregua para los tiempos muertos, la íntima avalancha y el degüello silencioso de los días!

Muy bueno el de Panero.

Agur

raúl quinto dijo...

stalker, lo pequeño más pequeño es en sí mismo otra cara de la grandeza. No tiene nada que ver con el tamaño. Un átomo es algo enorme, si no que se lo digan a los del proyecto Manhattan...

Firmo esa tregua que propones, pero con fluidos corporales (en honor a Panero), si no no vale.

salud.

DLG dijo...

Si te importunó la reseña de Pons a tu flor torturada quizás te consuele lo que hicieron con el libro de Diego -supongo que la habrás visto ya-... Eso sí que es un despedazamiento

(http://www.poesiadigital.es/index.php?cmd=critica&id=152)

abracillos

raúl quinto dijo...

bienvenido David, pásate por estos lares cuando y como te apetezca.

La reseña de Pons no me importunó en exceso, admito que no fue una crítica muy destructiva, sólamente que la conclusión que sacaba el crítico era que mi libro era un intento fallido de algo. Y eso no es agradable, pero son los argumentos de Pons, no más.

Y es verdad que se ve que este crítico tiene el gatillo fácil, por lo que dices de Diego Vaya.

A veces me pregunto si es que estamos malacostumbrados a que no haya crítica negativa... pero el caso es que, como también se ha dicho, y con razón, peor desprecio es el silencio.

un abrazo.

marco antonio raya. dijo...

antes, cuando hablaba de panero, siempre remitía a este poema. también estaba presente al ver "el desencanto" y esas miradas que tan raramente se cruzan en pantalla.
este poema me recuerda a los ojos de panero cuando se reencuentra con su hermano, en la segunda parte del desencanto. un lamento, un anhelo desde el interior del vértigo.

raúl quinto dijo...

marco, cuánto tiempo si verte por aquí. Qué buena es esa película también... pero este poema creo que funciona mucho más allá de la referencia biográfica de esa familia, esa madre concreta, esos paneros abismados.

Déjate caer más por aquí.

Lucita dijo...

inmenso poema, y la pelicula, que de cortometraje inicia, se le fue de las manos a chavarri creandose ella misma, como te introduce en la infancia del poeta, protagonista integra...
pero me quedo con el poema, lo dice todo...

besos

raúl quinto dijo...

luci, ¿has resuelto ya tus dudas con el sol brillante y sus navegación estelar? aquí andamos para lo que haga falta.

besos.

Lucita dijo...

te llamo cuando salga a las 20 horas que hoy me han secuestrado todo el dia en la libreria... no sigo con dudas, requiero de tus sabias palabras...

en una horita hablamos

besos

Lucita dijo...

me equivoque queria decir: no, si que sigo con dudas...
(no hay nadie en la libreria y me aburro jeje)

marco antonio raya. dijo...

por supuesto que ese poema va más allá. lo que me refiero es que haber podido ver los ojos de panero es entender desde otra perspectiva ese poema (quizá es deformación profesional, de la que no me puedo despegar), quizá desde su perspectiva, no tanto desde mi propia huella.
y sí, tengo que pasar más por aquí.
aunque de este tipo de sitios oscuros, no hay quien se vaya. ;)

DLG dijo...

(estaba escribiendo un comentario y chof! Se ha apagado el ordenador. Intento restaurar:)

A mí me parece estupendo que se formulen críticas negativas. Es más, las prefiero cuando enseño algún escrito, ya que me obligan a reinventarme, a avanzar. Eso sí, tengo que reconocer que las asumo mejor cuando se trata de un texto inédito...

Ese no es el problema. Creo que radica en la actitud del crítico, un modo de actuar que yo creía exterminado con la casi desaparición de García Martín. Puede desmontar el texto, enjuiciarlo, concluir que no merece la pena, etc., sin presentar esa soberbia que se respira a veces. Si la escritura de poesía ha de hacerse desde la humildad, la de crítica más todavía.

Pero el otro polo tampoco me satisface. Una reseña positiva hipercomplaciente (Sainz de Zaitegui marca registrada) puede ser más irritante que una negativa bien argumentada (pocos ejemplos se me ocurren, quizá alguna de las que está publicando últimamente Martín López-Vega). Porque, ¿dónde desemboca todo este buen rollo? ¿Son/somos todos tan buenos? ¿Es que no pueden/podemos mejorar en nada? Me gustaría que fuera más usual el decir las opiniones abiertamente, sin temor a las repercusiones (siempre reconociendo que el de cada oeta debería ser un camino personalísimo). Al fin y al cabo, pasar por alto los defectos es otra forma de no darle importancia a los libros.

Que conste que esto no lo escribo desde el resentimiento: mi primer libro no tuvo una acogida pomposa pero sí aceptable. También, como Diego y como tú, pasé por las manos de Pons (aprovecho para agradecer la labor de poesiadigital.es) y supongo que me quedé más o menos como tú: no sabía si mi libro le había entusiasmado o no le había gustado en absoluto. Mucho meandro, mucha descripción anodina, y ningún interés por llegar a la médula, aunque fuera para concluir que dicha médula estaba enferma. Pero bueno, también habrá que darle su espacio al crítico (creo que todavía es joven) y suponer que sabrá afinar sus instrumentos en el futuro (y de paso aproveche para publicar algún programa estético, si no lo ha hecho ya, cosa que desconozco).

Solo me gustaría decir desde aquí que la actitud que he descrito antes me parece errónea. ¡Ay, tanto poeta intentando hacer hablar a lo callado, y luego llega el crítico y lo manda callar!

Otros abrazos,

D

(Perdón por la extensión, creo que el mensaje anterior era más breve, pero sucede que me embalo y... :P)

Stalker dijo...

hombre, oscuro, oscuro... :)

raúl quinto dijo...

David, coincido punto por punto en casi todo lo que dices. A mí una crítica negativa, siempre que me señale los problemas que tiene el texto o el libro, es algo que reclamo y necesito como escritor en continua formación que soy. El caso es que de la reseña de Pons lo que me disgustó es que hacía muchos juicios morales más que literarios, desde una moralidad que yo no tengo porqué compartir, y además no acudía a ejemplos del libro para justificar sus peros al mismo. Entonces para mí no ha sido muy constructiva, salvo para una especie de cura de humildad si queremos verlo... también es un poco extraña su actitud de guía o de advertir a los poetas jóvenes el camino que deben o no deben seguir, eso huele raro. Por lo demás todo correcto, el crítico se define como crítico a base de las reseñas que va publicando, yo me defino como poeta a base de los libros que publico. No hay trampa ni cartón. Las fuentes siempre están ahí.

Y por cierto, Saiz de Saitiegui no es sólo experta en derrochar incienso sino también al contrario, que se lo digan al Hilos de Chantal Maillard ... y menos mal, de verdad, que García Martín está un poco offside porque le he visto escribir auténticas perrerías (esas sí)sobre autores jóvenes que son para echarse a llorar casi...

en fin, yo creo que la conclusión es que hace falta más CRÍTICA de verdad, no importa que sea positiva o negativa, pero que sea una crítica de calidad, uno de los grandes déficit de nuestro país.

saludos.

Stalker dijo...

Suscribo este párrafo de Raúl:

"en fin, yo creo que la conclusión es que hace falta más CRÍTICA de verdad, no importa que sea positiva o negativa, pero que sea una crítica de calidad, uno de los grandes déficit de nuestro país".

Es el meollo de la cuestión. Los grandes medios de prensa, con suplementos importantes (País, ABC, el Mundo) suelen hacer reseñas complacientes, descriptivas, superficiales. No sólo no hay genialidad crítica, ni siquiera oficio. Y a veces, muy mala sangre.

El caso de Sáenz de Zaitegui es extremo, porque todas sus reseñas son hiperbólicas, ultra-elogiosas (si leemos la que le hizo a La casa roja, de Mestre, es, como decís, una crítica irritante de tan vacua y zalamera). Y para una vez que hace una crítica negativa, fue insultante, destructiva, gratuita y sin fundamento. Moderación y argumentos son armas necesarias para hablar de un texto, y debería hacerse siempre desde el respeto hacia el otro. E insisto que un elogio sin argumentar puede ser tan dañino como un insulto.

Salud

Stalker dijo...

Querido Raúl y DLG, aquí os dejo la crítica en cuestión. Esto sí que es, de veras, una crítica dura e inmerecida. Juzgad vosotros mismos.



Hilos
Chantal Maillard
Tusquets. Barcelona, 2007. 200 páginas. 12 euros


En la fajita roja que abraza Hilos de Chantal Maillard se lee: “Chantal Maillard. El nuevo libro de la autora de Matar a Platón (Premio Nacional de Poesía 2004)”. Al parecer, Tusquets considera que: a) el nombre de la autora vende libros; b) Matar a Platón vende libros; c) el Premio Nacional de Poesía vende libros. Lo cual obliga a contemplar el panorama poético español desde –citando a Almudena Guzmán– una perspectiva de furias.

Maillard constituye un fenómeno paranormal. Popular entre el público, respetada por la crítica, premiada por las instituciones. Y amanerada: “¿Corté el hilo / o simplemente lo solté? / ¡Se sueltan tantas cosas! / Y ¡hace tanto tiempo! El aire / se entumeció. ¿O fue la mano?” (p. 77). Y simple, de simpleza: “Cual asomado a otro. / Articulado. / Extrañado. / Extrañado. / Extrañado. / Extrañado. / Hastiado” (p. 153). Y vacua: “Trazar un cero en la nada. / Indefinidamente. / Trazar la nada en un círculo. / Apresada en el círculo trazando / nada. Ocuparse en el / círculo. Ocuparse. / En nada. En la nada /–¿la nada?– una oquedad...” (“El círculo”). Y, cuando asoma una tímida originalidad en ese “Cual” que da título a la segunda parte de Hilos, la autora lo explota inmisericordemente, hasta el agotamiento del recurso, hasta la exasperación del lector. Esto –y no el latín– es lengua muerta.

Puesto que su nombre, su obra y su medallero venden libros, concedamos que Maillard escribe poesía. Pero permítasenos, al menos, calificarla de poesía frívola. Porque no hay peor superficialidad que la profundidad fingida.


A. SÁENZ DE ZAITEGUI

Señalo un error de bulto de la crítico: el texto de Hilos no dice "Extrañado/Extrañado/Extrañado/Extrañado", dice: "Extrañado/Entrañado/Extrañado/Entrañado", porque juega a un movimiento de personalización y despersonalización del personaje. Ni siquiera se ha molestado en leer bien.

En el primer párrafo señala con mofa que "Matar a Platón" o Chantal Maillard vendan libros. Evidentemente, vende pocos libros, pero vamos a examinar los datos. La tercera edición de "Matar a Platón" salió en marzo de 2007. Las primeras ediciones de Tusquets son de 3000 ejemplares, y las siguientes de 2000. Lo cual significa, a ojo de buen cubero, unos 6000 libros vendidos. "Hilos" va por la segunda edición y se le pueden suponer unas ventas superiores a los 4000 ejemplares. Evidentemente, son ventas ínfimas en relación a la narrativa, pero en poesía me parecen números muy respetables. Así que, incluso ahí, no se entiende el comentario de la crítico.

Las acusaciones de amaneramiento, vacuidad, simple de simpleza, frivolidad, profundidad fingida y letra muerta son de un trazo tan grueso que no merece la pena perder el tiempo en rebatirlas.

Y eso sí: no hay en el texto nada que yo considere un argumento, un razonamiento. Parece increíble que a alguien le paguen por escribir una reseña así.

En fin, ahí queda eso para una mínima historia universal de la infamia de la crítica española, que se suele cebar en mujeres que destacan porque tienen discursos diferentes. No hay que olvidar, sin ir más lejos, las feroces críticas que recibieron los primeros libros de Blanca Andreu por parte de Felipe Benítez Reyes, otro crítico agudo y capaz de deleitarnos con carpetovetónicos análisis y floridas piruetas retóricas.

Vergonzoso.

PD: Leí por ahí que, preguntada por la reseña y por lo de ser un "fenómeno paranormal", la autora de "Hilos" dijo que siempre había querido ser un expediente X. ;)

Stalker dijo...

Si después de todo no os parecerá dura la reseña, je je.

raúl quinto dijo...

stalker, precisamente puse de ejemplo esta reseña cuando hablaba de lo desmedido de esa crítico tanto para la loa como para el crimen barriobajero.

Stalker dijo...

Es cierto, Raúl, se me escapó...