lunes, 12 de octubre de 2009

un soneto de Garcilaso de la Vega

A la entrada de un valle, en un desierto,
do nadie atravesaba, ni se veía,
vi que con extrañeza un can hacía
extremos de dolor con desconierto;

ahora suelta el llanto al cielo abierto,
ora va rastreando por la vía;
camina, vuelve, para, y todavía
quedaba desmayado como muerto.

Y fue que se apartó de su presencia
su amo, y no le hallaba; y esto siente;
mirad hasta dó llega el mal de ausencia.

Movióme a compasión ver su accidente;
díjele lastimado: "Ten paciencia,
que yo alcanzo razón, y estoy ausente".






.

[ primera mitad del siglo XVI]

16 comentarios:

Andrés Alterio dijo...

Pobrecico chucho. Necesita ser fiel a alguien o a algo.

raúl quinto dijo...

andrés,

en tu chascarrillo hay una verdad muy honda y jodida. ¿Necesitamos la mano dulce y amenazadora de un amo para seguir adelante? no es sencillo contestar que no alegremente...

Andrés Alterio dijo...

Creo que hay gente que, como ese chucho, sí la necesitan, otros la tienen sin necesitarla. Estos últimos, con mucho derecho, se podrían hacer autónomos (aunque seguirían teniendo algún amo).

PD: se me hace raro ver un soneto "clásico" en tu blog.

PD2: nos vemos en el Zaguán.

Lola Torres Bañuls dijo...

Si necesitas a alguien para seguir adelante, dejas de ser libre.
Renunciar es un dilema complicado.
No sé.

Un abrazito.

raúl quinto dijo...

Andrés,

yo creo que la mayoría son-somos como ese chucho en mayor en menor medida, el amo no tiene porque ser una persona...

es la primera vez que traigo un soneto y a un poeta tan antiguo, el caso es que me gusta este soneto. hay que ver, leer y aprender de todo. Lo mismo que cuando he colgado cuadros de Piero della Francesca. El Renacimiento aún late...





Lola,

el hombre es el animal más inútil y vulnerable de la creación, siempre necesita de algo externo para seguir adelante, ese es su derrota y también su triunfo.

abraciños.

rubén m. dijo...

Claro que late el Renacimiento. Este soneto además muestra lo que diferencia a Garcilaso de otros petrarquistas. Los le que consideran un mero imitador o transcriptor de Petrarca se equivocan, pues en Garcilaso hay una crudeza, un patetismo -tomado quizá de Ausias March, su otro maestro, y un poeta como la copa de un pino también- que le hace ser "realista" en comparación con el italiano. La dama no es una donna angelicata sino una persona de carne y hueso (dentro de las convenciones de la época, claro) que deja huellas y recuerdos físicos, y que puede ser obscena y cruel como un amo que abandona a su perro.

Muy bien traído pues el soneto, me gusta que hayas dado este salto de cinco siglos, buscando a saber qué, pero encontrando heridas como ésta.

un gran abrazo

raúl quinto dijo...

rubén,

te agradezco ese apunte necesario de tu yo filólogo y profesor. Adolezco de esa formación y me quedo con la "herida" que nombras y con los múltiples interrogantes que este poema plantea sobre el hombre y sus adentros. Lo que iba buscando es el vértigo, como en la mayoría de obras que traigo a este espacio.


un abrazo.

Stalker dijo...

Me ha molado que abras el arca del pasado. Precisamente ahora que estoy digiriendo un poema de hace 22 siglos (para una próxima entrada), algo del siglo XVI me parece casi de rabiosa actualidad...

Sobre el dilema, quizá somos como el perro, sí, y muy bien apuntado eso de que el amo no siempre tiene que ser una persona...

salud

raúl quinto dijo...

Stalker,

no sé tu poema pero este por supuesto que es de rabiosa actualidad, si no no lo hubiera subido, para llenar de polvo arqueológico la pantalla mejor me quedo quieto. Este poema aún nos dice.

Y sí, el amo puede ser un dios, el dinero, una idea, una sombra, nuestro pesado yo, las cadenas de la libertad...

Lola Torres Bañuls dijo...

Si yo también había entendido que el amo puede ser un dios, un perro, el amor asfixiante, etc...
Y también pienso que el poema está de actualidad porque precisamente habla de lo humano, de nuestra condición. Tantos siglos han pasado que no hemos cambiado tanto. Desde luego que no aprendemos nada. Casi nos movemos a cuatro patas.

Palibritas de ave zancuda.

Un abrazo.

Rosa F. Justicia dijo...

Yo soy fuerte y digo...¡No!
No necesito esa mano para seguir adelante.
Mis principios me hacen deshacerme de ataduras que convierten a este mundo en un lugar intransitable.
¡Fuerza para todos!

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

Hoy precisamente he ido a la Feria del libro antiguo en el Pº de Recoletos buscando como una loca las obras completas de Garcilaso de la Vega. Sorprendentemente no ha resultado tan sencillo como pensaba. Lo he conseguido después de una hora leyendo lomitos gastados. Ahora ya puedo abordar mi asignatura. Y tú recordándomelo... heme aquí rendida.

raúl quinto dijo...

Lola,

poco han avanzado las estructuras mentales, algo sí, pero mucho más lento de lo que pensamos. Por dentro somos muy parecidos a los de entonces...



Rosa,

bienvenida tú y tu fuerza al interior del vértigo, pásate cuando quieras.


saludos!

ana dijo...

pues yo no veo tan mal lo del perro, peor es lo del gato, que lo dejo solo un par de días a cargo de gente que el apenas conoce y él tan tranquilo con tal de que halla alguien -sea quien sea- que le dé de comer y de vez en cuando le acaricie el lomo...

raúl quinto dijo...

Esther,

tiene su cosa el Garcilaso este, y como es castellano poco importa la edición para disfrutarlo... que no te derroten nunca.




Ana,

Rilke siempre fue un mantenido y un carota, lástima que tenga ese pelo blanco tan hipnótico.


besos.

tropovski dijo...

"que yo alcanzo razón, y estoy ausente".

Actual y vigentísimo. Por la imagen del perro que comentáis y también por ese final, que tanto me impacta. Qué final tremendo. O como dijo el otro -grandísimo poeta-: "Qué cornada, Dios mío, qué cornada".