lunes, 20 de julio de 2009

Mikulas Medek



Hace poco caminaba por las salas del Veletržní palác de Praga, uno de los museos de arte contemporáneo de la ciudad, dispuesto a que alguna sorpresa me golpeara y me obligara a abrir los ojos más allá de su propia cuenca. Hubo varias, pero este cuadro de Mikulas Medek tiró con fuerza de mis pupilas. Y ya no tuve más remedio que dejarme arrastrar. Arrasar.





Mikulas Medek nació y murió en Praga. 1926-1971. 44 años en los que creó una de las obras más fascinantes del arte contemporáneo checo. No renunció a la vanguardia pese a vivir en el seno de una dictadura comunista. Su entorno deliraba en el acartonado realismo socialista oficial, obreros heroicos que glosaban en su piel perfecta la gloria del régimen. Y mientras, Medek pintando desde el corazón de la pintura. Proscrito. Sin que casi nadie se atreviera a montarle una exposición. Resistiendo, a su manera.




Medek partió de un surrealismo figurativo que podríamos situar, si acaso hay que hacerlo, en la onda de Dalí: por la precisión del dibujo y el componente onírico. Pero pronto evolucionó a un surrealismo de corte más existencial introduciendo esas figuras humanas esquematizadas que se erigen en protagonistas absolutos del lienzo, espejos de la angustia, el miedo y el deseo del hombre moderno. Después la pintura, la materia pictórica, irá ganando terreno en una deriva hacia la abstracción que dará lo que en mi opinión es lo más bestia de su obra. Sin perder de vista el sustrato onírico, pero ofreciendo una apuesta plástica que no admite prisioneros. El ojo no es un rehén, es una víctima.


17 comentarios:

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

Esas manos se parecen a mis manos.

Ese ojo se parece al mío.

calaimb

Pucelle aux Petites Manches dijo...

¡Qué gran descubrimiento!
Desde luego, arrastra y arrasa.
Que sigas tropezando con maravillas así en tu paseo europeo. ¡Buen verano!

raúl quinto dijo...

esther,

manos y ojos contagiosos, como un virus de belleza enferma. Algo así debe ser.




Martha,

he encontrado más cosas dignas de contarse, de momento ya me alegra que te seduzca el señor Medek.

rubén m. dijo...

Magníficos tesoros nos traes. El segundo cuadro me ha impresionado, ese rojo y esa composición geométrica. Increíble.

¿Estás ya por la piel de toro?

raúl quinto dijo...

rubén,
ya estoy de vuelta, por las playas almerienses holgazaneando pero un poco más lleno de belleza. Ese cuadro es una pasada,sin duda.

un abrazo.

Stalker dijo...

¡Jarl!

raúl quinto dijo...

stalker,

¿qué clase de mensaje es ese? ¿ya se te frío el seso con el calor?

Sr Curri dijo...

Grandes descubrimientos. Praga es tremenda, a pesar de que haya tanto turista y el puente de Carlos sólo exista solitario y con ese halo de bruma en las fotos que te venden.
Para mí, uno de los descubrimientos fueron las esculturas en la calle de David Cerný -todo un personaje, famoso por haber sido el que engañó a la presidencia de la UE con aquella escultura que representaba a los países de la Unión Europea con todos los tópicos (España era una hormigonera, Francia una pancarta de huelga...), diciendo que había contactado con artistas de todos los países para que cada uno reflejara la visión de su país y al final, el tío, se había inventado los nombres de los artistas, lo había hecho él solo y se había quedado con todo el dinero que le habían dado en la subvención-. Imaginativo es. Te dejo algunos enlaces de sus obras en espacios de Praga (la máquina que representa el artefacto del cuento "En la colonia penitenciaria", que está en el museo de Kafka, también es suya):

http://bp1.blogger.com/_KCG3AtvOhuc/RzIuMJylCqI/AAAAAAAAALo/zUWSZ-XkgBw/s1600-h/Praga.jpg

http://www.paginasobrefilosofia.com/html/blog/uploaded_images/Cerny2-738864.jpg

raúl quinto dijo...

Curri,

sin duda lo peor son los turistas y la sensación que muchas veces trasmiten estan ciudades de ser enormes parques temáticos, pero también hay momentos para disfrutar lo distinto: visitar el Castillo de Praga de noche y toparse co la catedral d San Vito apareciendo de la nada, sin nadie, es algo mágico.

David Cerný es un personaje, está claro, un rápido vistazo a su web lo deja patente (menuda bizarrada) y esas obras de la calle no las vi, sí que me gustó la máquina de tortura de la casa Kafka y la fuente meona de allí mismo, además de los bebes gigantes de la isla de Kampa. La historia que cuentas es para ponerle un monumento de los buenos al tipo, qué crack y qué bofetada.

un abrazo.

raúl quinto dijo...

este es un vídeo donde se ve la fuente de Cerný a las puertas del museo Kafka en Praga:

http://www.youtube.com/watch?v=FnPkaOSvqeg

Stalker dijo...

Perdonadme, chicos, pero me hace mucha gracia que os quejéis de los turistas como si vosotros (nosotros) no fuéramos también turistas.

Simpático, en todo caso.

raúl quinto dijo...

nadie ha dicho que no seamos turistas,pero a mí mi presencia en esas ciudades no me resulta un incordio... no sé si me entiendes, por otro lado el colorido humano que dan esas masas desbandadas tan diversas como uniformes es otro de los alicientes que divierten y confirman que las ciudades del viejo mundo son parques temáticos.


Otro apunte, mi primer día en Praga fui a las afueras donde se ubicaba el museo (donde descubrí a Medek), allí se podía respirar algo la ciudad real no su simulacro de cartón piedra, no había por ahí masas de turistas,no, estas se aglomeraban en torno a los lugares "de postal": el castillo, el puente, el barrio judío, la plaza vieja... Algo así me ha ocurrido en casi todas las ciudades que he visitado, sí, como turista, pero con el maquillaje autocomplaciente del viajero.

¿te sigue haciendo gracia, amigo jarl?

Jesús Jiménez Domínguez dijo...

Buen descubrimiento, la verdad. Medek tiene una gran fuerza. Me gusta ese tipo de pintura. Investigaré más por mi cuenta.

Gracias por compartirlo.

Un saludo.

raúl quinto dijo...

Jesús,

bienvenido al interior del vértigo, es tuyo también, pásate cuando quieras. Intuía que ese toque surrealista no te podía dejar indiferente (si eres el jesús que pienso)

un saludo.

Jesús Jiménez Domínguez dijo...

Lo soy, lo soy.

Lo cierto es que traes a menudo pinturas y pintores interesantes.

MARIEL dijo...

Impresionante y dulce Medek. Para descubrir Praga (como casi todas las ciudades y las mujeres) hay que caminar, caminar y caminar y perderse en ella.

raúl quinto dijo...

mariel,

una bella ciudad siempre debe ir de la mano de una bella mujer, eso es casi un axioma para mí.
Y sí que Medek tiene, a pesar de todo, un punto de dulzura oscura.

un beso.