lunes, 19 de enero de 2009

VIEJO DESNUDO AL SOL (Mariano Fortuny)


Si uno mira atentamente las costuras del aire puede percibir como se van descosiendo poco a poco, dejando nuestra respiración desnuda, a merced del tiempo. Si uno mira fijamente un espejo, un escaparate del paseo, por ejemplo, nuestro reflejo en él mientras el sol desenvuelve su madeja obscena, entonces, si entorna los ojos puede verse despojado, desheredado de su propia carne embustera. Somos esto. Somos sólo esto. Y es la maravilla sentir el cálido vaho del sol sobre el torso desnudo, desnudo de todo lo que ya no significa nada. Desnudo del yo y sus circustancias, sin nombres propios ni adjetivos que nos ciñan. Así quisiera estar esta mañana nublada. En el umbral del fin, desnudo, al sol.

12 comentarios:

Eugenio Villar dijo...

Así, desnudo y con el Sol pegándote en la piel, y luego la brisa... sensaciones únicas, físicas y no tan físicas.

Al fin y al cabo, todos acabamos como empezamos, desnudos y sin nada.

Un saludo Raúl!

Anónimo dijo...

Bellísimo.

raúl quinto dijo...

saludos, eugenio y lacónico anónimo.

seguimos nublados...

ana dijo...

yo querría estar desnuda y al sol siempre, asumir la posibilidad que te da el sol y la desnudez, pero estar desnudos bajo el nublado es un reto que deberíamos poder cumplir, porque estar desnudos bajo el sol es lo propio, casi lo natural, pero vencer al nublado con la piel, es decir, vencer la vestimenta, la opacidad y la apatía con la piel, es lo que más nos puede convulsionar y por tanto lo que nos puede definitivamente ayudar a situarnos en la desnudez -independientemente de que luego, por las condiciones atomosféricas, tengamos que taparnos con una manta, o mejor aún, con otra desnudez.

no sé si lo conoces, raúl, pero hace poco estuve en una exposición fotográfica de juan josé gómez molina. fue una exposición que me transmitió mucho. las fotografías eran denudos pero con una naturalidad, una posibilidad, una alegría. no se trataba de fotografía erótica, tampoco de representar la decadencia física -aunque muchos de los retratos fueran de personas ancianas-, sino de mostrar la claridad del barro.

un beso. me ha gustado mucho esta entrada y el cuadro de fontuny.

raúl quinto dijo...

ana, es verdad lo que dices, el verdadero reto es estar desnudo bajo la lluvia, también es una gozada. No conozco a ese fotógrafo, pero que te haya gustado ya es un buen motivo para que me interese por su obra.

besos-

Enrique dijo...

Fortuny debio susurrarle a Lucian Freud la anatomia del desnudo.
Aunque para Freud sus modelos esten siempre al sol, casi demasiado pegajosos por el sudor.

"Mis amigos yacen en el sol, desearia estar alli"

-cantan Pink Floyd

Stalker dijo...

Intentaré una entrada imitando el estilo de María Salvador: "Excepcional, la entrada".

:)

raúl quinto dijo...

Enrique, hay un extraño nexo entre Fortuny y Freud, pero yo lo veo atado, como Ulises al mastil, al magnífico pintor barroco José de Ribera. Extrañas familias.

Y qué bueno escuchar a pink floyd cegados por el sol.

raúl quinto dijo...

stalker, cada vez eres más críptico...(¿maría?.... me quedo con el icono sonriente del final.

un abrazo.

Enrique dijo...

Tienes razon Raul, Ribera seria aqui un gran amante.

Las manifestaciones deberian ser a favor de las extrañas familias.

raúl quinto dijo...

¿pero hay alguna familia que no sea extraña? la familia siempre es extraña, y entraña.

saludos.

Stalker dijo...

Es por la brevedad, Raúl. Las intervenciones de María en tu blog se caracterizan por tener, a lo sumo, tres palabras. Lo cual es algo de mucho mérito, en serio, yo escribo largo y digo poco.