viernes, 5 de noviembre de 2010

SERÁN CENIZA... (José Ángel Valente)

Cruzo un desierto y su secreta
desolación sin nombre.
El corazón
tiene la sequedad de la piedra
y los estallidos nocturnos
de su materia o de su nada.

Hay una luz remota, sin embargo,
y sé que no estoy solo;
aunque después de tanto y tanto no haya
ni un solo pensamiento
capaz contra la muerte,
no estoy solo.

Toco esta mano al fin que comparte mi vida
y en ella me confirmo
y tiento cuanto amo,
lo levanto hacia el cielo
y aunque sea ceniza lo proclamo: ceniza.

Aunque sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,
cuanto se me ha tendido a modo de esperanza.






[de A modo de esperanza, 1955]

19 comentarios:

Julio Béjar dijo...

Cuando lo conocí, me apasionó y sobre todo el concepto de Mandorla que tiene Valente.

luna dijo...

Posiblemente su mejor poema y mi favorito en este mundo.





Nos vemos muy pronto. Por cierto: te ha llegado el libro? Si no es así te lo doy en Almería!

Stalker dijo...

Hemos tenido otra sincronicidad brutal (y ya van tres o cuatro), porque ayer mismo copié este poema para una entrada futura, junto a un comentario de Wittgenstein sobre la esperanza.

Un poema intenso que condensa, en semilla, lo que será lo mejor y lo peor de este poeta admirable y que, no sin cierta "ingratitud constructiva" por mi parte, sitúo del lado de los "enemigos" (junto a su "maestra" María Zambrano), los cordialmente enemigos que blindaron su poética en el cauce del neoplatonismo judeocristiano que conviene deconstuir, cercar o inquietar para que se abra el temblor o la falla tectónica de esa lengua por venir y que dirá la brecha, la herida, el don de la carencia. Mucho me temo que si no se problematiza esta forma de hacer poesía estaremos condenados a repetir los mismos patrones lingüísticos, las mismas trampas ontológicas, metafísicas, el mismo misticismo vacío que nos niega el vértigo al "infinito" acontecimiento, que neutraliza la irrupción de lo real y la alteridad, la irreductible hospitalidad de la lengua (y el rostro) del otro al habitarnos.

Todas estas cautelas no invalidan la conmoción estética que me provoca este poema:

como Luna, creo que es quizá su mejor poema, un poema increíble, bellísimo, y que apela, en este caso, a una lengua común de fragilidad en la que me reconozco y que nos pertenece a todos,

abrazos

raúl quinto dijo...

Julio,


Mandorla es precisamente mi libro de Valente favorito, una cima.




Luna,

a mí lo que me impresiona es que este poema sea el primero de su primer libro, es eso y ya es una obra maestra, este Valente es mucho Valente. Miraré en casa a ver si llegó el libro y si no ya te digo.





Stalker,

es hora de empezar a preocuparse por esas oscuras sincronías, yo ya me lo estoy mirando... de Valente y sus (según tú) "taras" ya hemos discutido en bastantes ocasiones, tal vez la clave de todo sea algo que comenté ayer con Miguel Gallego cuando terminó su magnífica conferencia sobre el Valente traductor: todo gran poeta que acuña un lenguaje propio fuerte es fácilmente parodiable. El caso de Valente lo ha sido mucho, asdemás de una manera muy sesgada y que no ha beneficiado nada al verdadero rostro del poeta. Creo.





un abrazo triple.

Stalker dijo...

Raúl:

el problema es que el lenguaje "fuerte" de Valente no es tan suyo. En gran medida no es suyo: bebe de tradiciones místicas mediterráneas, está muy filtrado por la escritura de María Zambrano (de la que se consideraba una suerte de legatario espiritual) e incluso la de Edmond Jabès. Se inscribe en una genealogía perfectamente visible y analizable y no supone ninguna ruptura respecto a esa tradición.

El problema con Valente no es tanto Valente, ni siquiera sus seguidores e imitadores (quien imita a Valente incurre en un callejón sin salida).

El problema de Valente son sus hagiógrafos y glosadores, la estirpe académica que se alimenta del cadáver exquisito y que nunca, nunca jamás ha hecho un análisis sólido (y a mi entender deconstructivo) de ese lenguaje y esa forma de entender la poesía.

La razón es obvia: es más fácil refugiarse en la belleza etérea y trascendente de las abstracciones que minan esa obra: desierto, umbral, luz, transparencia, ceniza, que cuestionar las dudosas operaciones intelectuales, las correspondencias insostenibles que propone esa red semántico-simbólica.

Escribir una artículo titulado, digamos, "Deconstructing Valente", sería una manera de hacerle justicia, de afirmar a Valente en un movimiento que simultáneamente revelara sus mecanismos y denegara sus (im)posturas. Algo imposible en estos pagos, donde sólo existe la lectura insulsamente hagiográfica, donde la crítica, la crítica a la que se le pone el cuerpo, a la que se entrega uno a quemarropa, brilla por su ausencia.

Y ya con esto paro y repito que este poema en concreto me encanta, a pesar del desierto y la luz que tanto abomino,



salve

Lucita dijo...

Inmenso poema donde se abre paso la ausencia, el hueco que deja la experiencia del recuerdo y la pérdida.

"lo indecible busca el decir"

Su poesía, su obra en general, acoge diversos estratos de sentido, y en los límites del lenguaje, se desborda el significado, por encima del significante.

Besos,
Luci

raúl quinto dijo...

Stalker,

rastrear la genealogía de Valente y encontrar esos rastros "genéticos" en su lenguaje no le resta valor, en mi opinión. Sí podemos intuir a Jabés, Celan, Juan de la Cruz, Cernuda, etc. Lo que le da valor es el aglutinante. No conozco ningún buen poeta del que no sea posible establecer parentescos con otros autores o "momentos" anteriores.

En cuanto a lo de los glosadores o estudiosos de su obra, sin quitarte del todo la razón, me gustaría que hubieras estado ayer en la conferencia de Gallego: en ella deconstruyó, aunque no para terminar destruyendo, analizó con mucha inteligencia cada una de las piezas que componen el rompecabezas Valente, que no es, como te empeñas en ¿parodiar? sólo desierto y luz y nadie y nunca.







Luci,

igual que tú soy de la opinión de que en poemas como este cabe el infinito.






saludos.

Stalker dijo...

Ahora resulta que me empeño en parodiar, Raúl

Te felicito: has dado de lleno en lo que más me gusta, la parodia.

Mucho me temo que mi participación en este blog ha concluido

raúl quinto dijo...

Stalker,

¿cuál es la razón por la que no vas a participar más en el blog? no termino de entender tu enfado... cuando hablo de "parodia" me refiero, creo que es obvio, a ese lenguaje lexicalizado (no tuyo, sino de los "parodiantes" que ven y escriben sólo de/como Valente tomando los tópicos: desierto, luz, etc.) y simplemente, por eso lo pongo entre interrogaciones, pregunto si no podrías estar incurriendo en ese pequeño desliz, aunque siempre desde el buen rollo... no sé, tú me dirás si es que hay palabras prohibidas o qué es lo que realmente ha pasado.


un abrazo.

Stalker dijo...

Nada, hombre...

era broma,

lamento haberte preocupado (creo que ha sido una mala broma)

un abrazo

raúl quinto dijo...

amén.

Portinari dijo...

Me ha dado miedo ver este poema aquí, Raúl.

Ayer, una noche de fiebre, soñé con un mandala formado por una frase de este poema. Un sueño muy largo que no continúo bien en mi memoria, pero que clavó algo en mi cabeza, y ese algo empezba por una frase de este poema.

Respecto al debate que os traíais entre manos Stalker y tú, me parece muy interesante lo que decís.
Hablar de parodia respecto del lenguaje poético de un individuo me parece chocante. Parodiar la poesía es algo que no comprendo.
Raúl, decías literalmente: "todo gran poeta que acuña un lenguaje propio fuerte es fácilmente parodiable. El caso de Valente lo ha sido mucho, asdemás de una manera muy sesgada y que no ha beneficiado nada al verdadero rostro del poeta. "
Te preguntó, inocentemente: ¿por qué?

Por otro lado, hablabais de "losparodiantes". ¿Quién parodia y qué parodia?

A mí personalmente el lenguaje de Valente, más allá de gustarme, me transporta, beba o no de tradiciones (quién no bebe de otro, creo que esto -la vida en general- es un continuo beber ajeno).

También hablabais de desentrañar el mecanismo, el misterio de Valente.
Por mi parte croe que las cosas están bien sin desentrañar, aunque hay que internarse en ellas, para, después, salir hablando tras lenguas.

Con Valente se sale hablando el lenguaje de la arena.

Abrazos.

raúl quinto dijo...

Portinari,

tal y como lo cuentas, lo del madala, esta historia de las sincronías ya empieza a dar un poco de miedo; no obstante me alegra estar tejido en la misma malla que Valente, Antonio y tú.

Intentaré explicar de una manera práctica a lo que me refiero con parodia, voy a escribir a vuela pluma un poema valentiano, absolutamente superficial quedándome con los tópicos que denuncia, con cierta razón, Stalker:

En el umbral del cuerpo tienta la luz
su indecible vigilia,
lodo oscuro, germinal, de lo nunca
acaecido,
aquí donde luz y desierto
pueblan la sola mención de la nada,
aquí, donde el cuerpo, inhabitado, en la noctámbula indigencia del nunca, de ti,

de nadie.





Creo que se pueden reconocer rasgos valentianos muy evidentes, esto es una parodia improvisada, claro, pero hay parodias (imitaciones superficiales) que se toman a sí mismo muy en serio, y que se quedan en puro vacío, y eso es lo que denuncia, creo, Stalker, salvo que él lo extiende al mismo núcelo parodiado: a Valente, y ahí disiento profundamente.

Por lo demás, el misterio sigue ahí, aunque se pueda rastrear la genealogía (el constructo final sigue siendo novedoso en castellano) los poemas golpean y conmueven. Los poemas son buenos.

no sé, espero haber solventado tus dudas o haber conseguido que te confundas más :)

un beso.

Portinari dijo...

Raúl, creo que ya entiendo a lo que te refieres.

Yo me tiendo a modo de esperanza hacia lo desentrañable, más allá de las palabras.

A ver, con el tiempo, en qué se transforma la Mandorla.

Abrazos.

Lola Torres Bañuls dijo...

ME gusta el poema de Valente. A Valente lo he leído pero me faltan lecturas aún para conocer mejor su obra.

Pero vuestros comentarios me invitan (obligan diría yo) a volver a leer con mayor profundidad.

Stalker eres un monstruo sabes.

un abrazo.

Stalker dijo...

Lola:

un monstruo... ¡de las galletas!

(qué ricas)

Un beso de mosquito zancudo para ti

raúl quinto dijo...

portinari,

al final la mandorla se acaba transformando en lo que llevamos dentro, ¿lo vas notando?




Lola,

lo bueno de Valente es que admite muchas lecturas, y muchas en profundidad, no es como otros autores que se agotan a la mínima. En eso somos afortunados de tener cerca sus libros.


saludos.

Portinari dijo...

Raúl, lo voy notando. Es muy hermoso lo que dijiste.

El mandala que sigue presente.

Perfecto dijo...

Mucho hay que hablar sobre Valente. Tenemos la suerte de que su presencia en Almería, nos invite de continuo a leerle y estudiarlo. En ese sentido ya me ha parecido un acierto las jornadas que sobre él se han organizado por el Instituto de Estudios Almerienses con el el Centro Andaluz.

Un cordial saludo.