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viernes, 24 de septiembre de 2010

JUEGO DE LUCES NEGRO BLANCO GRIS (Laszlo Moholy-Nagy)

Moholy-Nagy, el mismo húngaro de hace un mes. El mismo profesor de la Bauhaus. No lo dijo pero pudo: la vanguardia es un virus, el hielo puede ser una forma de vida. La palabra técnica es constructivismo, en este caso también podemos hablar de cine abstracto. Aunque filma algo concreto, su "Accesorio lumínico para un escenario eléctrico". Esos sintgamas en los años 30 sonaban a pura ciencia-ficción. Se trataba de escribir el futuro, de esculpirlo. Filma su objeto, concretamente una máquina inservible, un ábaco surrealista, y en la grabación lo que escribe es su fantasma, concretamente el fantasma de la luz y el fantasma de la materia. Sueños inconexos de la industria, iconos deformes de los sueños colectivos de la sociedad industrial de los años previos a la guerra, cuando toda deformación anticipaba la pesadilla real de la máquina contra el hombre, el fin, la susodicha guerra. Todas esas cosas. Y lo abstracto, por supuesto, lo que nos arrastra a algún lugar de dentro de nosotros. Propongo que veas el vídeo al modo de pantalla completa y que apagues la luz de tu cuarto, déjate rodar ábaco adentro durante los seis minutos que dura el film y si acaso, después, me cuentas.

jueves, 29 de julio de 2010

Una fotografía de Laszlo Moholy-Nagy


El chico trabajaba en la Bauhaus, enseñaba diseño. En su corazón había una central nuclear rusa, mucho antes de que existieran las centrales nucleares. No quiso fotografiar un espectro, no quiso hibridar el humo de la mística con los discursos de la industria. No era su intención representar ningún dios, ni hacer un relato minucioso de lo que significa un ojo cerrado. Un ojo solitario, único, cerrado, seguramente una mancha más que nuestros ojos abiertos recomponen en el envés de su espejo. U otra cosa. Suma teológica del blanco y negro. Abstracción de la carne, justo en el umbral entre los dos mundos: representación material e irrepresentación. Dentro de un túnel. De la cabeza del chico húngaro de la Bauhaus. El inventor de trampas contra el frío. Que posiblemente no quiso decir nada de eso. Pero claro. Yo creo con firmeza que en esta foto hay una parte sustantiva de cada uno de nosotros. El ojo se abre, deja salir un foco de luz que nos deja ciegos. Creo en la llama.