jueves, 30 de octubre de 2008

un poema de TS Eliot

Los ojos no están aquí
no hay ojos aquí
en este valle de estrellas que mueren
en este valle hueco
la quijada rota de nuestros reinos perdidos
en este, el último de los lugares de encuentro
vamos a tientas juntos
y evitamos hablar
reunidos en esta playa del río hinchado

sin vista, a no ser que
reaparezcan los ojos
como la estrella perpetua
rosa multifoliada
del crepuscular reino de la muerte
la esperanza solamente
de los hombres vacíos.



[de Los hombres huecos, 1925]




PD Eliot es uno de los dioses tutelares de mi casa, y los hombres huecos es una de las oraciones indispensables de esta religión fanática. Seguimos siendo los hombres huecos con la cabeza rellena de paja o de serrín o de alimañas infectas, eso no cambia mucho...

32 comentarios:

Stalker dijo...

Me alegra que en poesía seas siempre infalible y corrijas tu errática deriva musical y cinéfila. Es como si mezclaras el cava gran reserva con el vino peleón del supermercado. Hay que ser más exigente, Raúl. En poesía lo eres.

Abrazos

raúl quinto dijo...

Stalker, soy muy exigente, no te creas. Otra cosa es q no comulgue con el canon que tú tengas para música o para cine. De cine he hablado muy poco en este blog, de tideland (diciendo simplemente que me había hecho pasar un buen rato, no más) y de París, Texas por lo de aquel homenaje... ah, y la gloriosa Driller Killer de infausto recuerdo. Eso y Batman,cuyo Jojker me encantó. En realidad no sabes nada de mis gustos cinematográficos. Y en cuanto a la música, no creo que Radiohead, Xiu Xiu, Interpol, Massive Attack, Pixies, la Velvet y esas cosas que suelo poner sean vino peleón, y si lo son que vayan preparando en el mercadona cajas y cajas que me lo bebo a morro directamente del tetra brick. ¿Qué música debe escuchar alguien que lee a Valente o a Eliot?

un abrazo.

ana dijo...

los hombres huecos o lo que es lo mismo sencillamente el hombre...

buen poema, pero de ts eliot yo me quedo con los cuatro cuartetos y con la canción de amor de prufrock

pd- teneís, stalker y raúl, un pique cordial y amistoso muy interesante.

marco antonio raya. dijo...

La exigencia de Quinto está más que expresada y justificada. De hecho esa es una de las cosas que a mí, personalmente, más me atraen de este señor. Creo que el juego de signos y símbolos que se pone en las tres artes mencionadas no ha de cumplir un canon. De hecho, creo que esa es la virtud de lo subjetivo, de lo contrario caeríamos en una moda "wagneriana". Evidentemente, no hablamos de bucay, king africa o elsa pataky, pero creo que dentro de unos mínimos, la exigencia es una cuestión de estructura coherente, no de contenido predecible.

Stalker dijo...

Querido Raúl:

te voy a responder con cariño pero con cierta contundencia.

Veamos: es obvio que para llegar a Valente, Eliot o Gamoneda hay un proceso de selección y depuración estética. No se llega a ellos como por ensalmo: se llega descartando, buscando cosas que nos gustan más, menos, elegimos nuestras afinidades y alcanzamos esos poetas que nos han exigido un esfuerzo como lectores, que son la crema, si quieres, en poesía (esos y otros muchos).

Por eso es sorprendente que quien ha hecho un camino tan largo y encomiable en un arte, no avance en otros. Lo lógico sería que en este blog hablaras de música clásica, jazz, música contemporánea, bossa-nova, tango, etc., estilos que requieren ese trabajo de refinamiento de las facultades estéticas, análogo al que es necesario para degustar la poesía, o cierto tipo de poesía.

En cambio, te atrincheras en Sonic Youth, en la Velvet, etc etc. Nombres que te abren los ojos en la adolescencia, pero creo que es hora de madurar y pasar a otros discursos más vertebrados y elaborados. Y no me digas que la música pop es "difícil" porque es la más inmediata, la más fácil, la que apenas requiere introspección. Te hablo, quizá, desde mi colección de 6.000 discos y desde un largo recorrido que ha pasado, por supuesto, por los nombres que citas...

Lo que me resulta sorprendente es que tras haber llegado, en un nivel, a Eliot o Valente, te siga llenando la experimentación pueril, adolescente, de unos Sonic Yout, y no estés con Feldman, Xenakis, Varèse, o en el jazz de Ornette Coleman (por seguir en la línea experimental). Hay en esto una descompensación evidente, y un nivel de exigencia también distinto: es obvio que no le pides lo mismo a un poema que a una canción o una película.

Me centro ahora en el cine: dices que tu gusto no está acorde a mi canon. Pero es que no se trata de mi canon; hay herramientas suficientes, que no voy a explicar aquí, para analizar una película y revelar su inconsistencia. Tideland, el último batman, no resisten el mínimo análisis como discurso fílmico "consistente". Te dije que en cine te podías fiar de mí. Aparte de mi trabajo en Cahiers du cinema España y como profesor de un curso de cine en el Instituto de ciencias de la educación de la Autónoma de Barcelona, te puedes fiar de mí por una razón: porque me lo tomo en serio, indago, investigo, busco en el baúl del pasado y en el inagotable palimpsesto del presente y extraigo gemas, que las hay en gran número.

Por eso, y porque eres un tío inteligente y de gran sensibilidad, te digo que no te conformes con discursos facilones y emociones primarias, que no te conformes; no te digo que renuncies a la música pop, pero investiga en otros ámbitos que te enriquecerán. Esfuérzate y abandona esa actitud acomodaticia. Si quieres pasar el rato con Tideland, está bien, pero ve a ver quién es Yoshishige Yoshida, Pedro Costa, Tsai Ming Liang o Naomi Kawase. Seguro que te llevas una grata sorpresa.

Abrazos

PD: te respondo a la última pregunta: ¿Qué música deben escuchar alguien que lee a Valente o Eliot? Ninguna en concreto. Pero debería ser un tipo de música que estuviera a la altura de esos poetas y que al menos nos exigiera el mismo esfuerzo que nos supuso llegar a ellos.

raúl quinto dijo...

ana, no te olvides de La tierra baldía, poema que aún poco gente ha asimilado en su radical modernidad.

marco, más o menos eso pienso. un beso de tornillo o de torniquete para vos.

raúl quinto dijo...

Querido Stalker,

Vamos por partes. Yo no llego a mis poetas quedándome con aquellos (cito) “que nos han exigido un esfuerzo como lectores”, me quedo con los que consiguen ponerme los pelos de punta, los que tocan alguna conexión en mi cerebro y dan calambre. No sé si me explico, estoy con Wallace Stevens y adapto su adagio, diciendo que leo poesía con los propios nervios. Me da igual que sea más o menos “difícil”, si el poema me sacude y abre una falla en mi interior, el poema funciona. También es cierto, que en poesía y en arte, que son mis dos campos de “especialización” tengo muchísimo más leído y estudiado, en eso puedes tener razón.

Cito ahora unas palabras tuyas “Lo lógico sería que en este blog hablaras de música clásica, jazz, música contemporánea, bossa-nova, tango, etc., estilos que requieren ese trabajo de refinamiento de las facultades estéticas, análogo al que es necesario para degustar la poesía, o cierto tipo de poesía.”
Esa lógica quién la dicta. Para mi sensibilidad un disco de Hangedup es suficiente, disfruto con algunos de esos estilos que me dices, ok, pero yo podría contrargumentarte que esa es la música que escuchaban los modernos de hace un siglo. Me reconozco un ignorante en muchos de esos campos, de acuerdo, pero no estoy de acuerdo en esa categorización tan obsoleta que me haces de lo que es gran arte y de lo que son según tú superficialidades adolescentes y pueriles. Hace tanto tiempo y está tan oído ya que no voy a entrar a explicarte que esas fronteras entre lo noble y lo popular se han roto, se han mixtificado y podemos encontrar momentos sublimes, geniales, de intensidad inigualable en una canción pop, en un tebeo. En fin, leo tebeos, he escrito un libro de poemas sobre un tebeo. Creo en las bondades de la cultura pop, de la buena cultura pop se entiende. No es lo mismo Shakira que Joy Division, no es lo mismo Pedro Masó que Iván Zulueta, no es lo mismo Marv Wolfman que Jason Lutes. No, no es lógico que yo escuche jazz o tango. Conozco muchos poetas que escuchan jazz y bossanova, su poesía suele ser anticuada, polvorienta.

Yo respeto tus gustos, aunque no los comparta, por ejemplo, esa pasión por Barbara, me parece bien, aunque pueda pensar que no es la música adecuada para un chaval de 30 años, pero reconozco que esa música tiene fuerza y calidad en su género aunque a mí no me llegue, nada que objetar. Y en cine también, lógicamente, de hecho te pedí una lista de películas porque confiaba en tu criterio. Otra cosa es que no tenga criterio propio, lo tengo, y desde hace años. ¿Qué cine me gusta? sé diferenciar bien en qué estantería de mi sensibilidad colocar cada producto que consumo (has leído bien, consumo). Me gusta Clint Eastwood igual que me gusta Erice, me gusta Haneke igual que me llenan los Coen, disfruto con Dreyer igual que con Billy Wilder. Me gusta el cine, me gusta la música “pop”, me gusta la poesía, y voy modelando mis afinidades según mi sensibilidad, que es mía, y que no responde a nada. Sólamente a lo que te he dicho al principio, busco aquello que me sirva, nada más.

En materia de cine me fío de ti, sí. Pero eso no significa que si me ha gustado Tideland, por las razones que sea, deba sentirme un descerebrado por no seguir tu criterio, ¿no crees? Estoy seguro de que hay mucha gente que piensa que mis poemas son logomaquias sin pies ni cabeza, otros pensarán que soy un poeta mediocre, alguno habrá que considere que lo que hago tiene cierta altura. ¿Quién tiene razón? ¿los que dicen que Casa de Misericordia es el mejor poemario del año pasado?

Está muy bien compartir gustos, inquietudes, y te agradezco algunas cosas que me has descubierto. Pero no caigamos en el dogmatismo, o en la pontificación.

Todo esto está dicho desde la deportividad, el afecto y la sana discusión. Un poco de gimnasia dialéctica nunca viene mal.

Un abrazo.

Stalker dijo...

No cumplir un canon, Marco. No me hagas reír. Precisamente Sonic Youth o la Velvet están en el canon... de Rockdelux.

De lo que hablo es de abrirse a otros lenguajes y discursos, que precisamente no están en ningún canon. Xenakis no lo está, Apichapong Weerasethakul, tampoco. Uniza Zurn, desde luego que no.

Precisamente os invito a salir del canon. Hay un vasto mundo ahí fuera.

Y ya os dejo tranquilos. Salud, compañeros.

raúl quinto dijo...

Stalker, esperaba un contraataque... es más divertido...

me apetece decir que yo me limpio el culo con la rockdelux (queda mal, es soez, pero no lo he podido evitar :)

Por cierto, no creo que esté reñido escuchar a Sonic Youth y descubrir y disfrutar a Xenaquis. que es en parte lo que voy diciendo.

un abrazo, amigo.

Stalker dijo...

Querido Raúl:

quizá la diferencia estriba en que no considero que la cultura sea un producto de consumo. Lo es, pero puede no utilizarse así. Si la entendemos como productos de consumo es lógico que baje nuestro nivel de exigencia. También se consumen hamburguesas aunque algunos preferimos otra dieta.

Yo utilizo la cultura como medio de conocimiento y enriquceimiento personal, y aquí es donde no puedo admitir discursos que embrutecen, impiden llegar a otras cosas. Y sí, Raúl, perdona que te lo diga: pero a lo mejor Sonic Youth te impide comprender otras cosas, porque la música pop transita por una autopista de vía única, no sabe de rizomas, excluye otro tipo de belleza. Porque de eso se trata, Raúl, de impedir el discernimiento y abotargar al personal.

Que la cultura popular es valiosa en sí no te lo niego. Sólo insisto en que es algo que tiene su edad y que es bueno quemar etapas... claro que en nuestra sociedad la consigna es ser jóvenes eternamente, no madurar, no envejecer, y que nuestros gustos vayan en consonancia. Es una opción, claro.

Es curioso, me dices que no pontifique y añades el siguiente párrafo:

"Yo respeto tus gustos, aunque no los comparta, por ejemplo, esa pasión por Barbara, me parece bien, aunque pueda pensar que no es la música adecuada para un chaval de 30 años"

Ajá, amigo, así que hay una música adecuada para alguien de treinta años. Y otras músicas son para carcamales, para gente mayor que no está a la moda. ¡Has dado en la diana! ¡Claro! ¡Hay que estar al día y ser moderno!

Por suerte hay quien tiene veinte años y no sale de Bach. Sí: todavía quedan espíritus "retrógrados" que no viven de acuerdo a la sensibilidad de su época. Que es la sensiblidad pop, al parecer.

Este comentario tuyo también comporta un gran prejuicio, ¿no crees?

En fin, sé que estoy en desventaja al defender la exigencia y la coherencia en todos los campos. Los cinéfilos, sin ir más lejos, suelen tener un gusto musical pésimo, y en literatura muchos no salen de Pérez Reverte. Hay grandes músicos que no cogen un libro jamás, o no salen de Ken Follet. Muchos poetas se conforman con ver la última de Woody Allen y ya han cumplido...

Imagino que la culpa la tiene, en parte, la especialización: sabemos mucho de nuestro coto de caza y sólo superficialmente del ajeno. El problema es la falta de curiosidad, Raúl. Ahí es donde quiero llegar.

La incoherencia es una de las enseñanzas de la cultura pop en que vivimos. Nada que objetar, pero algunos nos resistimos, como te decía, a mezclar el vino peleón con el gran reserva.

Y eso que quien habla es abstemio. Incoherente, a la postre, también yo...

Abrazos, Raúl

raúl quinto dijo...

Stalker,

Así está mejor, sabía que no ibas a rechazar una invitación como la mía :)

Vamos con las hamburguesas: soy consciente de que una hamburguesa no está al nivel gastronómico de una buena presa ibérica al horno con setas y vino; está claro, pero sin embargo hay momentos en que me apetece comerme una hamburguesa y la disfruto por lo que es y por lo que me ofrece como hamburguesa. Sabiendo que lo otro es mejor comida y más saludable decido en qué momento comer qué cosa y eso me abre más posibilidades de disfrute. Siempre desde la conciencia, claro.

Me niego a aceptar que Sonic Youth embrutece y reduce cuando precisamente esa gente en su campo abre horizontes de sonido (sea pop) y por tanto emocionales que otros en su género no alcanzan jamás. A mí esa música me lleva lejos, más que Bach. Es lo que te decía en otro post de la camiseta de diseño y la catedral gótica, admiro las catedrales y el estilo gótico pero me gusta vestir con una camiseta cuya corte y dibujo me llene. ¿Soy más superficial? Creo que no, puedo ir a visitar esa catedral vistiendo mi camiseta.

Hablas de abrir horizontes, y eso es lo que yo busco. Precisamente, como te he dicho. Me siento de puta madre por disfrutar con Batman y con Tarkovski, cada uno en su nivel, siendo consciente de ello, pero disfrutando. No tragando porque sí.

Mi frase que citas la malinterpretas, “Yo respeto tus gustos, aunque no los comparta, por ejemplo, esa pasión por Barbara, me parece bien, aunque pueda pensar que no es la música adecuada para un chaval de 30 años" en la frase la palabra “aunque” y el tiempo subjuntivo da la clave de que yo no pienso que sea música de carcamales y todo eso. No. No me llega Barbara pero me parece normal, respetable, que un tipo de mi edad escuche eso y no mi música. Ahí hay una diferencia. Yo no pienso que la gente tenga q estar a la moda. Yo soy el primero que no lo está, y me la suda. Yo pienso que haya un camino, sino muchos. Y hay formas de recorrerlos, velocidades, atajos, meandros, postas, agujeros.

¿no te ha gustado ninguna canción de las que he puesto?... se va a convertir en un reto ;)

Stalker dijo...

Ahora me convences más, Raúl.

Si es desde la conciencia absoluta que te comes la hamburguesa, me parece muy bien. Lo malo es la ceguera, no saber que existen cosas más allá de ese reducido horizonte...

Entiende que a algunos nos repugnan las hamburguesas, y que no comería carne de ternera por nada del mundo, después de haberme perdido en los ojos de las vacas... ¡que dicen mucho, y de qué manera!

Claro que entre la hamburguesa y el jamón ibérico, yo apuesto más bien por otras cocinas: japonesa, libanesa, en general oriental, muy muy sabrosas...

Acepta el reto y verás como me gusta alguna canción de las que pones. Ya te dije que Pink Floyd y King Crimson, aunque no lo escucho ya, me siguen pareciendo muy respetables. Nick Drake tiene canciones que siguen erizando el vello. Algunas baladas aguardentosas de Tom Waits resisten el paso del tiempo. El Nick Cave del "Boatman's call", e incluso del "Let love in", es admirable. Y Scott Walker tiene encanto en su época petarda, aunque me decanto más por sus últimos y criticados experimentos, "Tilt" y "The Drift", donde hace lo que le viene en gana y sin concesiones...

Oye, he leído "Casa de misericordia". Será que estoy que salto, pero me ha parecido un libro muy mediocre, como Margarit en general (salvo poemas sueltos).

Creo que no se han atrevido con Riechmann porque tocaba poeta afín a la experiencia (Margarit, elogiado por Marzales y Monteros). Aunque también el libro de Riechmann, siendo mucho mejor que "Casa de misericordia", adolecía de notables imperfecciones y poemas bastante prescindibles.

¿A qué libro le habrías dado tú el nacional?

Y no me digas que a González Iglesias que me haces polvo.

Abrazos

raúl quinto dijo...

Stalker, te habla un fanático del maki sushi y del nan de queso...

seguiré poniendo música, y cuando dé en tu tecla no olvides decírmelo.

Yo no creo en el Premio Nacional. Ahora mismo no se me ocurre qué libro lo podía haber ganado... sólo tengo una certeza con ese galardón: nunca lo ganará un libro mío.mmm tal vez eso haga que sea un premio mejor..

Stalker dijo...

Querido Raúl:

nadie cree en el premio nacional hasta que se lo dan. Entonces todos creen, te lo aseguro.

Para mí es un premio que tiene una ventaja sobre los demás: y es que no te presentas. Te lo dan y listo.

Y que te lo den a ti, bueno, todo a su tiempo. Creo que tienes una conciencia excesiva de tu naturaleza de escritor; relativízala, hombre, ¿cómo vas a saber, con 30 tacos, si te van a dar o no ese premio? ¿O qué tipo de poeta vas a ser? El nacional es un premio muy consagratorio, no se lo dan a gente joven, precisamente.

Dentro de 30 años hablaremos.

En cuanto al premio en sí, ha habido nacionales muy muy buenos. De esos, sí, que los poetas jóvenes no leen y apenas mencionan en las Afinidades electivas. Matar a Platón, El don de la ignorancia y Y todos estábamos vivos son libros extraordinarios que han recibido el premio con todo merecimiento.

marco antonio raya. dijo...

hmmmm stalker, déjame que te haga reír, que es muy sano. es evidente que tú te mueves dentro de una estructura bastante predecible en cierto modo. incluso esa expresión "no me hagas reír" te pega, va con tu discurso y tu forma de expresarte. pero no creo que por eso seras criticable. es una elección que conlleva unas limitaciones y unas ventajas, unas maneras de aprovechar una parcela del mundo.
pero creo que te equivocas cuando piensas en la debilidad de los gustos estéticos de otros, refiriéndose siempre a tu propio orden de lo que ha de ser.
y que conste que estoy muy alejado del discurso relativista, pero también me repele el etnocéntrico.
creo que te pierdes la parcela de lo impredecible, porque te mueves en un nivel determinado (y no hablo de inferior o superior, tal y como de tu discurso se desprende)y de ahí te empeñarás en no salir. el eclecticismo habla del ser humano tal y cual es, al igual que sus elecciones estéticas o sus discursos.

además, creo no hay incoherencia en las elecciones estéticas de una persona. nunca. no tienes más que hablar con alguien para entender cuándo es una impostura y cuándo es una red de significados distinta a la nuestra.

y la verdad es que me va gustando esto cada vez más. gracias por empezar esta conversación, stalker.

un abrazo enorme.

raúl quinto dijo...

Stalker, dentro de treinta años hablaremos, sí.

El nacional es un premio político no poético.

Esos libros que dices están muy bien, vaya, los he leído ¿será que no soy tan joven ya?

Stalker dijo...

Ahí es donde te equivocas, Marco, al decir que me pierdo una parcela de lo impredecible. Ya he conocido esa parcela: el caso es que tengo los discos de Sonic Youth y la Velvet y he visto el último Batman y Tideland (no la última media hora de ésta, es cierto).

No me pierdo nada y hablo con conocimiento de causa.

Toda elección estética es también ética. Y estarás de acuerdo en que el comportamiento ético de las personas está sujeto a incoherencias. Siempre, pues el ser humano es, a poco que lo pensemos, una absoluta e incomprensible incoherencia.

Pareces conocer muy bien los nombres de que hablo para hablar de mis limitaciones. Yo procuro encontrar la excelencia en campos muy diversos, y no pierdo el tiempo con discursos que ya conozco. El pop es uno de ellos. Por eso regalé buena parte de esos discos, porque no me decían nada.

Así que cuidado con lo que decimos porque cuando arremeto contra algo es porque lo he conocido y lo conozco demasiado bien. Lo que ocurre es que creo en la evolución de los gustos, en el refinamiento de nuestra capacidad de apreciación estética (en la línea de lo que pensaba Tarkovski, sin ir más lejos). El estancamiento no me interesa. Y el espectáculo de los sexagenarios que se dejan una pasta buscando los vinilos originales de Jimi Hendrix, por poner un ejemplo, me resulta muy poco edificante.

Raúl:

celebro que despaches el premio nacional con esa palabra lapidaria. Es política, punto. Bravo. Pero espero un análisis más sólido, dime por qué los últimos siete u ocho nacionales son política. Estoy pronto a darte la razón si la tienes. Pero ofrécema argumentos y una enmienda a la totalidad, un comentario tan de trazo grueso como ése. Que tú puedes.

Esto me recuerda a lo que decías de Obama y McCain, que son los mismos perros con distinto bozal. Hombre, no lancemos brochazos de trazo tan grueso.

Ahora me gustaría oír argumentos.

abrazos a ambos

María S. dijo...

Pues yo creo que hay que comer de todo, porque en todos los géneros de todas las artes se puede alcanzar la excelencia (con lo que no quiero decir que todo valga). Depende de cada uno ser capaz de recibir algo de ello, ya sea hip hop, comedias de Ben Stiller o un plato no exótico o no cocinado por el señor Adriá.

Y no, no estoy representando mis gustos, que en seguida viene todo el mundo a atacarme.

(En realidad miento: en todos los géneros menos el reguetón).

raúl quinto dijo...

stalker, cuando digo que el nacional es más político que poético lo digo (además de porque lo organiza el Ministerio de Cultura) porque en sus deliberaciones se tienen en cuenta aspectos más allá de lo estrictamente literario, tú lo has descrito muy bien con tus sospechas de que tocaba dárselo a tal grupo porque hace un año había caído en otro, diplomacia, equilibrios de poder, a veces con buenos libros de por medio, otras no tanto... como dices, es un premio consagratorio, y un chollo para la editorial que haya publicado el libro te recomiendo este enlace de uno de mis editores: http://dvdediciones.com/editorial%28no%29es_premios.html lo dice bastante clarito.



maría, el reguetón ese también tiene su corazoncito... digo yo.

Stalker dijo...

Querido Raúl:

en el enlace que has puesto, el editor tiene una parte de razón, pero no toda.

Por una parte se huele a la legua su frustración por no haber sido premiado. Frustración y resentimiento que entiendo, pero son actitudes poco decorosas y menos agradables de presenciar.

En segundo lugar, hace trampas: enarbola la diversidad y el aire fresco que su editorial (especialmente la suya), y de paso otras cuantas, han aportado a la literatura española. Pero es que Tusquets, Visor e Hiperón también han aportado muchas cosas, Raúl. No podemos negar ese hecho y falsear la realidad presentando a nuestra editorial como aquella que redime el agostado panorama literario de estos lares. Si tengo que elegir entre el catálogo de Tusquets y el de DVD, y perdona que te lo diga, lo tengo claro. Esas editoriales, aunque sean prima donnas cortejadas por todo el mundo y que han acaparado buena parte de los premios (no te niego la evidencia) tienen un largo recorrido que facilita su proyección mediática y su distribución, además de haberse hecho con un catálogo de autores envidiable. En el caso de Tusquets, por ejemplo, nos puede gustar más o menos, pero la mayor parte de los grandes poetas han publicado ahí, o publicarán ahí tarde o temprano. Y eso sin distinciones, pues te encuentras a Marzal y a Gamoneda, enemigos irreconciliables (salvo en la mente de algunos trepas que cortejan a ambos impúdicamente) en la colección textos sagrados (poligamia imposible en Visor, sin ir más lejos).

Deja que pase más tiempo y DVD, si los hados le son propicios, también llegará a eso y su director se quejará menos. Indio comido, indio ido, amigo. Ni más ni menos.

Otro hecho que el editor obvia es que él se reparte una sustanciosa parte del pastel de premios de diputaciones y ciudades que él mismo edita. Premios muchas veces poco transparentes. Es obvio que no vas a criticar a tu editor en tu blog, Raúl, pero no seas inocente: ni Sergio Gaspar es tan bueno ni Chus Visor tan mafioso.

Yo creo que los nacionales atienden a criterios de idoneidad: suelen caer en poetas con una trayectoria, de mediana edad o muy mayores. Y es verdad que algunos de esos premios (el de Margarit, sin ir más lejos) se resienten de la coyuntura política. Pero reducirlo todo a política, o sugerir que los premiados tienen el carnet del partido en el poder (como se ha llegado a escuchar por ahí) es una falsedad y una infamia, me parece.

Y ahora te lanzo un reto: si es verdad lo que dices y dentro de treinta años ese premio, o el de la crítica, recae sobre un libro tuyo, espero que seas coherente y lo rechaces, aduciendo las razones que aquí presentas. En ese futuro hipotético ni te acordarás de esta conversación. Pero tranquilo, yo tengo una memoria excelente.

abrazos

raúl quinto dijo...

stalker, no soy inocente. se puede estar de acuerdo o no con lo que dice Sergio o con sus razones, pero sus datos son incuestionables. Además, cuando hablo de política no me refiero sólamente a la política partidista, sino a la política de los grupos de poder editorial y literarios, ya me entiendes.

un abrazo, y no he aprobado antes el comentario porque he estado por ahí... por cierto ¿nick cave???? ;)

Stalker dijo...

Nick Cave tío, tiene cosas muy buenas en los noventa. Ahora me aburre bastante. Pero el "Boatman's call" o el "Let love in", ahí quedan...

ana dijo...

me voy a meter un poco en la disputa del gusto estético:

personalmente las músicas que más me hacen disfrutar es por ejemplo la de bach, la de mertens, la de gorecki, la de feldman o la de keith jarreth. en un pasado me gustaba otro tipo de música, me gustaba el pop-rock, me gustaba el rock, el punk, el metal y todo eso. la mayor parte de grupos que antes admiraba ahora no me dicen nada. sin embargo, claro, hay excepciones, a pesar de que bach es el músico que más me hace vibrar puedo apreciar un buen tema de los beatles, de david bowie, de radiohead o de coco rosie. a pesar de mi preferencia por la música clásica (la contemporánea y la de siglos anteriores) me encanta sigur ros y me quito el sombrero ante algunos temas de björk. la cosa es que por el hecho de que mi música predilecta sea bach, gorecki, etc., eso no me priva de escuchar alguna que otra cosa y pueda apreciarlo. el problema es que sin embargo no suele ser frecuente que los fan del rock, del pop o del pop-rock sepan apreciar a bach o ornete coleman -hablo por mi experiencia con amigos, conocidos, etc. sin embargo mis conocidos que admiran la música clásica -pocos, porque no hay muchos admiradores de ello- si aprecian cuando a algún grupo de pop rock lo hace bien.

la música clásica y el jazz es una música compleja, desde luego es mucho más compleja que la música pop -no quiero decir que sea peor, sólo que es más difícil de apreciar, de sentir, que no es una música inmediata como puede serlo "yesterday" de los beatles, sino que necesita una asimilación, un esfuerzo, pero que luego produce grandes satisfaciones cuando consigues superar el obstáculo -yo al principio no entendía a beethoven y ahora siempre me emociona. y en ese sentido es igual a cierto tipo de poesía que requiere un esfuerzo, un trabajo para degustarla, por ejemplo la poesía de rené char, poesía no evidente, no inmediata, a diferencia por ejemplo de jaime gil de biedma que es directo, claro y sin complicaciones (y que conste que a mí algún poema de gil de biedma como aquel de "contra jaime gil de biedma" me gusta, pero rené char es otra cosa, otro universo, otro placer y aprendizaje más hondo.

en cuanto a lo de la hamburguesa y todo eso, por ahí sí que no paso, cambio la hamburguesa por el falafel o en todo caso por la hamburguesa de lentejas que me hago yo en mi casa -me gusta la sensibilidad de stalker cuando menciona los ojos de las vacas...

pues un abrazo. interesante disputa -muy entretenido leer todos estos comentarios.

raúl quinto dijo...

ana, como decían por ahí arriba yo creo que estamos de acuerdo en lo básico: hay formas de excelencia en todas las artes y hay que saber disfrutar de ellas. Otra cosa es ser vegetariano, que tiene que ver más con la ética que con la estética.

Os sorprenderíais si supiérais que música estoy oyendo en estos momentos.besos.

Rubén Martín dijo...

Quizá sea tarde para aportar algo a este debate, pero me parece muy interesante y quiero dar mi opinión.

Stalker dice: "Lo que me resulta sorprendente es que tras haber llegado, en un nivel, a Eliot o Valente, te siga llenando la experimentación pueril, adolescente, de unos Sonic Yout, y no estés con Feldman, Xenakis, Varèse, o en el jazz de Ornette Coleman (por seguir en la línea experimental). Hay en esto una descompensación evidente, y un nivel de exigencia también distinto: es obvio que no le pides lo mismo a un poema que a una canción o una película."

Creo que la clave del asunto, en cuanto a la música, es la palabra "canción". Parafraseándote, creo que no se le puede pedir lo mismo a una "canción" que a una pieza de música clásica, sea antigua o contemporánea. Son tradiciones completamente distintas. Al igual que Ana, tengo un gusto musical bastante amplio, entre mis referentes están Xenakis, Bartók, el último Schubert, Coltrane, pero también Sonic Youth, Patti Smith, Joy Division, Low, ciertos Mogwai, King Crimson o incluso cosas más declaradamente pop como Depeche Mode. Y no puedo comparar un grupo o músico con otro salvo que compartan una tradición: puedo juzgar si Sonic Youth son más innovadores que The Jesus and Mary Chain, pero no si lo son más que Ornette Coleman o Feldman.

De hecho creo que si evaluamos dentro de cada tradición la respuesta no está clara. A ti que te gusta el jazz igual que a mí: ¿no te parece que desde el "Bitches Brew" de Davis no ha habido grandes pasos en el género? Y estamos hablando de un disco de los 70. Quizá algunas cosas de Coleman o de Zorn, pero aún así creo que el rock aún sigue evolucionando mientras que el jazz se ha estancado y vuelto algo autocomplaciente. Incluso dentro del pop, un grupo comercial como Depeche Mode hizo un salto cualitativo en los 80 al adaptar la técnica del sample en "Some great reward" a la música para las masas. La frontera de la innovación es difícil de establecer.

Respecto a lo que el pop no conoce el rizoma, te invito a escuchar unos cuantos discos de los 90 hasta ahora, en concreto los trabajos de Bark Psychosis, Godspeed You Black Emperor, Low o Einsturzende Neubauten, por mencionar los ejemplos que ahora se me ocurren. No encontrarás cosas tan complejas musicalmente como los nombres que citas, pero sí buenos ejemplos de renovar una tradición. Que es lo que hicieron Eliot, Valente, Patti Smith y Bartok :)

Un saludo

raúl quinto dijo...

Rubén, no sé si será tarde, pero tus opiniones son siempre bien recibidas en este local. Además, debes confesar que eres un fan fatal de los Depeche Mode, fan histérico y gutural.

un abrazo.

marco antonio raya. dijo...

creo que seguiré el hilo de este tema en otra ocasión, ahora llego tarde para la intervención. se avecinan grandes temas en el blog del señor q.
y en cuanto al señor martín, yo le he visto danzando como una sombra. y hablábamos de anathema. :)

rubén martín dijo...

Cierto, esa conversación sobre Anathema y "A dying wish"... Qué grande.

Raúl, no sólo soy fan histérico y gutural de D.M. sino también forunculoso y reincidente, hasta ahora sólo me he comprado las entradas para verlos en Oporto... cuando salgan las de Bilbao lo mismo empalmo juerga-catársis por toda la península en julio jejeje

Stalker dijo...

aRubén, muy de acuerdo en todo lo que dices, pero no veo contradicción con lo que pienso, sinceramente.

Por supuesto no le pido lo mismo a una canción de pop que a Varèse. Hay canciones de Nick Drake que erizan el vello y tienen un gran nivel en su género. No mezclo los géneros de manera tan aberrante. A lo que voy es a otra cosa: al hecho de que ciertos discursos poco elaborados sigan pareciéndonos igual de impactantes pasada cierta edad. Y es algo que a mucha gente le ocurre con la música; simplemente, no evolucionan, no descubren nuevos campos.

la clave la ha dado Ana: el pop es una autopista de sentido único que impide que buena parte de sus oyentes entiendan o comprendan otros discursos. Es muy difícil que a quien le guste el pop melódico disfrute de Morton Feldman, pero los oyentes de
este último sí pueden disfrutar de algunas cosas de la cultura pop. Haced la prueba y veréis que es cierto.

Y dentro del género canción, el camino también es de un solo sentido. Si ahondas en el fado, la bossa, el flamenco, la chanson, si te gusta Paolo Conte puede seguir llamándote la atención algunas cosas de pop, pero quien vive encerrado, por decir algo, en el rock de Seattle, muy difícilmente va a comprender y a sentir a Léo Ferré.

Es una cuestión de apertura mental y quien se encierra en la música pop limita su campo. Ni más ni menos.

rubén martín dijo...

Stalker, estamos de acuerdo a grandes rasgos. Por lo general es cierto que muchos oyentes de pop-rock no se abren a otros géneros y discursos, pero también lo es que la intransigencia suele extenderse por igual a los oyentes de otro tipo de música. La diferencia está en que al oyente exclusivo de fado, jazz o clásica (al menos según mi experiencia, y generalizando) no le avergüenza decir que Jimi Hendrix sólo hace ruido o que Dylan canta fatal, mientras que el oyente pop nunca diría que Debussy o Camarón son una mierda, en todo caso diría que ese tipo de música no es lo suyo.

Como ya digo, a mí sí me siguen impresionando muchos discos recientes o antiguos de pop-rock que voy descubriendo o revisitando, igual que me impresionó en su día el "Requiem" de Fauré o los cuartetos de Bartók. Eso sí, soy incapaz de degustar a Marzal como a Valente, eso sí que sería comparar el Rioja con la cocacola del Lidl...

Stalker dijo...

Rubén, no puedo estar más de acuerdo contigo. Nos sobran Marzales y nos faltan Valentes. A mí los de la experiencia siempe se me atragantaron. El triunfo de la mediocridad.

ana dijo...

hombre, es que marzal y valente... no es cosa de que tengan dos estilos diferentes, es que uno es directamente malo y el otro tiene un acierto verbal inigualable... otra cosa es decir por ejemplo cumming y valente, que son claramente dos autores con estilos diferentes, dos vacabularios y universos distintos, pero cada uno con su calidad, dos vinos igualmente buenos sólo que con su personalidad propia.