miércoles, 2 de diciembre de 2009

un poema de Olvido García Valdés

como quien reza escucha, sobrevive
en la áspera música
del ojo; si sólo quedan nombres, arráncales
sus hijas de raíz, contempla
esas desnudas cepas abrasadas





[de Del ojo al hueso, 2000]

12 comentarios:

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

poema-escalerado o poema-zigzag

exestsly

raúl quinto dijo...

olvido es una maestra del encabalgamiento, por ahí vamos descendiendo...

ana dijo...

Sí, García Valdés es una maestra del encabalgamiento, una constructora perfecta, tan perfecta que te acaba acorralando entre las fronteras de sus poemas, siempre. Este libro, Del ojo al suelo, para mí es de lo mejor que se ha publicado en España en las últimas décadas.

raúl quinto dijo...

ana, coincidimos en todo menos en el título del libro "Del ojo al suelo" es un poco más pies negros que el original... a saber en que zapatillesca historia estarías pensando para este lapsus :)

ana dijo...

XDDDDD


p.d- en mi vida diaria cometo muchos, muchos, muchos lapsus, ¿habrá alguna pequeño cable suelto en mi cerebro? ay

Stalker dijo...

:)

...

raúl quinto dijo...

XD

...

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

...


ostris

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

}:-)

raúl quinto dijo...

me encanta la profundidad a la que están llegando nuestros debates últimamente...

rubén m. dijo...

De los creadores de 'Material mandorla' y 'Consumación de la quimera', llega DEL OJO AL SUELO...

Esas cepas abrasadas son muy Kiefer, me recuerdan al cuadro celaniano (Margarete) que me enseñó Ana después de nuestro recital siamés. A mí el libro que me vuelve loco de Olvido es "caza nocturna", desde que lo fui acechando a través de antologías supe que iba a ser una cosa anormal y escalofriante. Por suerte acerté. Los dos últimos curiosamente los tengo menos palpados, quizá esta misama tarde si encuentro un rato entre otros placeres vuelva al tomo de esta mujer.

Y qué bien recita, y cómo se expresa. Ay...

abrazos

raúl quinto dijo...

rubén,

caza nocturna es ya un libro redondo, a mí es junto a Del ojo al hueso el que más me gusta. Aunque le dieran el Nacional por el último, que siendo un libraco también, es menos "sorprendente".. pero eso sí, no hay desperdicios ni pasos en falso en esa poesía. Un refugio seguro para leer y vivir un rato al margen de la fría palabra de la calle...