martes, 11 de noviembre de 2008

dos novelas de ahora



No soy un gran lector de novelas, lo admito. Me cuesta mucho que una historia o un estilo me enganche y me haga avanzar página a página . Durante cierto tiempo mi ojo se habituó a la lectura de poesía y a la de otro género que considero afín a este: el ensayo. Así que leo novela sin ansiedad, van rachas en que devoro sistemáticamente varios libros que me quitan el sueño y el hambre, y otras veces pasan varias semanas sin que abra una nueva historia o bien me quedo atrancado en las treinta primeras páginas. Así va la cosa. De esta forma mi manera de acercarme a la novela es cautelosa y sin un plan prefijado. Lo que menos leo son, lógicamente, novedades. Aunque de vez en cuando cae algo.


En los últimos dos años ha habido dos novelas que me han sacudido como no esperaba que lo hicieran libros de autores "jóvenes" nacidos en España. Y desde aquí, por esa conmoción y esa fe os recomiendo su lectura. Por un lado está Derrumbe de Ricardo Menéndez Salmón, de la que mucha tinta(analógica y digital) se ha derramado y que conecta de una manera brutal con alguno de los temas y de las perspectivas que yo mismo he intentado abordar en mi último libro: el terror, el mal, el absurdo, en un estilo frío, quirúrgico, a ratos lynchiano. En fin, Derrumbe está del carajo.




La otra novela es anterior y se ha hablado menos de ella, eso tiene publicar en Berenice y no en Seix Barral. Es la primera novela del también poeta Mario Cuenca Sandoval, Boxeo sobre hielo, al autor y a esta obra los han metido en el saco de la generación nocilla, y yo me atrevo a decir que es uno de sus miembros más válidos. Este libro es una historia compleja, fragmentaria, donde encontramos microensayos sobre el vampirismo, alta filosofía del cuadrilátero, mujeres enigmáticas, pasadizos a la locura y al corazón podrido de Europa. Hay escenas brutales como la de la prueba psicológica a la que someten a uno de los protagonistas. En fin, que es una novela muy buena, que se agranda si entendemos que es su primera aproximación al género.




Pues eso, si leen pocas novedades de narrativa española porque no se fían o porque no tienen tiempo, o porque son unos vagos como yo, no pueden dejar pasar la oportunidad de leer estos dos. A mí por lo menos me gustaron.

4 comentarios:

Stalker dijo...

Me haré eco de tu recomendación febril, Raúl, porque, como te ocurre a ti, prácticamente sólo leo ensayo y poesía. La novela pertenece, en mi caso, a una fase anterior como lector.

Para colmo, lo que menos conozco es la narrativa española contemporánea, así que estas recomendaciones me vienen de perlas. Reconozco que Mario Cuenca no me entusiasma como poeta, pero como novelista puede ser otra cosa. Veré si las adquiero y luego, lo más difícil, si encuentro el tiempo para leerlas entre la inmensa maraña de la mesita de noche...

Abrazos

raúl quinto dijo...

stalker, si los lees ya me cuentas qué te parecen. Yo me lo pasé en grande con ambas. Hay que ir comiéndole terreno a la mesilla, sí... a mí Mario si me gusta como poeta, sobre todo el último libro (muy recomendable ;) pero reconozco que como novelista me parece formidable, en serio.

Hache dijo...

Joder, qué bueno es no saberse solo. Yo no sé si en toda mi vida habré alcanzado a leer cuarenta o cincuenta novelas, así que te haremos caso Raúl. Y, sí, también caerá entre la maraña de libros de la mesita de noche.

Abrazos, Raúl.

H.

raúl quinto dijo...

hache, por eso mismo hay que afinar mucho qué novelas empieza uno... hay tan poco tiempo y somos taaan perros....