viernes, 19 de septiembre de 2008

BUEY DESOLLADO (Rembrandt)



Tal vez mi cuadro favorito de este pintor absolutamente genial.

10 comentarios:

Francisco Javier Montoro dijo...

Antes de nada, me presentaré: soy un lector asiduo y silencioso de tu blog.
Soy también de los que piensan que ésta es la mejor obra de Rembrandt, pues no se trata, en mi opinión, únicamente de una naturaleza muerta. Creo que también simboliza en algún aspecto la decrepitud extensible al ser humano, algo distinto a nuestra supremacía por lo animal.
Un saludo, espero seguir leyéndote.

raúl quinto dijo...

Me encanta que seas lector asiduo y más aún que hayas dejado de ser silencioso. Sobre todo para decir lo que has dicho.

Efectivamente este cuadro va más allá de una naturaleza muerta, es muy barroco en su concepción, los personajes-carniceros están en un plano totalmente secundario dejando como terrible eje de la composición el buey desollado, explícitamente desollado, como las imágenes de Pasión propias de la escuela castellana. El buey nos puede recordar a Cristo o al martirio de San Pedro. Vemos sus entrañas y también nos recuerda a los sacrificios de bueyes en la antigua Roma, y a la lectura de esas vísceras que faltan y que tenían escrito el futuro. Luego la luz,y la pincelada, y tantas cosas. Como un cuadro de Francis Bacon pero siglos antes, y puede que mejor.

Condesa Morfina dijo...

Este cuadro es terriblemente crudo, es un bodegón tenebroso que escupe directamente a lo más profundo.
Parece decir obsérvalo bien, esto es lo que hace el hombre y al mismo tiempo es obsceno y provocador porque representa su propio final.
Y efectivamente Bacon tiene pinturas que suscitan la misma desazón.
Pero uno no puede dejar de mirarlas.

P.D. Sigue rezándole a Kim Gordon, tal vez tenga superpoderes. Me fastidia que cuando la gente habla con asco de la etapa de los años 80 olvide a grupos como este.

raúl quinto dijo...

Uno no puede dejar de mirarlas, sí, es la atracción del abismo. Uno de los fundamentos de lo siniestro, ya sabes, un pasito más allá de lo sublime, dos pasos más allá de la belleza.

María S. dijo...

yo sé de una que lo ha visto en directo

raúl quinto dijo...

¿y no se te hizo raro? desde hace unos meses el oftálmologo me ha dicho que tengo más dioptrías, aunque sólo sea cuando cruzo el umbral de un nuevo museo. Como si hubiera estado acostumbrado a ver las cosas con más ojos...

por cierto, viva Rembrandt.

marco antonio raya. dijo...

es que es el abrazo de los no maquillados. por ahí decían que el verbo se hizo carne, ¿no? pues eso...

raúl quinto dijo...

te gusta lo bueno, compañero.

marco antonio raya. dijo...

por eso me quieres. :P

Anónimo dijo...

A mí me recuerda a mi niñez, cuando iba al matadero de mi pueblo con un amigo que era hijo del carnicero a matar un becerro.
El lo golpeaba con la parte del hacha que es roma-estilo martillo- y después,como teníamos sobre doce o trece años, hacíamos peso entre los dos para poder elevarlo con la polea.Daba miedo al verlo destripado pero qué ricas las chuletas bien fritas del becerrito en la sartén.Y bien sanas