miércoles, 11 de noviembre de 2009

una composición de Franz Kline


Déjame ser un signo desnudo. Un modelo de escritura sin contenido ni referente. Pero nunca vacío. Nunca. Aquí, en una franja del lenguaje donde todo está por decir y no existen el alfabeto. Déjame habitar el puro trazo de aquello que limita entre el silencio y el grito. Pensamiento. Acontecimiento. Exploración gestual del negro en el blanco. Decir lo que no está dicho y además es imposible. Escribirlo. Concebir el signo como en un parto limpio y desaprenderse en él. La brocha se desliza oscuramente diciendo lo que podríamos ser si el lenguaje alcanzara siquiera a balbucear. Flor de eclipse calcinando el blanco latido de la bruma.

6 comentarios:

ana dijo...

Me encanta la imagen y me parece muy penetrante y certera la manera en las que has penetrado en ella con tu texto. Esa línea entre el significante y el significado, el dibujo y el verbo, la sensación y el mensaje.

Y nadando entre el dibujo y el verbo, lo cierto es que cuando descubro la letra de alguien, alguien que me pasa los apuntes o por cualquier cosa me encuentro con un papel que contiene su trazo al escribir, intento mirarlo en la medida de lo posible deslindando la forma de esa letra de lo que las letras dicen, intento mirar sólo la forma, y lo cierto a veces se descubren cosas de esas formas, a veces he encontrado belleza.

Un beso.

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

El día que el lenguaje balbucee, podemos darnos por muertos.

Sólo sé decir paridas, lo siento.

raúl quinto dijo...

ana,

siempre sabes como hollar la pintura abstracta, al fin y al cabo eres la-chica-a-la-que-le-gusta-el-arte-abstracto, y eso en mi escala de valores es mucho. Eso de la grafología tiene su gracia, imagina una grafología sin escritura, tal vez esa sí sería más certera.



esther,

a mí me encantan tus paridas, no lo olvides.



besazos.

Portinari dijo...

Ahondar en la lentitud en que se aproximan los caracteres a la significación, eso has hecho Raúl, con el cuadro y el texto.
Opino como Ana cuando te digo esto, y pienso como tú al hablar de las paridas de Esther.

Un abrazo.

raúl quinto dijo...

un abrazo, portinari, un abrazo con lenta caligrafía de piel.

rubén m. dijo...

Un "signo como un parto limpio", sin significado ni referente. Un significante que produce un significado que no estaba. Tanto estas imágenes de Kline como tu texto creo que van a la raíz del acto artístico, ese acontecimiento desgajado, arrancado.

muy bueno