jueves, 5 de noviembre de 2009

DOS MONOS (Pieter Bruegel el viejo)


Hey tú. Sí, tú mismo. Comprendes la línea de fuerza que trazan nuestras colas, una circunferencia truncada con el arco del vano. Curvas y masas de color. Pequeñas pulgas que nadie se digna a pintar pero escuecen bajo el pelaje. Pequeño Renacimiento: este es el verdadero antropocentrismo: el del mono encadenado. Hey tú. Que uno de nosotros mire al horizonte marino por donde llegan y huyen centenares de barcos, que el otro mire fijamente al espejo que le mira. No hay escapada posible cuando la cadena forma parte de uno mismo. Hey tú, consuélate con tu bonito sombrero humano. Consuélate con la compañía de otro igual a ti. Pequeño corazón de mono. No hay escapatoria ni hacia el océano ni hacia el hombre. No la hay.

10 comentarios:

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

Con la cadena y sus colas forman un corazón. Corazón de mono.

raúl quinto dijo...

es verdad esther, corazón de mono, corazón de nosotros.

Andrés Alterio dijo...

Hey yo. Sí yo. Me siento totalmente identificado. Soy el mono, la mona y las cadenas, y eso que no tengo hipoteca...


P.D: Vengo menos de lo que quisiera.

raúl quinto dijo...

ave, andrés.

esos monos somos todos, con todas sus oes.

saludos.

matías miguel clemente dijo...

if man is 5
then the devil is 6
then god is 7
this monkey's gone to heaven

bss

rubén m. dijo...

Todas estas entradas tuyas de interacción palabra/imagen dan como resultado poemas en prosa, o extraños fragmentos de sentido, como mensajes de náufrago desde una catástrofe cósmica.

Éste de los monos no sé si es de los mejores, pero sí el que me ha parecido más desconcertante, en el mejor de los sentidos, ese sentirse mono sin escapatoria hacia el mar ni hacia el hombre. El fin de la utopía.

Extraño y visionario, el Brueghel Quinto éste.

raúl quinto dijo...

matías,

cómo sabes lo que me gusta, ahora mismo te estoy imaginando leyendo mi texto chillando como Black Francis-Frank Black con el número 7. Me ha emocionado, quillo.



rubén,

no sé si son poemas en prosa, yo al menos no los concibo así, no tienen autonomía con respecto a la obra. Y así debe ser. Son comentarios contaminantes de sentido. Poco más. Y si te ha desconcertado, buena cosa, el desconcierto es una emoción importante, y algo habrá emocionado pues. Y es verdad q a veces nos veo a los hombres( o a mí mismo) exactamente igual que esos monos encadenados en una ventana... exactamente igual.



abrazos dobles

ana dijo...

Me encanta.

raúl quinto dijo...

es mono, no?

Jesús Jiménez Domínguez dijo...

LOS DOS MONOS DE BRUEGEL

Así es mi gran sueño del examen de reválida:
dos monos atados con cadenas, sentados en la ventana,
el cielo revolotea tras los cristales
y el mar se baña.

Me examino de historia de la gente.
Tartamudeo y me atasco.

Un mono clava en mí su mirada y aguza irónico el oído,
el otro finge dormitar,
y, en el silencio que sigue a la pregunta,
me sopla la respuesta
con un débil tintineo de cadenas.

(Wislawa Szymborska)