lunes, 24 de agosto de 2009

ALA DE MARIPOSA (Wols)

Uno. Un vuelo de barro, de iris disuelto, de lenta neblina. Un vuelo de escarcha arañada, pigmento, línea, nieve. El corazón de una galaxia, los ocelos. No hay cuerpo, ni alas, sólo el sonido oscuro del vuelo. La canción abstracta del néctar. Eso. El néctar, fluyendo por la vasos capilares hasta el pequeño cerebro. Hasta ningún cerebro. No hay pensamiento, ni siquiera acción. Es sólo el último testimonio del vuelo y del néctar. El final de una metamorfosis.
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Dos. Wols era un borracho. Murió joven. No creía en el éxito. Dibujaba y pintaba bajo los efectos de la droga y el alcohol. Como Michaux, pero sin ese aura intelectual. Era un pintor lumpen, en los sótanos de su subconsciente desatado en un mar de ebriedad. Mala vida tuvo, luego vinieron los tachistas y dijeron que era un gran maestro, un pionero, un muerto digno de monolito. Wols no se inmutó en su tumba, los demonios del alcohol hacía años que lo habían devorado. Como se come una fruta y se escupe el hueso: sus pinturas, su cerebro expandido sobre el lienzo.
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Tres. Las puertas de la percepción y bla bla bla. Los túneles de la belleza son oscuros, la luz del final suele ser la luz de otros. Volar como Ícaro y que el sol derrita la cera que une las alas, o volar tan alto que es el sol el que se derrite ante la intensidad de nuestra huida.

14 comentarios:

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

En ocasiones, para encontrar la salida al final del túner, es necesario estar en penumbra.

Hola punky.

bivenat

ana dijo...

joder, raúl, no te imaginas (o quizá sí) lo mucho que me gusta a mí wols... espero algún día verme frente a sus cuadros, frente a su suciedad y claridad, frente mi suciedad y claridad (por cierto, tú sabes en qué museo de qué país de puede ver a wols? es paqra írmelo apuntando)

raúl quinto dijo...

esther,

los ojos se adaptan rápido a la penumbra, incluso a la oscuridad, luego viene la luz y agrede.

guarda el secreto de mi punkarrismo, please.




ana,

Wols es una pasada, no te descubro nada, sucede con él como con todos los abstractos: se comprenden al verlos in situ (la reproducción digital es una sombra apenas susurrada). Y esta "Ala de mariposa" la puedes ver en el Centro Pompidou de París. Museo este que no debes dejar de apuntar en tu agendita.

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

Perdón por mi errata.

He escrito del túner en lugar de: der túner

mazatrus

rubén m. dijo...

Ya veo que la larva-París empieza a crecer en el interior del vértigo. Este cuadro de Wols es otra razón más para ir allí, y para buscar más imágenes capaces de trasmitirme esa rugosidad tan estimulante.

raúl quinto dijo...

esther,

me encanta cuando me hablas en alemán... "der túner" suena como pronunciado por el propio Wols ;)



rubén,

inagotable es la palabra que me viene a la mente para hablar de esa ciudad y sus pequeños tesoros, ocultos, como este, en un rinconccito de un museo. Wols es un autor muy muy interesante, también como fotógrafo. Seguro que te produciría espasmos semejantes a los míos.

Ramiro Rosón dijo...

Este cuadro de Wols, pese a su austeridad de líneas y sus apagados colores, o quizá por ellos, tiene una intensidad perturbadora. El ala negra, arrancada del cuerpo de una mariposa ya muerta, sobre un fondo turbio de gris verdoso, tal vez fuera un símbolo de la soledad y el desarraigo de su vida, e incluso una premonición de su muerte, debida al alcoholismo.

Un saludo.

raúl quinto dijo...

Ramiro,

esos de esos símbolos premonitorios está lleno el arte, me imagino a Wols pintando en arrebato y al retirarse del lienzo descubrir un ala de mariposa y sonreír y pensar: no podía haber salido otra cosa.

un saludo.

Stalker dijo...

Estoy un poco flojo estos días pero sigo los blogs con atención. Necesito una terapia de electrochoque a base de Wols...

abrazos

raúl quinto dijo...

electrocombulsiva ala de mariposa

Lucita dijo...

he vuelto....no es tarde no?
jeje besos

raúl quinto dijo...

luci!!

por supuesto que no es tarde.

un beso.

ana dijo...

Raúl, es verdad lo que dices, el arte abstracto si te hace temblar verlo en reproducciones, en libros o imágenes en internet, ya cuando estás frente al cuadro el abstracto se te hace sangre.

Ayer tuve la oportunidad de cumplir una de mis grandes ilusiones intelectuales -o más que intelectuales lo correcto sería decir corporales, vitales, humanas-, y es que ayer por primera vez estuve frente a un cuadro de Anselm Kiefer. Fue en el centro de arte contemporáneo de Málaga, se exponía la colección de Carmen Riera, la colección estaba formada casi exclusivamente por cuadros del arte pop -algún Warhol por ahí y otras cosillas- pero de repente al entrar en una sala me encontré con dos cuadros gigantescos de Kiefer, se me cayó todo. Para mí Kiefer es el equivalente en pintura a Paul Celan: se adentra en el dolor y en la quemadura, es el dolor y la quemadura.

Bueno, si podeis pasaros por Málaga id a verlo, en Málaga ahora mismo también hay una exposición fabulosa de Rodin -Rodin siempre es fabuloso-, aunque la exposición de Rodin sólo está hasta el 31 de agosto.

Besicos.

raúl quinto dijo...

ana,

una obra de gran tamaño, de kiefer, por ejemplo, sólo revela su verdadera esencia en un cara a cara. Las reproducciones en libros o digitales dan pistas pero poco más. Un Rothko reproducido puede llegar a ser hasta un cuadro anodino pero luego al verlo frente a ti puede estremecerte hasta lo más hondo. Ya sabes lo que te digo.

Supongo que sabrás de la relación de Kiefer con la obra de Celan(no es extraño que hayas hecho esa comparación). Apuntaré lo de la exposición por si surge la posibilidad de malaguear un poco. Gracias por compartir tu abstracto entusiasmo por la pintura ¿pintura?