miércoles, 5 de agosto de 2009

una fotografía de Esther Ferrer


Una constelación. El origen del universo, dijo Courbet. Este es el instante previo al big bang. Este es el momento anterior a la inauguración del tiempo. Planetas. Ojos. También eso, lo mirado se convierte en ojo, lo que espiamos nos define en espejo. Ella-fragmento. Ella-lienzo. Ella es el territorio de los sueños, el centro de la materia y el vértice del espíritu: allí. Centro. Galaxia viva. Constelación del deseo. Los ojos, las líneas, una arquitectura increada sobre la única certeza del cuerpo. Desde aquí asomamos al mundo al nacer. Luna que se derrite. Ella-mapa-de-signos. Ella-destino. Pronuncio la palabra coño y la realidad asienta sus pilares. Ahora. El centro. Tú.

13 comentarios:

Stalker dijo...

Raúl:

me encanta tu texto pero por una vez no simpatizo con la fotografía, que para mí representa una metáfora muerta, gastada, agotada; vale decir: una metáfora que in-significa.

El sexo femenino como matriz del cosmos, como singularidad que todo lo engendra... es algo demasiado trillado como para despertar ese íntimo estremecimiento que procura el ensamblaje de campos de significación disímiles (lo que origina una metáfora "potente", y pido excusas por el adjetivo "bélico"). Es más, subyace a esta operación una cierta connotación machista poco agradable, aunque admito que esto es una lectura personal y falible.

Tu texto sí, me hace raíz, me ayuda a perderme entre helechos: me significa.

Lo cual me dice que muchas veces el verdadero acontecimiento, en lo que a arte respecta, deriva de las sucesivas operaciones intelectuales y emocionales que el "espectador" ejecuta sobre la obra, y no en la obra misma. El centro de gravedad reside en la relación estética, y la belleza, como en este caso, la pone el contemplador, que provoca, aquí, en virtud de cierto inefable emanantismo, una encarnación exegética con visos de autonomía.

abrazos

raúl quinto dijo...

stalker,

en la fotografía no hay metáfora ninguna, he sido yo el que te ha llevado a lo de la "matriz del cosmos" y lo he hecho por analogía con ese famoso cuadro de Courbet. También es verdad que yo me refería al deseo sexual como motor de todo, pero ya sabemos lo que pasa con los textos "poéticos".

Esta fotografía pertenece a una serie inserta en El libro del sexo, donde Esther Ferrer hace decenas de variaciones sobre la fotografía de su pubis: lo pinta de colores, lo tacha, lo tatúa con una partitura musical... eso precisamente quita significado por reiteración, (quita significado y nos hace pensar en el objeto en sí más allá del lenguaje, como cuando repetimos hasta la saciedad una palabra y se convierte en un sonido ajeno a su significado...)

Hablas de machismo y precisamente este tipo de obras son las típicas del arte feminista, donde afirman su condición genérica exaltando sus atributos y su sexualidad. Para un hombre (la tradición artística) un coño es tabú o pornografía, la mujer lo representa y se representa a ella como ser diferenciado.

En fin, que el que ha usado una metáfora trillada he sido yo, aunque no del todo. Creo que por sí misma, y fuera de mi texto y de la serie a la que pertenece la fotografía de Ferrer sí tiene esa potencia y ese impacto estético necesario.

un abrazo.

Pucelle aux Petites Manches dijo...

Un texto estupendo.

Stalker dijo...

Raúl:

en la foto se ve una constelación de planetas que orbitan en torno al sexo de mujer. Sí que parece una metáfora al margen de tu interpretación.

Salud, compay

raúl quinto dijo...

martha,

merci.



stalker,

planetas, ojos, sí. ¿es el coño el origen de eso o es el sol alrededor del cual giran los planetas? ¿es un agujero negro del que es imposible sustraerse? La metáfora indefinida puede tener muchas lecturas ¡y eso es lo bueno!

MARIEL dijo...

Raúl: Tu texto es precioso. Tu texto sobre el coño como ojo, espejo, fragmento, lienzo y mapa de signos. Lo es, realmente.

La que suscribe, en tanto portadora de un coño, siempre ha tenido problemas con la consagración del ídem como centro del sistema solar, origen del mundo y entronizaciones similares. No creo que uno nazca realmente de allí, no creo que uno nazca una sola vez, no lo percibo como vórtice del deseo ni atributo de género.

Has tocado (muy apropiado el verbo) un tema que dispara muchísimas preguntas, que quizá solo pueden tener respuestas individuales. La militancia feminista camina más firmemente del cuello para arriba. De la cintura para abajo, el clítoris es el pequeño salvaje en el que se pierden la mayoría de los GPS.

Besos sin distinción de género.

raúl quinto dijo...

Mariel,

ciertamente uno no nace una sola vez, pero es una evidencia que físicamente sí suele ser la entrada al mundo. Yo creo también que de cuello para arriba está lo más intersante de las personas, pero no me siento capaz de asegurar que haya diferencias sustanciales entre hombre y mujer que no vengan determinadas por el "genoma cultural" (la herencia aprendida de los roles, ect.)... no sé, ciertamente la gran diferencia entre hombres y mujeres es física, atributiva, el coño, la polla, etc. aunque esto también está cuestionado por la transexualidad... es un tema complejo y con muchos posibles caminos para recorrer.
Yo sólo manifiesto mi completa adhesión al culto al coño, algo tan viejo como el propio hombre: piensa en las venus paleolíticas...

ana dijo...

hace unos años mi pareja escribió un poema sobre el coño en clave sanjuan-valente. yo le dije, tras leer su poema "pues yo voy a escribir un poema sobre la polla y el semen", pero aún no he sido capaz de escribir sobre ello pues no he conseguido en estos años hallar el tono adecuado. esa incapacidad para hallar una forma de hablar artísticamente sobre la polla creo que demuestra cierto tabú poético hacia los genitales masculinos que no hay con los femeninos, creo que en cierta forma dice mucho acerca del falocentrismo que impera en literatura. la mujere en literatura es objeto de deseo y asombro, la mujer es la alteridad, el hombre no, el hombre es el poeta que lo describe, el hombre es el yo, lo conocido, lo sabido. y lo curioso es que no sólo los hombres hablan del coño como algo fascinante, sino también las mujeres hablan del coño con la misma fascinación, los mujeres se refieren a su coño como una alteridad, demostrando que hain interiorizado un yo masculino. ¿y cuándo podré yo escribir mi texto sobre la polla y cuando surgira un fotógrafo que haga lo mismo que esther ferrer, que haga de su polla una constelación o lo tache con una partitura musical?

de cualquier forma, decir que las fotografías de ferrer me han interesado y que no tengo nada en contra de los coños -de hecho los admiro mucho, sobre todo al mío.

un beso.

raúl quinto dijo...

ana,

así a bote pronto no me suena ninguna obra que trate el tema de la polla, es verdad, lo cual no quiere decir que no exista, sino que falla mi memoria o mi información. Como sea, es cierto que la mujer desde siempre ha sido objeto más que sujeto en el arte, y que esa visión se ha ido trasmitiendo también a las propias mujeres artistas liberadas... en el caso concreto de Esther Ferrer, como le explicaba a Stalker, hay también una operación irónica de deconstrucción y desarme de ese símbolo que no deja de ser el coño a base de la reiteración y de la manipulación que acentúa aún más su carácter objetual-simbólico y que por tanto le despoja de significado.

Por otro lado, como bien sabes, el arte feminista ha abanderado una reivindicación de los atributos sexuales femeninos y de su sexualidad (tantas veces silenciada, manipulada, oculta por el falocentrismo machista imperante en la historia), que en poesía llegó a ser/es una moda casi, la chica poeta que cuenta cómo se masturba, que habla con su coño, con su menstruación, etc. un tipo de poesía feminista que a mí ya me cansa. Y hablando de poesía, las fotos de Esther Ferrer manipulando su coño, pintándolo de colores, etc. ¿no nos recuerda al Coño Azul de Isla Correyero?

En fin, habrá que rastrear la glosa del pene...

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

Me encantan los publis con alma de constelación.

raúl quinto dijo...

los publis.... nunca los había visto así nombrados... curioso

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

terminaré cortándome los dedos, ¿por qué, Dios mío, por qué la ele viene a estropearme la palabra pubis?

raúl quinto dijo...

ha habido algo de magia y poesía en esa "l", no te tortures :)