sábado, 5 de septiembre de 2009

BEBÉS EN LA CHARCA DEL PARAÍSO (Sandy Skoglund)


Primer modelo de acercamiento. [biográfico] Un nuevo comienzo, tantas posibilidades como células del cuerpo. Se cierra una puerta y se abren miles. El hombre adulto de espaldas soy yo, respiro niños. Ante mí todos los caminos del mundo comienzan y son posibles.


Segundo modelo de acercamiento.[ideológico] La seriación, el sistema productivo capitalista es deshumanizador por naturaleza, es objetualizador. Niño a, niño b, niño a-527. Carne de estadística, pura cifra. El consumo nos iguala y nos neutraliza como individuos, ni siquiera somos masa ya. Autómatas repetidos. Seriados. Como lemmings avanzando hacia el centro comercial. El paraíso es una charca infectada de espejos. Vive. Compra. Igualízate.


Tercer modelo de acercamiento. [estilítico] Marca, sello Skoglund. Ironía postpop. Ironía popcorn. Blanda y gelatinosa rebelión contra nada. O bien. El centro del sueño y su pátina brillante: la raspas y debajo está el abismo del mundo contemporáneo. Tu abismo, el mío, el de la gran banca internacional, el abismo helado en el envés de los ojos de Scarlett Johansson.


Cuarto modelo de acercamiento.[interactivo] ¿Qué ven los visitantes de este blog al acercarse a la foto? Tiro el anzuelo, es buena carnada, espero que piquen.

11 comentarios:

rubén m. dijo...

Veo monstruitos. Bebés erguidos en actitud adulta, sedientos de maneras de explotar el paisaje, y bebés retozando en la hierba de modo epiléptico y convulso, en puro goce autista. Las dos figuras adultas parecen examinar sin demasiado interés el parque temático, o acaso son los creadores del experimento, dándose un paseo para comprobar la futura degradación del paisaje y la futura canibalización mutua de los niños.

Ya, es que los bebés siempre me han dado un poco de miedo... :S

Andrés Alterio dijo...

Un paisaje invernal. La infancia como un invierno gris. Un río de bebés, un río de vida hacia el lago, hacia la muerte...

Mientras, unos pocos adultos, impasibles, no parecen tener el remedio, o no quieren buscarlo...

raúl quinto dijo...

rubén,

los bebés siempre tienen ese halo siniestro, y más bebés que parecen muñecos y que se mueven como encarnaciones humanas de un virus. Sandy Skoglund parece en sus fotos mirar el envés de Disneylandia, el lado chungo. No me extraña que pases miedo.




andrés,

esta es tu casa y más si apareces con esa fuerza. Tu enfoque también tiene su miga, los bebés como extensión de la vida y sus diques arrasados. Esupendo.

Hache dijo...

Hola Raúl, pásate por aquí http://cristinamorano.blogspot.com/2009/09/disenando-libros-con-jose-luis-montero.html y ya me dirás qué te parece...

Un abrazo.

H.

Andrés Alterio dijo...

También me gusta la visión de Rubén, en plan Iniciativa Dharma.

El verano me ha fuerza poética, debe de ser el calor... Espero aparecer por el Open Podium de El Zaguán que, según me comenta el Sr. Curri, será allá por el 20 de Octubre...

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

He pensado en Marina Abramovic. He pensado en el miedo. En el futuro. He pensado en los hijos. En los hijos de nuestros hijos. En la deriva. En la feliz deriva.

raúl quinto dijo...

Hache,

ya he buceado en tu entrada, y ha sido una grata sorpresa verte detrás de Francesca Woodman.



Andrés,

a ver si nos vemos en ese banderín, aunque de aquí al 20 de octubre puede pasar cualquier cosa en mi (tu) vida.



Esther,

tu sentido maternal vibra como el arácnido de spider-man, y es bello que sea así... la presencia de la Abramovic me inquieta muy mucho, pero no termina de serme extraño.

Stalker dijo...

Lo que veo es una representación del miedo. Miedo a la metástasis, a la inflación, a la sobredosis. Algo que aniquila el paisaje e invalida la propia idea de espectador. Quizá nuestra tendencia a hiperpoblar, sobrecodificar, desguarnecer, intemperizar. En el océano de información isócrono sólo emergen clones, herrumbre, hambre infinita.

No parece haber escapatoria posible ante el asedio de esos autómatas de gesto lento. Universo de zombis-bebé que no suturan la distancia entre el vértigo y el yo. Final de etapa: el Descarnadero.

Abrazos

raúl quinto dijo...

stalker redivivo,

retornas con fuerza y elocuencia. El miedo, tal vez la fuerza que argamasa nuestra civilización. Has estado fino ahí.

un abrazo.

Miguel Angel Gara dijo...

Pues yo lo que veo son pañales, biberones y abruptos despertares a las 1 millón de la madrugada. Es lo que tiene ser un papá reciente con cada vez menos imaginación.
Abrazos

raúl quinto dijo...

papá Miguel Ángel,

imagino que en el lote también entra la baba que se te va cayendo a cada pequeña mueca que tus verdugos te hacen...


un abrazo.