miércoles, 19 de septiembre de 2012

un poema de Eugen Dorcescu

La gripe recorre la ciudad,
la ciudad es una incubadora de
virus,
el sol los cuece quieto, los protege, les
ofrece como alimento
futuros cadáveres,
los perros se amodorran por los
parques,
muerden, de vez en cuando,
a un adulto, a un
niño,
el viejo ha previsto
esta bestialización,
habló en varias ocasiones sobre
la pareja hombre - perro,
los perros comienzan a parecerse
a los hombres, son aún más crueles
que aquellos, más enérgicos, más jefes,
dentro de poco los veremos
en los despachos,
ladrando con condescendencia,
sonriendo todavía,
firmando papeles, enviando a otros a
trabajar, a la guerra,
interpretando el pasado, edificando el presente,
decidiendo el futuro,
llenando de babas
nuestro destino.






[de Poemas del viejo, 2012]