Hace poco escribí una entrada sobre los recitales de poesía y el buen o el mal hacer escénico de los poetas. Vamos a ahondar un poco más en la herida. Ayer comenzó en Almería el
Festival de Música y Poesía, sí, en esta ciudad de vez en cuando también pasan cosas. Para abrir el asunto, con un lleno a reventar, estuvieron la poeta malagueña
María Eloy García y
Nacho Vegas, el cantante. la multitud fue a escuchar a Nacho, es lo que tiene el rock, pero la que se comió al público con patatas fue María, cosas de lo poético y de la fuerza animal de la oratoria y de la actitud. Repito, actitud, lo que se les pide a las bandas, con mayúsculas. María Eloy García desborda actitud, y eso es algo que salpica. Bien por ella.


El asunto que sentaba a tan dispares personajes era el manido, sobado, gastado, quemado mito del malditismo. Se suponía que los dos iban como representantes de lo maldito en sus respectivos ámbitos. María lo dejó bien claro cuando dijo que estaban ahí subvencionados, alojados en hoteles de la hostia, para hablar de su supuesto malditismo. En fin, que le quitó la máscara al asunto y dejó al rey del estereotipo tan desnudo como helado. Hablaron de poses, de lo alternativo, de la politoxicomanía... Nacho Vegas vino a decir que ser maldito parecía ser algo así como drogarse mucho y follar con travestis (la frase era mejor que esta transcripción chunga).Total, que ahí estuvieron, y que María Eloy García se echó un pulso con la poesía y la derrotó por KO, la gente, y eran cientos, salió hablando de ella.
Después nos fuimos de copas.