martes, 2 de febrero de 2010

una composición de Clyfford Still


Primera consideración. El medio, el canal, el código, aquí está equivocado. La reproducción digital siempre es una aproximación, nada más. Esta obra mide aproximadamente 3x6 metros. Esta obra tiene textura. Tacto. Olor. Ese es el idioma en el que deja su mensaje Clyfford Still: el tamaño, la invasión del espacio por el color y la textura. Las modulaciones del ojo interior ante la agresiva presencia del lienzo. Hablar de pintura y mirar este reflejo sesgado y embustero, es hablar de lo invisible.



Segunda consideración. Aceptemos la mentira o hagamos un ejercicio de simulación. Miremos esto intentando mirar su realidad física anterior. Vemos: color, sugerencia de ritmos, quebraturas. Es casi orgánico el desarrollo del amarillo, es casi animal la violencia del negro resquebrajando el ritmo como una noche ebria rasgando el sol. El rojo nervioso, tal vez más humano en su temblor. Comprendo la escena anímica, las líneas que rompen, el contraste de colores. Sugiere estados del alma. Ocupando toda la pared, toda la cobertura del ojo. Queda meridianamente claro el impacto. Ahora bien, me pregunto: ¿y ese instante de color blanco en la parte derecha del cuadro? ¿y esa rotura casi invisible del amarillo sin límite? No me preguntéis por qué, pero creo que en ese mordisco de nieve es donde se oculta lo más importante.

15 comentarios:

Lucita dijo...

paseamos nuestra mirada por el interior de la arquitectura quebrada que nos muestra, se abstiene en representar, pero es ahi donde nos da paso a esa cascada fisica y sensorial presente en su obra...lluvia continua que deja paso a otros fondos...
buena elección,
besos

raúl quinto dijo...

Lucita,


me alegra verte por aquí otra vez, y me gusta que hables de lluvia al referirte a este cuadro, pues es verdad que parece que las gradaciones del amarillo se debieran a la intemperie y una buena llovida, como manchas húmedas que quiebran ligeramente el tono. Me ha encantado.


un beso.

Lucita dijo...

Para mi pasarme por aqui siempre es un placer.

besos

rubén m. dijo...

Debe de ser imponente ver un cuadro de ese tamaño y con esta intensidad cromática. El hueco blanco de la derecha me ha recordado a una novela de Vonnegut, "Barbarroja", donde un pintor armenio del grupo de Newmann, Rothko, Gorky... acaba viendo cómo sus enormes "color fields" se descascarillan hasta hacerse pedazos, por la mala calidad de la pintura que compró. Un libro muy recomendable.

abrazos

raúl quinto dijo...

rubén,

lo que cuentas de Barbarroja no es tan ficticio como pueda parecer, el mismísimo Leonardo da Vinci ve cómo su Última Cena de Milán se descascarilla, no tanto por la mala calidad de la pintura sino por la excesiva inventiva del pintor a la hora de usar los aglutinantes y pigmentos. Su originalidad y afán experimentador le jugó una mala pasada, no al resultado inmediato sino a eso tan raro que llamamos posteridad.


un abrazo.

Max dijo...

es como la sangre, lo blanco, no?

raúl quinto dijo...

Max,

la sangre blanca me recuerda la negra leche de Celan, por qué no?

rubén m. dijo...

Errata: la novela de Kurt Vonnegut no es Barbarroja sino "Barbazul". Inquietante eso de Da Vinci...

raúl quinto dijo...

vaya, rubén, ¿aún así es recomendable ese libro? ... el cambio de barba le da un punto bastante inquietante al asunto: Barbarroja era un pirata aliado de los turcos cuando los Otomanos daban por saco a los cristianos en el Mediterráneo, pero es que Barbaazul es uno de los mayores psicópatas asesinos que ha dado la Historia, te recomiendo un ligero vistazo a sus fechorías en cualquier web.


saludos a ti, que sí que tienes la barba rojiza.

Pedro J. Miguel dijo...

Still ha rescatado la otra parte del perro semihundido!
Sí, nos vemos pronto, vamos a jugar a algo parecido al tenis. Gracias Raúl, por tu apoyo.

raúl quinto dijo...

pedro,

tiene bastante que ver este cuadro con el de Goya, bastante, la verdad. Y cuando esté sano te demostraré lo que es un jugador del siglo XXI.

Tamara A. dijo...

mirándolo así....esta imagen es el retrato de mi vida actual,donde las decepciones (esas manchas rojas y negras)invaden poco a poco mi tranquila y feliz vida de color amarillo....aunque seía más acertada si fuera de color rosa.je
Un saludo.

raúl quinto dijo...

Tamara,

has hecho tuyo el cuadro de Clyfford, eso me gusta, lo que no me gusta tanto es que las decepciones te vayan minando, espero que eso último cambie a mejor.


un saludo.

Alumnos de 3ºA dijo...

Hola! somos tus alumnos de 3ºA.
Te echamos mucho de menos, vuelve en cuanto te recuperes.
Extrañamos tus clases, tus gracias, tu simpatía, tu buen sentido del humor, tu forma de explicar,...

Mejorate pronto.

BESOS :)

raúl quinto dijo...

ni estando de baja me puedo librar de vosotros jeje preparaos para mi vuelta que llegaré con el gatillo fácil para poner ejercicios y exámenes... mientras tanto cuidad a la sustituta y no le deis muchos disgustos.

besos para vosotras y abrazos para vosotros.