martes, 17 de enero de 2012

Mosaico del hambre.

Diario Anónimo, José Ángel Valente (ed .A. Sánchez Robayna). Galaxia Gutenberg, Barcelona. 2011. 368 pp.










Yo creo que el poeta debe tener una biografía e incluso varias, a condición de que todas estén cuidadosamente falsificadas. Esto dijo José Ángel Valente (1929-2000) en una entrevista de 1981. Y Diario Anónimo cumple en gran medida esos requisitos. Es una autobiografía fragmentaria cuya primera falsificación corresponde a la falta de voluntad del autor para que estas anotaciones vieran la luz. El dilema ético lo resolvieron la heredera y el editor de la obra, Andrés Sánchez Robayna, privilegiando la idea de que la autoría no equivale a detentar en exclusiva el patrimonio de una obra, que si esta tiene interés nos debe pertenecer a los lectores. Y luego está el interés comercial, claro. Así que hay debate. Pero no aquí. Seguiremos hablando de lo que está escrito en un libro que bien merece una lectura atenta, y que, independientemente de otras consideraciones, se nos antoja un libros necesario, como resina que une las piezas sueltas del mosaico valentiano y como obra autónoma
A lo largo de sus páginas se suceden decenas de textos cuya forma va del apunte teórico al borrador de poema, de la cita literal en varios idiomas al diario de viajes, de la reflexión íntima al recorte de prensa. Un mapa de los recorridos mentales del poeta entre 1959 y el año de su muerte. El diario del hambre insaciable de un hombre ante la cultura y el mundo. Literatura, arte, música clásica o flamenca, ciencia, política, sociología, religión. Todo es susceptible de asombro o análisis. Podemos recorrer esos itinerarios y aprender de la misma fascinación que le llevó a escribirlos, y descubrir a la persona que sostiene al intelectual: sus fobias, su sentido del humor, sus tragedias (desgarradoras son las notas relativas a la muerte de su hijo Antonio). En definitiva, un libro de breves fogonazos de vida intensamente pensada, que podría responder a ese proyecto truncado de Walter Benjamin, citado en el prólogo, de construir una obra exclusivamente a base de citas. Citas como estas que pueblan Diario Anónimo y que pueden servirnos para medir su temperatura, y encontrar al fondo la actitud de Valente ante el hecho literario:
La forma de la obra constituye su contenido (Kandinsky). Si acercamos un espejo a una pintura real, puede llenarse de vaho, de aliento vivo (Picasso). Todo poema corre el riesgo de carecer de sentido. Y no sería nada sin ese riesgo (Derrida). La mayor parte de las palabras no son comunicación, sino ruido, un ruido que dice: Estoy aquí (Updike). [la belleza] instrumento o arma mágica de lo colectivo humano en su lucha por la supervivencia (Humboldt). Qué tiempo este en que hablar de los árboles es casi un crimen, pues supone callar sobre tantos horrores (Brecht). Pinto para descondicionarme, para dejar a un lado las palabras, para detener la comezón del cómo y el porqué (Michaux). El escritor no se retira a una torre de marfil sino a una fábrica de dinamita (Frisch).
Por ejemplo.
Vemos cómo nace y se desarrollan muchas de las ideas centrales del pensamiento poético de Valente, que de manera determinante concluye con la solitaria cita de Barthes del año 2000, que nos puede recordar, en cierto sentido, a aquel haiku con el que cerraba su último libro de poemas (Cima del canto./ El ruiseñor y tú/ ya sois lo mismo.) que dice: Es escritor aquel para quien el lenguaje crea un problema, aquel que siente su profundidad, no su instrumentalizad o su belleza. Y Valente era ese escritor, como demuestra en cada página de este laboratorio insaciable. Porque es escritor quien comienza a tener una relación carnal con las palabras, quien siente la poesía como una suerte de materia oscura, una vuelta a lo indecible análoga a la mirada de Orfeo vuelta a lo invisible. El lenguaje restituido a su verdad frente al lenguaje corrupto de las instituciones. La poesía. El mundo y la estupefacción. Valente asienta su obra sobre una coherencia y una radicalidad poco vistas en la literatura contemporánea, y este Diario da fe de ello. Toda su hambre lo da.






(reseña publicada en la revista Quimera del mes de enero de 2012)

5 comentarios:

rubén m. dijo...

Hummm... dan ganas de hincarle el diente a estos diario, gracias a tus palabras. ¿Hay también comentarios morbosillos contra/sobre contemporáneos suyos?

raúl quinto dijo...

merece la pena, da una perspectiva interesante de su pensamiento. los comentarios morbosos son muy escasos, en el prólogo Sánchez Robayna dice que cribó muchos de ellos, e hizo bien, la salsa rosa mancha mucho y sirve para poco. ¿no crees?

Inma dijo...

No hambrienta, "esmayaíca" de ese mosaico me has dejado. Gracias por la reseña, Raúl.

raúl quinto dijo...

el libro y el horno de Valente dan para mucho.

madison dijo...

Ohh que ganas de leerlo me han entrado..