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jueves, 30 de marzo de 2017

Nuevo libro: HIJO

La contraportada del libro dice lo siguiente:

"En algún lugar de este libro, Raúl Quinto lo define como «anotaciones a la perplejidad»: un intento de traducir a palabras el impacto sin nombre que le produjo el nacimiento de su primer hijo. Hijo es una obra imposible por definición, porque intenta hablar desde una conciencia de lo anterior a las palabras, hundiéndose en las raíces de la sangre y del universo. Sobre esa paradoja Raúl Quinto ofrece un libro de prosa híbrida —en la línea de Idioteca o Yosotros—, en el que se encuentran la autobiografía, el ensayo, la narrativa y la poesía. Con estos mimbres, Hijo propone un viaje desde la emoción de la experiencia íntima a la historia familiar, y al mismo origen de la especie y del universo; un método para explicar qué es su hijo y aquello que siente al verlo nacer, cuestionando siempre la capacidad del lenguaje —y de la literatura— para poder decir. Un libro que insiste en varios asombros diferentes: el de la literatura, el de la realidad. Al lector —o lectora— le tocará escoger y definir."

La portada es obra de Miguel Vallinas.

Book trailer:




miércoles, 20 de enero de 2016

Yosotros en Cultureta.

En uno de los últimos números de la revista Cultureta el periodista Edu Centeno tuvo conmigo una charla sobre Yosotros y otras cosas.

Cultureta

"
Atendiendo a la propia referencia al autor que expone su último libro, para no pillarnos los dedos) “Raúl Quinto nació en Cartagena en 1978 y se licenció en Historia del Arte por la UGR. Actualmente reside en Almería, donde ejerce como profesor. Colabora como crítico en revistas y como articulista de opinión en periódicos. Es autor de varios libros, en su mayoría de poemas”. Todo eso es, categóricamente, Raúl Quinto. Y sin embargo, no. (Atendiendo al contenido de su último libro) Raúl Quinto, al igual que el resto de personas, es mucho más que una simple identidad que pueda catalogarse con cuatro, cinco o chorrocientas etiquetas vagas. Raúl Quinto forma parte de algo más que sólo puede explicarse mediante el concepto que le da título a su última publicación: ‘Yosotros’.
La editorial Caballo de Troya ha apostado por darle salida al mercado a un texto que profundiza en la premisa de “en qué consiste eso de ser uno mismo, con las implicaciones antropológicas, políticas, sociales, etc., que eso tiene”. Es decir, identidad como punto de inicio y retorno, llevada al extremo y relacionándola con una sentencia tan simple como evidente: somos personas individuales; formamos un mundo colectivo. La clave reside por tanto en cómo encajan entre sí ambas mitades del planteamiento. Al margen de la introducción, para explicarlo Raúl Quinto divide implícitamente en cuatro partes un libro que (parece hecho adrede) es también poco ortodoxo a la hora de clasificarlo dentro de un género, ya que “no es un ensayo realmente, aunque pueda parecerlo porque hay una tesis oculta o no tan oculta, bastante evidente. Tampoco es una novela, aunque haya un argumento que se repita, también parece que unos personajes que interactúan entre ellos… Tampoco es una colección de relatos, aunque se construya de esa manera. Es decir, es una cosa bastante híbrida: salto de un capítulo donde hay una historia explicada como un relato corto a otro que es casi un poema en prosa, otro que tiene un punto más micro-ensayístico y así”.
La primera de esas partes se centra en “la idea del yo, de uno mismo, lo que se impone como normativo, lo que nos dice: ‘tú, si quieres ser alguien, tienes que tener estas características; si no, eres un bicho raro, eres lo otro’. Y te ponen ahí, te exhiben, se ríen de ti…”. La segunda parte comienza a dar las primeras pinceladas de conexión, aludiendo a “cómo hay otros individuos, otros unos mismos, que condicionan a un montón de gente, y cómo hay una interacción entre los unos mismos que hace que se conviertan en comunidad. Por ejemplo, el tema de David Icke y los reptilianos”. Finalmente, la tercera parte nos expone de lleno ante la sociedad de masas, algo más ajeno en cuanto a la concepción de pertenencia ya que “son el resto, porque tú nunca te asocias a ti mismo como parte del rebaño. Así que se habla de nosotros frente a ellos, pero claro: ellos piensan que ellos son nosotros y que nosotros somos ellos. Por eso hablo de cómo la sociedad de masas diluye toda la identidad en una identidad colectiva, que si uno se pone a analizar, en realidad está dirigida o está condicionada por unos poderes que manipulan a las masas, para que vayan en la dirección que les interesa a unos individuos concretos que sí mantienen para sí mismos la idea de identidad y de control sobre su destino”.
¿No parece esto así explicado una visión muy pesimista de la realidad en que vivimos actualmente? Para nada, porque es ahí cuando entra en juego la cuarta y última parte. Realmente “lo que viene a decir el libro cuando habla del concepto de ‘Yosotros’ es cómo eso, de alguna manera, se puede haber superado en el siglo XXI; cómo puede haber ahora una sociedad que sí, que es colectiva, pero donde cada uno de sus nódulos, cada nodo de esa red, es inteligente y es uno mismo pero se interrelaciona y crece en común con los demás. Fíjate que a las dos semanas de empezar a escribir ‘Yosotros’ empieza el Movimiento 15-M y el libro se contamina también de eso, pues demostró que lo que yo estaba pensando, ese algo que estaba ya en la génesis del libro, tenía un sentido de realidad”.
Todo esto que, a priori, puede parecer un batiburrillo de difícil digestión, Raúl Quinto lo viste de experiencias vividas por personajes reales como Mary Ann Bevan, Otto Gross o Túpac Katari, entre muchos otros, que a través de sus historias muestran que somos tan parecidos o distintos a los demás como queramos y elijamos ser. “Tenía muy claro, por ejemplo, que quería hablar de Michael Jackson. Su historia era una idea que me parecía muy clave de lo que puede ser la posmodernidad, este momento del nuevo siglo y la posibilidad de un nuevo tipo de ser humano, porque ya no es sólo su transformación, sino cómo se ha contado, la narración o el relato que se ha hecho a través de los medios y que se ha convertido ya en un fetiche de la cultura popular. Me parece un ejemplo muy claro de cómo la identidad se podía transformar, de cómo estamos de alguna forma condenados a nuestra propia identidad, de cómo muchas veces nuestra identidad ni nos pertenece siquiera”.
Por ello, ‘Yosotros’ se convierte también en una experiencia compleja, que las malas lenguas podrían tachar de poco accesible para cierto tipo de público. Falso. Además de que se entiende que el lector que llega a ‘Yosotros’ ya tiene una cierta predisposición a temas que tratan de lo visible y lo invisible, el autor lo pone fácil mediante su intención de “que no sea necesario encontrar fuera del libro nada que no esté dentro de él, que las referencias que aparecen a filósofos y artistas estén los suficientemente bien explicadas dentro de las páginas para que no sea necesario tener una vasta cultura. De todas maneras, son bastante conocidos todos los nombres, así que no es nada hermético”. De hecho, es más bien al contrario, dado que en ocasiones da la sensación de haber llegado a un pacto tácito con el libro mediante el cual te invita al juego de interactuar con él, buscando más información sobre los propios personajes. Tanto es así, que incluso Raúl confiesa que “algunos capítulos los he hecho en colaboración con la gente de Internet. Por ejemplo, hay un capítulo en el que hablo de santos, una obsesión que tengo hace bastante tiempo por lo de sus martirios, así que pedí ayuda en Facebook y puse un estado preguntándole a la gente quién era su santo favorito. A medida que se repetían algunos yo iba investigando sobre ellos, dando como resultado, por ejemplo, las historias que escribí finalmente en el papel sobre Santa Eulalia (de Barcelona) y Saint Denis (de París)”.
Quienes le conocen íntimamente, dicen que es lo mejor que ha escrito hasta la fecha. Quizás la clave está en algo que repite constantemente al preguntarle por él: “Me lo he pasado muy bien haciendo este libro”. Sea como fuere, lo que está claro es que es un texto fiel a sí mismo en todos los aspectos, consecuente con su propia órbita, esa identidad en torno a la que gravita. Y es que según él, ha intentado dotarlo “de un estilo ameno, que vaya llevando al lector, que vaya haciéndole cómplice explicándole determinados guiños, determinados giros para que se sienta acompañado. Pero sin dárselo tampoco masticado, porque digámoslo claramente: ‘Yosotros’ es un libro que requiere de una lectura activa, y eso me parece muy positivo, que te haga pensar y trabajar un poco a ti como lector. Más que dejar un trabajo hecho y decir: ‘mira, esta es la verdad, comparto contigo la sabiduría eterna, tal y cual…’, a mí lo que me interesa es abrir puertas, abrir muchas puertas, con muchos temas, muchos personajes, muchas historias. Y si quieres seguir metiéndote por ellas y seguir profundizando, seguir creciendo, pues es un libro que no se acaba, lo cual es maravilloso”.

viernes, 8 de enero de 2016

Yosotros según Vicente Luis Mora.

"Hay un poema de Jorge Riechmann en La estación vacía (2000), “Tuyo”, que comienza con el verso “vencido no es vendido” y termina con estos cuatro: “yonosotros / aún / luchando / todavía”. Creo que Quinto compartiría esta visión, tanto política como subjetiva, o al menos eso parece desprenderse de su último libro,Yosotros. Siguiendo el modelo contra-genérico o híbrido de Idioteca (2010), que definíamos en su momento como una “distopía cultural”, Yosotros podría definirse como una utopía subjetiva, si se entiende por tal un libro donde la línea argumental hace referencia a la “mutilación como puerta a ese estado híbrido entre el yo y el ellos” (p. 116), a la imposibilidad de ser uno, que acaba conduciendo al libro –y a su autor– a la búsqueda de otra posibilidad de ser, de otra forma ideal de subjetividad menos castrante, mutiladora y fatal que el sujeto cartesiano. Esa forma que él encuentra para sobrevivir en el mundo siendo de un modo menos doloroso es el yosotros, una nueva persona del singular-plural que se constituya como un espacio subjetiva, social, metafísica e ideológicamente habitable.

En el libro se van mezclando apuntes memorialísticos con impresiones intimistas y microensayos históricos, cruzados con pequeñas biografías de numerosas personas que pagaron un alto precio por ser quienes fueron. Suicidas, perseguidos, malditos, inadaptados, locos, conspiranoicos o réprobos comparecen aquí para explicar qué sucede cuando uno no encaja en los modelos de su tiempo, y se opone a ellos con atrevida resistencia, como diría Hamlet. El castigo suele ser siempre el mismo: la cárcel, la ejecución, el ostracismo o la muerte por la propia mano. “El triunfo del yo autorreferente tiene un revés envenenado” (p. 162). Creo que el propósito de esta colección de vidas truncadas y de horrores históricos que Quinto desperdiga por el libro es mostrar la oposición radical entre la unidad a ultranza (que conduce a la frustración o el apartamiento social) y la alianza con los demás, no en un sentido solidario, sino todavía más íntimo, hasta ser con los otros. Una subjetividad entendida como tejido (p. 206), libre de las normas occidentales del capitalismo o refractaria a ellas. Es una reflexión algo utópica, sí, pero no nos viene mal un poco de utopía, sobre todo cuando es inteligente y está bien escrita."



Esta reseña de Yosotros apareció en Diario de Lecturas el 13-12-15.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

La revista Quimera recomienda Yosotros.

"Sería larga la discusión sobre en qué género podríamos encuadrar Yosotros, la segunda incursión en el mundo de la narrativa de Raúl Quinto, con una amplia carrera como poeta a sus espaldas. Yosotros está en buena manera emparentada con su primer desembarco en la narrativa, Idioteca, publicada por El Gaviero en 2010. Se entremezclan en este nuevo libro los géneros y los tonos, así como los temas regidos siempre por la voz —poética unas veces, reflexiva y severa otras— del autor. Es posiblemente este juego de discursos (que podía ser un problema en otros libros) la mejor virtud deYosotros: la sutil forma de mandarnos un mensaje con un discurso trabajado, dividido en cinco partes y varias decenas de capítulos y que finalmente resulta más rico y riguroso que el habitual lenguaje narrativo, tiranizado muchas veces por los guiones y trampas. Buena lectura para disfrutar y para reflexionar también."

(texto aparecido en las recomendaciones de noviembre de 2015)

martes, 14 de abril de 2015

Nuevo libro: YOSOTROS.

El 30 de abril sale a la venta en librerías, y en formato e-book, mi nuevo libro, de la mano de la editorial Caballo de Troya. Os dejo el texto de contraportada para que os vayáis familiarizando con el contenido.



Yosotros no es un ensayo. Tampoco es una novela ni es poesía en prosa, pero sus historias pueden leerse como si formaran parte de una novela coral que a su vez fuera un poema que a su vez vehiculase un pensamiento o incluso una tesis sobre la que sí podría haberse escrito un ensayo. Quizá lo que más se parezca a la experiencia de lectura que Raúl Quinto nos ofrece en este libro sea la de una revista monográfica escrita por una sola persona. Sea como sea, estamos ante una propuesta extraña, líquida, que habla sobre la noción moderna de individuo. Es decir: sobre nuestra identidad. Yosotros ofrece una reflexión multifocal sobre los límites entre individuo y masa en la encrucijada posmoderna, hilvanando, como si de una tela de araña se tratara, una serie de relatos atravesados de pensamiento y poesía que nos terminan atrapando, y donde se explica cómo sobrevivir a las trampas del yo sin desintegrarse en la colectividad. Un libro que nos obliga a mirarnos a nosotros mismos, a plantearnos qué significa ser uno mismo. Para eso recorremos un laberinto de espejos en el que nos podremos reflejar en una red de historias tan insólitas como reales: la de Mary Ann Bevan, la mujer más fea del mundo, o la de Auguste Sylbaris, el único superviviente de una isla arrasada por un volcán; la del gurú de las teorías conspiranoicas David Icke y sus reptilianos, la de Gilles de Rais y otros asesinos en serie, la del misterio del pan maldito en el pueblo de Pont-Saint-Esprit, la evolución de los marcapasos o del ciberactivismo de Anonymous, el 15M, la Revolución Rusa o la fotografía enferma de David Nebreda.

domingo, 26 de mayo de 2013

EN LOS REINOS DE LO IRREAL (Jessica Yu) sobre Henry Darger.

Henry Darger es una de las figuras que más me ha fascinado, y desde hace ya mucho tiempo. En su momento escribí esta otra entrada en este blog, donde introducía su historia, su obra y la contradicción o la reflexión que llevaba implícita. Llevo dos años escribiendo un libro, ensayo híbrido, raro, enfermo, en el que Darger protagoniza uno de los capítulos. Es una obsesión que está dando de sí, ya veis. Ahora, gracias a una amiga con la misma fiebre, descubro que ya está en la red la película documental de Jessica Yu In the realm of the unrealm (2004) con buenos subtítulos en castellano. De qué sirve una enfermedad si no es contagiosa. Aquí os la dejo.

En Los Reinos de lo Irreal: El Misterio de Harvey Darger