viernes, 27 de mayo de 2011

La luz de bengala de la Vanguardia.









José de Ciria y Escalante, prosas y poemas (1919-1924) Juan Antonio González Fuentes y Alberto Santamaría (Eds).Icaria, 2010


En noviembre de 1919 un chaval de dieciséis años asiste en Santander a una conferencia de Gerardo Diego sobre la necesidad imperativa de vanguardia en España. Cinco años después muere de tifus en una lujosa habitación de hotel madrileña. En ese intervalo trascurre la escritura de José de Ciria y Escalante: es la fiebre del Ultraísmo, el hambre de modernidad dando dentelladas por los cafés y las imprentas. Una estrella fugaz, brillo intenso y breve. Una bengala. Trece poemas que parten de la imitación modernista para desatar “un collage de nombres, gestos y preguntas” ultraísta. El reino lúdico de la metáfora porque sí. Los árboles gimnastas/ que han saltado en la pista/ van recogiendo aplausos con el pico. La sombra chillona de Apollinaire. La insolencia de la juventud detenida en pleno apogeo de su descaro e inmadurez. Digamos que la literatura de Ciria no es ni mucho menos necesaria, demasiado poca, demasiado en pañales. Como aquella vanguardia ultra que se disolvió a la misma velocidad de sueño con la que brotó. Pero lo importante en la escalera son los peldaños. Lo importante es la posibilidad de soñar.













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(reseña aparecida en la Revista Quimera del mes de mayo)

jueves, 19 de mayo de 2011

OTRO HORIZONTE ES POSIBLE.

Si quierees adherirte al manifiesto "Por otro horizonte"envíanos un correo a porotrohorizonte@gmail.com con tu nombre y tu actividad o profesión. Gracias por tu colaboración.










POR OTRO HORIZONTE


Algo imparable ha comenzado este 15 de mayo: la sociedad civil ha despertado de su sueño narcótico. Nos enseñaron la palabra democracia y algunos creímos en ella. Somos muchos los ciudadanos que hemos dicho basta. Seguimos creyendo en esa palabra, en nosotros reside el poder para gobernarnos, por eso nos indigna el paisaje al que nos enfrentamos día tras día. Partitocracia, mercatocracia, son palabras que se ajustan más a la realidad. No estamos de acuerdo, exigimos nuestro derecho al grito y nuestro derecho a conservar nuestros derechos. Desde el mundo de la cultura no podemos ni queremos cerrar los ojos a todo lo que está sucediendo. Decimos basta. Porque otro futuro es posible, otro horizonte, que nos pertenezca a todos. Decimos basta a esta política ensimismada y corrupta, decimos basta a la dictadura de los mercados y a la impunidad de la banca. Pedimos democracia en el sentido real de la palabra. Que nos oigan, porque sin nosotros no existe ni la política ni el mercado, porque somos lo único imprescindible, y nos dejan de lado. Algo ha comenzado este 15 de mayo, algo serio, algo inevitable. Y los abajo firmantes expresamos nuestro más sincero apoyo.

viernes, 13 de mayo de 2011

un poema de Marcos Canteli

actúa tu edad/ este año lleva la marca retuvo hueso el enjambre, entre formas de ascesis y fantasía▀ instancia/ bien en diáspora de corazón (fondo enigmático que por ti salía del sueño, fondo acorazado), bien en cicatriz que fuera de regreso hacia un póstumo (siempre) pulmonar de escritura ▀ pulso antiguo por delante, sin remedio orgánico/ fractal tu hora que de amor supura pero escribe en piedras candentes ▀ el mismo pelaje en el gesto ético del traductor, esa casi inadvertida forma de claridad hiriendo la certeza de raíz y sustancia, en la más tensa escritura ▀ decirlo en dictum: la muerte es eléctrica / bueno es estar a oscuras / bucear en vilo o con Wittgenstein: que no todo se alcanza mediante una escalera



[de Catálogo de incesantes, 2009]

lunes, 9 de mayo de 2011

Textropías + Refugios

La primavera suele venir cargada de polen y eventos literarios. A mí me sube la alergia y la capacidad de estar en varios sitios casi a la vez. Por ejemplo, mañana martes 10 de mayo a las 20h en el Centro de Arte del I+CAS de Sevilla, dentro del encuentro Textropías, dictaré una conferencia con el título de Poesía después de Internet. A ver si consigo aclarar(me) si hay o no hay una poesía típica de la era Internet. Fuera de mi intervención la cosa tiene mejor aspecto, pues durante esos días circularán por allí gente como Juan Francisco Ferré, Agustín Fernández Mallo, Vicente Luis Mora o el mismísimo Lee Ranaldo de Sonic Youth. Tiene muy buena pinta.


Como la tuvo lo del jueves pasado en la Escuela de Artes de Almería, donde hubo poetas, músicos, pintores, flamencos, grafiteros, fotógrafos, cineastas y diseñadores de moda haciendo causa común. Mi parte del pastel fue la lectura de algunos textos acompañado por la banda The Dry Mouths. Uno de ellos coincidía con la proyección de un corto de David del Águila y Mariquina Ramos sobre los refugios de la guerra civil. Para este vídeo escribí este texto (sin la música de los Dry Mouths no es lo mismo, pero os podéis hacer una idea):


















Dicen que dentro del corazón humano hay un laberinto, como las raíces deformes de un árbol de piedra. Dicen que el miedo es un animal pequeño que te muerde lento. Dicen que el miedo viene del cielo y se agarra fuerte al aullido de las sirenas, que el miedo es la sombra de un ruido que viene del cielo. Que el cielo es un aullido de piedra que nos encierra dentro. En un laberinto, en un corazón arañado. Dicen que dibujar el miedo es empezar a vencerlo. Que bajo la tierra unos ojos azules son la primera ola del mar. Y que el mar siempre atrona más fuerte que las sirenas y las bombas. Eso dicen las paredes, los túneles, el sueño.

martes, 3 de mayo de 2011

AUTORRETRATO CON CABEZA DE MUERTO (Daniel Hirts)



Aquí habrá que considerar algunas cosas antes de pararsse a juzgar. Lo primero: describir la obra. El artista entra en una morgue y toma la cabeza de un muerto para hacerse una fotografía de tintes humorísticos, se ríe como un histrión. Lógicamente no tiene gracia. O sí, tanta que es de mal gusto reírse. El caso es que toca una fibra sensible, un tabú: no bromear con los muertos, no nos los tomemos a la ligera. La muerte es grave y profunda, no es para trivializarla así. La carne muerta es sagrada. Eso es lo que discute esta foto, de acuerdo. La cabeza de un muerto como un trofeo. Pienso en los niños que se hacen fotos junto a Mickey Mouse en Disneylandia. Pienso en la futilidad del icono, en las líneas paralelas que se trazan en el arte y la propaganda para (des)significar los símbolos. Pienso en la muerte como trofeo, en la muerte como fiesta. Pienso en el mundo occidental celebrando con regocijo el asesinato a sangre fría de Bin Laden. De Bin Laden el monstruo. Miro la foto y miro a Hirts y al muerto, y pienso cuál de los dos atesora la dignidad y cuál la monstruosidad. Pienso que nuestros ojos equilibran y ponen nombres. No me apetece juzgar, al fin y al cabo parece que eso ya no está de moda. Me están dando ganas de partirme de risa.

viernes, 29 de abril de 2011

DECISIÓN (Edith Södegran)

Soy una persona muy madura,

pero nadie me conoce.

Mis amigos se hacen una falsa imagen de mí.

No soy mansa.

He sopesado la mansedumbre en mis garras de águila y la conozco bien.

¡Oh, águila! ¡Qué dulzura hay en el vuelo de tus alas!

¿Vas a guardar silencio como todo?

¿Quieres quizá escribir? Tú ya no escribas más.

Cada poema será el desgarramiento de un poema,

no poemas, sino huellas de garras.









[1920]

domingo, 24 de abril de 2011

Fatena Al-Gurra y los bordes quemados de los mapas

El pasado viernes salió publicada en La Voz de Almería mi presentación de la conferencia Poesía y Exilio, que dio Fatena Al-Gurra en la Universidad de Almería el pasado 5 de abril. Fatena ha sido un vendaval que ha pasado por España durante el mes de abril, un viento fresco del desierto y la carne: Almería, Málaga, Córdoba, Madrid. Por ahí han ido rebotando sus versos y sus bailes. Recuerdo que la tarde que la recogimos del aeropuerto no paraba de decir que todo le resultaba un sueño. Qué bien que haya gente que sea capaz de hacer realidad los sueños. Desde aquí mi cariñoso aplauso para Ana Santos y Pedro Miguel, editores, trastornados y hacedores de sueños.
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Fatena Al-Gurra y los bordes quemados de los mapas


"Lo que vemos. Lo mismo que hay dentro de nuestros bolsillos, también dentro de nosotros: el mundo del que formamos parte, el mundo que somos. Un mundo cuyo mapa tiene los bordes quemados. Sabemos que a pesar de los rigores de la crisis nuestro mundo no deja de ser una excepción. Que la parte más amplia del mapa es la que se convirtió en ceniza. Somos una isla fértil rodeada por mares inabarcables de decepción, pobreza, violencia, miedo. La realidad y sus aristas desolladas. Sabemos las palabras pero no muy bien su significado. No podemos conocer la realidad fuera de este cercado de lujo que nos engorda y nos ensordece. Solo imágenes, palabras y cifras, y el hueco que deja la voz al decirlas. Palabras como Gaza, conflicto palestino, ocupación. O exilio.

Fatena Algurra no es solo una palabra, es una mujer. Yo la conocí en 2005 en uno de esos viajes que le cambian a uno por dentro. Un intercambio entre poetas andaluces y palestinos, primero allí y unos meses más tarde aquí. A aquella zona muchos la llaman Tierra Santa, otros el ombligo del mundo. Nunca un lugar tan breve fue tan pródigo en acontecimientos. Por mi parte fueron cinco días para conocer de la mano de los palestinos cuál era su mundo, toda su luz y toda su sombra en los ojos. Uno de esos días llegamos a Gaza, tras pasar incómodos controles y ariscas alambradas, incluso uno de nosotros fue retenido por los militares sin una explicación coherente, al ser invitados de la Autoridad Palestina todos éramos sospechosos. Acabábamos de trazar un camino desde la Jerusalén judía, con su lujo occidental y su rigor de piedra, atravesando el desierto hasta llegar al subdesarrollo. A pocos kilómetros. No eran ya palabras. El camino estaba minado de paranoia. Porque es verdad que el miedo y la rabia se reparten a un lado y al otro de la frontera, como también es cierto que la pobreza solo tiene rostro palestino.

Una vez en Gaza conocimos a los poetas que ya habíamos leído. Poesía entre el grito rebelde juvenil contra la opresión y el largo poema discursivo al amparo del magisterio de Darwish. No deslumbran. No hace falta. Son poetas, eso debe bastar. Ya es suficiente alimentar la llama de la poesía entre escombros y alambre de espino. Tal vez aquí es cuando se hace necesaria. Ese día leemos en un centro escolar, los alumnos nos muestran sus cicatrices de bala, pero también notamos que están vivos y que sueñan con intensidad. Yo noto que mis poemas se deslíen, que pierden sentido ante tanta realidad. Entonces aparece Fatena, como un cristal destellando entre las ruinas. Dos poemas, como dos golpes bien dentro de lo que somos. Al oírlos noto cómo se activan los mecanismos de la poesía que conmueve por sí misma, sin añadidos. Mis compañeros de viaje también han sufrido el alud. Sin aviso. Hay una poeta gigante en la pequeña Gaza.

Y descubrimos que tras los versos hay una mujer hermosa con un brillo negro en la mirada. Es una mujer fuerte, quiere beberse cada gramo de conversación, aprehender cualquier cosa que salga de esos visitantes. Estoy conociendo a un ser excepcional. Después comemos en un restaurante frente al puerto que la UE ha construido dos veces, las mismas que Israel lo ha bombardeado. Cuando el sol amenaza con irse Fatena se excusa y desaparece: su familia no permite que ande en la calle con la noche vencida. Tampoco la dejaron participar en el intercambio: solo hoy se cobra esta deuda de venir a España. Se había ido la mujer magnética. Ex-presentadora de radio y TV, activista por los derechos de la mujer. Doblemente sometida, por el integrismo islámico y por Israel. Meses después la llegada del islamismo radical de Hamash al poder en Gaza la sentenciará al ostracismo total. Y allí es cuando comienza su particular travesía del desierto. El exilio. Primero en Egipto, después en Bélgica, malviviendo en centros para refugiados. Y ahora está aquí para contarnos con palabras vivas su vida. Aunque antes que su cuerpo sus versos llegaron a España de la mano del Gaviero. Hoy Fatena nos va enseñar lo que hay tras las palabras, lo que hay más allá de los bordes quemados de nuestros mapas. Hoy espero continuar con ella aquella conversación que la puesta de sol impidió. Hoy que, al menos aquí, la noche es imposible."