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jueves, 26 de agosto de 2010

Satoshi Kon


Hace un par de días murió el autor japonés Satoshi Kon, tenía 46 años. Ese dato nos puede hacer pensar en lo mucho que aún le quedaba por ofrecer, la de obras que se habrán quedado en el limbo de lo no escrito. Habrá que conformarse con lo que sí nos legó, que ya es mucho. Para los que no lo conozcan el campo de Kon era el anime japonés. Los dibujos animados. Firmó largometrajes como Perfect Blue o Millenium Actress, donde vemos un acercamiento a las paradojas temporales y a los vericuetos del subconsciente que anticipa en cierta manera conceptos trabajados en la serie Lost de JJ Abrams o en el reciente taquillazo Inception, de Cristopher Nolan. No obstante, es en el formato televisivo donde, a mí entender, Satoshi Kon nos dejó una sólida obra maestra, una de esas seies que hacen mella en el ojo y en la mente. Paranoia Agent. Cada capítulo es una pequeña joya que habla desde las entrañas del Japón, desde su neurosis más profunda, que una vez destilada también se convierte en la nuestra. El chico del bate va tras nuestros pasos, siempre, eso no se nos olvida con facilidad. Paranoia Agent es una serie con mayúsculas, y para buscarle un semejante sólo se me ocurre hablar de Twin Peaks. Parece que con esos tres nombres puedo aclarar (no definir) a los profanos de qué materia está hecha esta serie: Abrams, Nolan y Lynch. Me quedo con Satoshi Kon. Y os grito que debéis ver Paranoia Agent. Descanse en paz.

domingo, 13 de junio de 2010

La canción de la chica del radiador

La escena en Cabeza Borradora, David Lynch





Cover de los Pixies.

Llevo años amenzándome con escribir un poema sobre esa mujer, de momento doy un paso y cuelgo esta entrada. Es de madrugada y el insomnio viste traje largo y escotado.

domingo, 23 de noviembre de 2008

El Club Silencio, de MULHOLLAND DRIVE (David Lynch)

Yo quiero ser capaz de conseguir un artefacto así. Que el poema sea como la caja que vemos al final de la secuencia, que una vez dentro todo haya cambiado para siempre. Que se anude un hilo de magia negra en nuestros ojos y vaya apretándose poco a poco hasta asfixiar todos los baremos, todas las coordenadas, todos los espejos de lo visible. Al fin y al cabo está claro que todo es una grabación.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Así comienza TWIN PEAKS

Retomo en esta entrada un viejo vicio que tuve al comienzo de este blog: poner los openings de las series de TV que más me han gustado, incidiendo en que en todos sitios podemos encontrar motivos para el disfrute. No podía dejar de recordar Twin Peaks, una serie que seguramente cambió más de un concepto en lo que debían de ser series televisivas de máxima audiencia. ¿Será David Lych el Alan Moore de las series? No lo sé, pero yo lo tengo en mi altar interior juntos muy juntos, y no sólo por Twin Peaks, claro.

Por si hay quien lea esto que sea tan joven que no haya visto al agente Cooper devorando tartas de cereza o a la terrible Audrey haciendo nudos con los rabos de esa fruta en su boca... ya está tardando en poner la máquina a trabajar. No se arrepentirán. Al menos de la primera temporada...