Nunca más verás esta secreta tierra que el dolor de una ausencia golpea, entre bocas que fueron para ti una victoria y manos que se negaron a la muerte.
Te alejas por un meridiano donde el tiempo no existe, vencida vas por la penumbra de unos muros que han escrito al olvido, un cadáver que busca su alma malherida, un ave que descansa de su vuelo en el insomnio.
Déjame mirarte por última vez: vives todavía entre los ruidos de la casa, estás a nuestra sombra, pero me niego a ese mundo de engaño, maldigo esa oscura sima que tu sueño inventó el día que dejamos de ser niños.
Te alejas por un meridiano donde el tiempo no existe, vencida vas por la penumbra de unos muros que han escrito al olvido, un cadáver que busca su alma malherida, un ave que descansa de su vuelo en el insomnio.
Déjame mirarte por última vez: vives todavía entre los ruidos de la casa, estás a nuestra sombra, pero me niego a ese mundo de engaño, maldigo esa oscura sima que tu sueño inventó el día que dejamos de ser niños.
[de Tenebrae,1951]