A veces la vida se encuentra justo en el corazón de la geometría, dentro de la estructura poligonal de las cristalizaciones de las rocas. En el fondo no somos más que variaciones matemáticas. La geometría, pienso como si fuera un neoplasticista ebrio, no es sino el reflujo de algo que podría ser el alma, lo intangible abstracto del ser humano no tiene mejor representación. Digo. Ahora así a bote pronto. Todo el sentido espiritual y teosófico que hay detrás. Y lo bien que queda un cuadro a lo De Stijl en cualquier rincón de tu casa. O sea, el alma en su función decorativa.