Sofisticado. Algo que recuerda a las reducciones de la alta cocina.
Apenas tres escenarios: un despacho, el nocturno con cansancio y los fines de semana, marítima estafa del azul ante la orilla,
el desprestigio de los juramentos infantiles.
Es verdad que todos los senderos conducían a este volcado diario en ponerse de pie;
treinta y cinco toneladas de afectuosa normalidad y cine.
A medio camino dos proyectiles le convencieron de la moral como fungible:
un viaje a Latinoamérica del que quiso regresar intacto
y la excelencia del sepulcro en los recitales de poesía. Mientras
el tiempo que insiste en su rizado fracaso, este rumor tectónico graduándose una y otra vez en su amenaza. En ocasiones
la soledad, escandalosa y ciega, el muerto reciente y su plazo para estar sufriendo.
Lo preocupante no es la mano diminuta que sujeta un globo sino los ojos que anticipan el telón del cielo y bueno,
podrían esforzarse más pero hace tiempo que ni el dolor es unitario -segunda pérdida ancilar, tras los dientes de leche y el astrolabio del drama.
Aquí el origen de la religión y la farmacología.
A este paso, piensa, somatizaremos flores desde las anginas
o el caso de aquella mujer que aplastó a su bebé, alguien había mojado el suelo.
Claramente: a más puro el amor más estentórea la carcajada.
Por qué razón la gente mirará fósiles en los museos.
Por qué parece un cuento la indolencia de los dioses mitológicos.
[de Autoría, 2010]